Opinión

Carta Abierta al Pueblo Frente Amplista


Por Felipe Ramírez Valdés
Coordinador Regional Partido Comunes


El Frente Amplio es la expresión de un largo ciclo de luchas sociales y populares por impugnar y superar la política de la transición y la organización neoliberal de la sociedad chilena. Sin lugar a dudas, nuestro origen son las movilizaciones del 2011 y las luchas territoriales y culturales que culminaron con la elección de Gabriel Boric, como Presidente de Chile, a la cabeza de una alianza de fuerzas progresistas y de izquierdas. Pero la crisis política y social que se manifestó en el estallido o revuelta social no ha sido resuelta, y la derrota de la Convención e inminente fracaso del nuevo proceso constitucional sugieren que estamos en el ciclo de transición que aún no se cierra. Ante el avance de las derechas y consiguiente debilitamiento de nuestro impulso renovador es fundamental establecer un horizonte político que nos ayude a recuperar el carácter socialmente transformador que da sentido a nuestro proyecto.

Es urgente sacar lecciones políticas de estos años de ascenso y hostigamiento, y levantar con convicción una política orientada a construir fuerza propia y disputar las mayorías sociales a las fuerzas conservadoras y reaccionarias.

Ello se torna imperativo en el marco de un ecosistema de partidos dispersos y carencia de espacios de deliberación para definir una nueva estrategia de acumulación en el ciclo corto que se abren con la emergencia del próximo plebiscito constitucional del 17 de diciembre 2023 y culminan con las elecciones generales de octubre de 2025. Nuestra conducta en este periodo, desde el Estado y desde nuestras construcciones políticas y sociales, será absolutamente definitoria para darle viabilidad a un camino de avances sociales que supere el orden neoliberal, y evitar la regresión social, política y cultural que amenaza con desestructurar la sociedad chilena.

En ese sentido, hay ciertas tareas fundamentales que debemos abordar:

1) La centralidad es forjar una política frenteamplista que supera la fragmentación y los oportunismos propios del acceso al aparato estatal, y situar las disputas electorales en su justa medida en un proyecto histórico de más amplio calado. Mientras deliberamos sobre una nueva estrategia, debemos jerarquizar aquellos objetivos de profundización de la política de acumulación y construcción de fuerza social.

2) Es absolutamente fundamental mejorar la fisonomía orgánica de nuestro proyecto y subordinarla a la política de acumulación. El crecimiento y maduración de nuestra fuerza, subordinada a la política y al calor de los esfuerzos y disputas actuales, debe ser uno de los principales objetivos del periodo.

3) Fortalecer el carácter popular y socialmente amplio es una condición de vital importancia, si aspiramos a ser una fuerza incidente y creíble para las mayorías sociales en el actual escenario. Articular un relato común que conecte con las aspiraciones de ese sujeto popular diverso y policlasista es fundamental para la creación, desarrollo y proyección de nuestro proyecto transformador de superación del capitalismo como eje ordenador del devenir de las sociedades.

4) Mantener con cautela el carácter pragmático de nuestros esfuerzos de ampliación de alianzas políticas con fuerzas que hasta ayer eran depositarios y reservorios de políticas antipopulares, siempre en la medida en que no nos supeditamos a la iniciativa de quienes buscan desarticularnos y neutralizarnos. Si nuestra apuesta es evitar una crisis sistémica o una regresión, necesitamos un marco de alianzas lo suficientemente amplio y sólido como para sostener e impulsar un ciclo largo de políticas transformadoras que resuelvan las deudas acumuladas en materia de derechos sociales y ambientales, derechos de la mujeres y diversidades sexuales, pueblos originarios y convivencia intercultural, y por cierto, fortalecimiento de la democracia social y política sigue siendo nuestra deuda mayor con amplias franjas de nuestro pueblo.

Estos elementos no son los únicos ni es esta la única perspectiva. Pero la pregunta clave es ¿estamos dispuestos a impulsar con decisión un proceso deliberación sobre este marco? Porque solo con un dialogo sincero y profundo podemos establecer los linderos mínimos de una articulación política de largo alcance para las transformaciones escalonada que impulsamos.

El país nos demanda un comportamiento a la altura de las definiciones que aquí se han expresado, por tanto, mantenerse en una política de resistencia pareciera ser hoy lo más prudente a la hora del despliegue que estamos por definir.

Pueblo Frenteamplista, el llamado es a debatir con agudeza y convicción. Somos herederos de una historia de dolores que no debemos olvidar jamás, por tanto, hoy inauguramos un proceso de diálogos por el cambio social. Sí, el cambio, pues no ha de ser permitido que las fuerzas oligárquicas que tienen sangre en sus manos de este país manoseen este concepto que tiene una carga historia de progreso y emancipación social.

Vamos por ello, vamos a generar un debate amplio, puro y sincero por que el futuro está en nuestras manos.

Con la esperanza intacta.

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