La descentralización de Izkia: Discurso vs Acción


Por Claudio Díaz P. @claudio_diazp 
Periodista


Esta semana, la ministra del Interior y Seguridad Pública, Izkia Siches Pastén, estuvo en Coyhaique.

El paso de la autoridad nacional por la capital regional, según sus propias palabras era “hacer carne hacer patente el compromiso de la cuenta pública de nuestro Presidente Boric, llevar un gobierno regionalista”, y remató, señalando que eso “se hace conversando con los vecinos y vecinas, y con las autoridades”.

¿Pero qué ocurrió realmente en la acotada visita de este jueves?

Lo cierto es que poca información hubo. La Delegación Presidencial Regional de Aysén, como ha sido la tónica desde el 11 de marzo, no envía pauta formal a los medios ni a la ciudadanía de las visitas relevantes, y el arribo de Izkia Siches fue más bien una declaración verbal de Rodrigo Araya a solo a algunos medios locales, sin correo, sin agenda clara y convocó a un punto de prensa en el que no se contemplaba la posibilidad de hacer preguntas.

Pero analicemos lo dicho por Siches a su llegada. Revisando el gran compromiso descentralizador y de “gobierno regionalista” que el Presidente Gabriel Boric esbozó en su primer mensaje al país el pasado 1 de junio, el mandatario enseñó 5 ejes, uno de ellos el de Crecimiento Inclusivo, donde mencionamó transferencia de recursos y competencias a las regiones, mejores viviendas, un plan de desarrollo ferroviario, la nueva política de zonas extremas, apoyo a las pequeñas y medianas empresas y, finalmente, reiteró su compromiso con la descentralización, el agua y la seguridad alimentaria.

El tema es que la descentralización no es solo más dinero, más competencias, más trenes y viviendas más térmicas, o incluso defender el agua y a la gente del agro. Hablar de descentralizar -un tema más que abordado por todos los gobiernos anteriores siempre con la mayor grandilocuencia- se relaciona con dejar de creer que el “centro” está en una persona, institución o territorio. Tiene que ver como decía el mismo Boric, en su programa 2.0 en el camino a la segunda vuelta electoral de noviembre de 2021, que descentralización es “ceder poder y que el centro pierda poder”, agregando que esperaba ser un Presidente que cuando terminara su mandato tuviera menos poder que cuando empezó, “porque este proyecto no se trata de liderazgos individuales sino de proyectos colectivos que se van desarrollando”, aseveró.

Ello implica entonces, atender con un trato más horizontal a los ciudadanos, ganando efectivamente más derechos, pero también más espacios de conversación común con las autoridades. Y no estamos hablando de perder jerarquía institucional, mando o la potestad propia de un Presidente o ministra, se trata de cómo se ejerce el poder en un nuevo contexto de ceder ese poder a otros u otras, y para ello es clave construir confianzas y acuerdos.

Sin embargo, en el arribo a Coyhaique de la principal colaboradora de confianza del Presidente Gabriel Boric, nada de lo anterior ocurrió en la práctica. Y es que en la primera visita de Izkia Siches a la zona, y al igual que muchas autoridades nacionales que destinan largas giras o varios días completos a grandes centros urbanos del país donde además van seguido una y otra vez por la cercanía, la ministra Siches cumplió el mismo libreto de los ultimo 30 años de democracia en Aysén: venir tan solo unas horas a “marcar presencia”, haciendo en poco tiempo harta foto y video, para al estilo de los ’90, verse en acción y rodeada de gente. No es malo tener tener cúmulos de imágenes cuando estamos en una semana en que se cumplían los primeros 100 días de gobierno.

La jefa de gabinete del Presidente Boric aterrizó en el aeródromo Teniente Vidal de Coyhaique, donde sí se dio tiempo de grabar las declaraciones para el video institucional que luego se publicó en las redes sociales de Gobierno.

Durante la acelerada jornada, sostuvo maratónica reunión con los alcaldes, cores y las principales autoridades regionales. Visitó la comisaría de Coyhaique y la cancha del Club Deportivo Baquedano donde más que ciudadanía se vio flanqueada por el séquito acostumbrado de escoltas, asesores, funcionarios afines y autoridades locales. De hecho, cuando dirigentes sociales, de ANEF y CUT esperaban reunirse con la ministra en el edificio del Gobierno Regional fueron, rápidamente, desalentados de sus aspiraciones. Solo más tarde y ante la insistencia patagona, se les dio un espacio con la ministra.

Antes y durante la visita de Izkia en Coyhaique su agenda fue un secretismo absoluto, lo que incluía una “performance” ante la prensa local con la expresa prohibición de realizar preguntas, lo que es como una invitación a ir a la playa en pleno día de sol, con traje de baño, toalla y todo, pero con absoluto impedimento de bañarse en el mar. Insólito. Uno se pregunta entonces ¿para qué es la invitación?

Los medios locales, lógicamente, defendieron la posibilidad de hacer preguntas en el punto de prensa al que fueron invitados, y solo este reclamo permitió el que se designaran 4 consultas: 3 de ellas quedaron en medios nacionales y una a nivel local. Todas las preguntas, Izkia debía conocerlas antes. De la misma forma, la jefa de gabinete escogió un medio regional -Radio Ventisqueros- para ir a “conversar” en una emisión pauteada completamente, en la que su equipo advirtió con antelación que no se podían efectuar consultas fuera de libreto.

Así, la primera visita de la ministra del Interior no cumple su sentido de “gobierno regionalista”, cercano o “descentralizador”. Sin ánimo de pautear a nadie, es imposible evitar pensar que otra mirada y percepción habría dejado si Izkia hubiera caminado con su escolta por la plaza de Coyhaique, si hubiera conversado de verdad con los transeúntes, si hubiera tomado contacto con los vecinos y vecinas de sectores altos de Coyhaique o si hubiera ido a una entrevista de verdad –como lo hace en Santiago- sin solicitar las preguntas previas. Pero como decía una profesora de lenguaje que tuve: “los hubiera no existen”.

Mientras veo el video, publicado al día siguiente en las redes sociales institucionales, mostrando a todo el país el concepto de descentralización con su efímera visita a Coyhaique, en la Patagonia Aysén queda la sensación que las 6 u 8 horas que Izkia Siches permaneció en la zona fue más bien para obtener una buen contenido digital, que la agenda se armó con sentido de estar más pendiente de hacer “buen mono” para la cámara y el vídeo institucional, evitando cualquier salida de guion no pauteada, es decir, más efectismo que realismo.

Las imágenes como discurso parecieran intentar demostrar algo que realmente no ocurrió en terreno, donde, de nuevo, las prácticas centralistas, a puerta cerrada y de espaldas a la comunidad, se confunden con ir a un restaurant “X” o a una cancha con los asesores, para cumplir el paradigma de ‘patear el balón al estilo Bachelet’, remedos que en ningún caso significan vinculación social ni crean valor de Gobierno ante los habitantes de un territorio.

¿Esto ha pasado antes? Si, y harto. Pero la promesa de este gobierno como la de otros, es que las cosas se harían distinto, sin cuoteos, sin premios de consuelo y de cara a la ciudadanía, o al “pueblo” como le gusta decir al Presidente. Nada más lejos de eso. Las rayas del “gatopardismo” una vez más aparecen en el inicio de un mandato: todo cambia para quedar igual. Pasamos de las chaquetas rojas a las camisas sin corbata, pero la forma no convence sin un fondo o contenido real de cambio.

En definitiva, ensayar la descentralización no puede ser un ejercicio menor, amateur, esquivo o de ensayo. No puede ser sólo retórica y puro calculo millennials, enfocado en el uso de paisajes regionales para amenizar la cuña nacional. La descentralización y el gobierno regionalista queda disminuido así solo a dialogar con las autoridades, con quienes a diario ya la ministra se reune en Santiago, conversa por mail, teléfono y WhatsApp. Lejos está el regionalismo y la descentralización para la prensa local, para las comunidades expectantes, para las organizaciones civiles, ciudadanas y gremiales, una distancia con las fuerzas vivas de la sociedad que, en vez de acortarse, se mantienen y muestran riesgo de aumentar, insisto, más allá que en el discurso se intente ser lo más ampulosa posible.

Si éste es el signo y modus operandi de un “gobierno regionalista”, o al menos el inicio de él, no es nada distinto a lo ya visto y, peor aún, dejó la percepción casi generalizada que el “pueblo” no es el nuevo centro del quehacer institucional. Si así lo plantean, entonces hoy estamos viendo que se trata de una política de “anillo”, donde se afianzan los contornos y el centro permanece vacío, sin que haya contacto con los bordes.

En resumen, fue una visita más, como muchas. Más de lo mismo, o peor todavía, una silente mayoría ni siquiera se enteró de la presencia de Izkia en tierras patagónicas, debido a un diseño para autoridades de este rango que contribuyen a que más bien pasen inadvertidas en los territorios que visitan. Quedan poco espacio para que las palabras de Boric permeen su gestión, sus asesores y sus representantes, de no ser así, sus propios ministros, seremis y delegados marcarán el ´estilo Boric’ como un legado en que mientras intentaron en vano aprender “cómo no hacerlo para hacerlo bien”, las tan anheladas transformaciones pasarán por fuera de las ventanas de las oficinas de Gobierno, dejando nuevamente al centralismo y sus reglas ‘en jaque’.

3 comentarios en «<strong>La descentralización de Izkia: Discurso vs Acción</strong>»

  • el 19 junio, 2022 a las 18:42
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    En Antofagasta lo mismo pero con el subsecretario Monsalvez, si hasta el gobernador regional reclamó el centralismo del gobierno

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  • el 20 junio, 2022 a las 12:53
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    Mejor que se aplique luego don Boris y sus autoridades en Aysen porq para escucHar palabrería barata y hueca tuvimos harto rato aguantando a la concertación

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