Recuerdan relegamiento de ex ministra del Trabajo Mireya Baltra en Puerto Aysén

La destacada dirigenta comunista, quien falleció el pasado domingo a los 90 años, permaneció durante la dictadura por 2 meses en la zona en un “destierro” obligado, a pocos días de haber ingresado clandestinamente al país.


Por Claudio Díaz P. @claudio_diazp 
Periodista

Este domingo se conoció el deceso de la ex ministra del Trabajo del gobierno de Salvador Allende, Mireya Baltra Moreno, quien tras desempeñarse en el cargo de manera interina en el año 1971 y luego como titular en 1972, estuvo en calidad de relegada en la Región de Aysén.

De profesión socióloga, Mireya Baltra fue reportera, suplementera, dirigenta de la CUT y política del Partido Comunista de Chile, también fue electa regidora por Santiago, designada ministra en el gobierno de Salvador Allende y ocupó un escaño como diputada por la Región Metropolitana por 2 periodos, siendo interrumpido el último por el golpe de Estado.

Ariel Elgueta Velásquez recuerda a Mireya Baltra en su relegamiento en Aysén.

“Ya hace un par de días nos dejó nuestra Mireya Baltra Moreno y digo nuestra, porque vivió su relegación entre nosotros y los vecinos de Puerto Aysén, en el año 1987, entre el 13 de mayo y el 17 de julio, en un par de piezas de lo que había sido el Gran Hotel Aysén, junto a su esposo por orden del dictador”, recuerda el sociólogo Ariel Elgueta Velásquez, quien le conoció desde aquella época y como parte de la Agrupación de Derechos Humanos de Coyhaique.

Elgueta agrega que “es bueno recordar que había ingresado clandestinamente a Chile, con el apoyo de PC argentino en marzo de 1987, junto a Julieta Campusano, tras un fallido recurso de habeas corpus presentado por Enrique Krause y Jaime Castillo”.

Desde la Agrupación de DDHH de Coyhaique reviven hoy los momentos en que le visitaban con cierta regularidad para saber de sus necesidades más vitales durante el relegamiento, pero sobre todo por dar la necesaria solidaridad que para su caso era de gran necesidad, por la distancia que le separaba de los suyos que estaban en Santiago.

CONVERSADORA, LECTORA Y PUNZANTE

“Era una gran conversadora y de una sonrisa permanente, gran lectora y de reconocida contadora de anécdotas, admiradora tremenda de la figura del Presidente Allende a quien le trataba y recordaba con mucho respeto y cariño”, detalló Ariel Elgueta.

Mireya Baltra fue ministra del Presidente Salvador Allende.

En el mismo afán de rememorar la personalidad que dejó en su obligada estada en Puerto Aysén en el ocaso de la dictadura cívico-militar, Elgueta enfatizó que “digo en lo personal, que además era de respuesta rápida y punzante, y de mucho ingenio, lo cual reconocían sus adversarios políticos más conservadores y digo esto porque le conocí en Concepción,  en oportunidad de la proclamación de los candidatos a rector y vicerrector de la Universidad de Concepción, que contaban con el apoyo de la UP y ella presente en su condición de dirigente del PC, junto al canto de los Quilapayún, todo esto por el año 1972”.

Ariel Elgueta destaca, entonces, que “en el transcurso de su intervención, los jóvenes del MIR reclamaban con insistencia ‘que hablara Ricardi’, candidato a la vicerrectoría, sabedores que este profesor militante socialista y padre del actual rector de la Universidad de Chile no se caracterizaba precisamente por ser un orador, como requería este tipo de eventos, y que además había pedido expresamente no lo expusieran en este tipo de encuentros masivos, pero ante la insistencia de que ‘hablara Ricardi’, Mireya interrumpió su discurso para explicarle a los jóvenes del MIR que el ‘compañero Ricardi’ no podría hablar porque se encontraba en el baño. Ante esta explicación y la carcajada nuestra, los reclamadores bajaron sus banderas y se retiraron del foro universitario”.

DEL PASEO AHUMADA AL EXILIO

Hija de José Baltra Baltra y María Moreno Cabezas, ambos suplementeros de diarios y revistas del centro de Santiago, su infancia transcurrió entre el conventillo que habitaba y las pilas de diarios en Santiago. ​

 Realizó sus estudios primarios en el Liceo Manuel de Salas, y los secundarios en el Liceo N° 5 de Niñas de Santiago, atendiendo desde pequeña el quiosco familiar en la esquina de calles Ahumada con Agustinas, actividad que prosiguió más adelante en el centro de la capital nacional.

Estuvo casada con Reinaldo Morales Peterson, con quien tuvo 4 hijos: María Odette, Roberto, Ricardo y Romanina. Posteriormente, trabajó como reportera de la revista Vea -entre 1948 y 1950-y fue columnista del diario El Siglo, entre 1960 y 1964.​ También fue redactora en El Espectador y La Última Hora, integrando a fines de la década de 1990 el Consejo Editorial de Crónica digital, donde escribió artículos sobre temas políticos contingentes e históricos.​

Desde los primeros días del Golpe de Estado, del 11 de septiembre de 1973, la dictadura emitió bandos en los cuales Mireya Baltra, junto a otras destacadas mujeres del gobierno de la Unidad Popular (UP) fueron llamadas a presentarse en el Ministerio de Defensa Nacional bajo amenaza de “atenerse a las consecuencias” si se negaban a dicha orden. La dirección del Partido Comunista de Chile decidió que se asilara en la embajada de los Países Bajos, junto con Gladys Marín, diputada y secretaria general de las Juventudes Comunistas de Chile; Julieta Campusano, senadora; y Orlando Millas, ministro de Hacienda del gobierno de Allende. Los dirigentes permanecieron asilados en esa sede diplomática durante 9 meses, hasta que logran partir al exilio en Europa en 1974.

Ariel Elgueta Velásquez, autor del libro “La Obra del Presidente Allende en la Patagonia Central” (2018, editorial LOM) adelantó que prepara una nueva recopilación. “Nuestra querida Mireya está entre nosotros y será parte de nuestro homenaje en una publicación que esperamos tener pronto junto a muchos otros relegados y exiliados de la Región de Aysén”, concluyó el escritor.

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