Juventud y política

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Por Jorge Díaz Guzmán @JdiazguzmanCom


   En muchos discursos de este prolongado proceso electoral se escuchan con frecuencia frases como: “es tiempo que la juventud sea protagonista”, o que “el tiempo de la clase política se terminó”. Ambas expresiones ganadas en el contexto de la crisis de las instituciones de poder, en el que los partidos políticos han estado en la ‘primera línea’ de las malas prácticas, la corrupción e incluso la “narco-política” y que tan aproblemados nos tiene.

   Pero los jóvenes de hoy, ¿acaso no saben, que fueron sus homólogos de ayer quienes impulsaron los cambios desde los orígenes de nuestra república? Y que fue la juventud, permeada por el modelo de consumo, el pragmatismo y el apoliticismo -que intentó imponer la dictadura-, lo que los alejó de la actividad cívica y política, desde mediados de los 70´, hasta la primera mitad de los 80´?; ¿Es que los jóvenes de hoy no saben, que han  sido ellos y ellas, quienes históricamente han quedado en el camino, en todas las revoluciones y levantamientos de nuestra historia republicana, incluyendo por cierto, los caídos en el proceso de la recuperación de la democracia en 1990?

   Los y las jóvenes no iniciaron su participación política a partir de la “Revolución Pingüina” del 2006 y no fueron los primeros que protestaron por el alza del pasaje de la movilización pública.

   Los jóvenes han estado presentes en las revueltas desde nuestra Independencia como país, junto a Rodríguez, O’Higgins y los Carrera, fueron los jóvenes de la Guerra del Pacífico, representados en los 77 de la Batalla de la Concepción donde el oficial tenía 20 años y los demás 16; fueron los jóvenes los que protagonizaron la “Revolución de la Chaucha” en 1949 -70 años antes de saltar el torniquete en el Metro y de las marchas por el fin al lucro en la Educación- y que permitió alcanzar importantes reivindicaciones en los tiempos de González Videla; fue en la “Batalla de Santiago”, en 1957, cuando surgió la figura de un Elmo Catalán… En fin, los jóvenes siempre han sido protagonistas de la historia, lo fueron también en los ‘60s, en plena “Revolución de las Flores” de París, cuando en Chile protagonizaron la revolución en libertad y, luego, los procesos de cambio de los ‘70s.

   La Reforma Universitaria de los ‘60s, el gremialismo de los ‘70s, la Feuch de 1906 y las Feses, lograda en 1919, son todos referentes logrados por jóvenes de otras épocas.

Hubo generaciones que fueron protagonistas en todas las épocas de nuestra breve historia, eligiendo parlamentarios veinteañeros, como fue el caso Francisco Bulnes Sanfuentes del Partido Conservador, Gladys Marín en el PC, Juan Hamilton en la DC, Anselmo Sule del PR y Carlos Lorca en el PS, por nombrar jóvenes variopintos, que llegaron mucho antes, que los Jackson, Boric, Vallejo, Leuquén y Calisto, quizá con una pequeña diferencia, en su mayoría de gran solidez intelectual y convicciones duraderas y que  no se cambiaron de partido al primer enojo o “pataleta” juvenil.

Bienvenidos los jóvenes a la política y a la “cosa pública”, bienvenida la juventud que se interesa por el presente y futuro del país, bienvenidas las patrullas juveniles que renuevan la política, toda la política con todo su espectro, solo así se puede garantizar que Chile tendrá una democracia duradera y sólida. Una juventud que aprenda de los errores y aciertos de quienes ayer lo fueron; el retrovisor, como la historia, sirve para mirar hacia atrás, antes de virar a la izquierda, a la derecha o seguir de largo…

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