Opinión

Barbie: El mundo no es color de rosa…


Por María Claudia Toffoli
Directora de Marketing de Kimberly-Clark Latinoamérica


Tú puedes. Este es el mensaje central que acompaña la película Barbie, la muñeca que generó y genera sueños a millones de niñas y niños y que creó una verdadera ola rosa en los cines, las calles y las redes sociales de todo el mundo.

Lo que más me llama la atención del mensaje de la película es “tú puedes”. Más que el qué, lo que realmente importa es poder ser quién se es, con un cuerpo real, sin estereotipos. Esto refuerza el hecho de que nosotras, las mujeres, podemos ser quienes somos y celebrar nuestra naturaleza. Entre los acontecimientos que vivimos en nuestra vida diaria se encuentra la menstruación. Nada más natural y saludable que menstruar. No es un «problema», es parte de un ciclo de vida por el que pasa nuestro cuerpo regularmente. Es un símbolo de vida que nos une y nos hace cómplices.

Pero ver nuestros ciclos como algo natural, e incluso hablar de ello, todavía no es normal para muchas de nosotras, incluso cuando estamos sólo entre mujeres. Hay un estigma enorme sobre este tema en nuestras culturas, incluida la latinoamericana. Por eso, desde hace 7 años, en Kimberly-Clark desarrollamos la campaña #SheCan / Ella Puede con el propósito de dialogar con nuestras consumidoras de Kotex sobre la menstruación y, lo que es más importante, sobre los estigmas asociados a ella y, en consecuencia, a nosotras como mujeres.

El mensaje principal es que con o sin menstruación, nada puede impedirnos que alcancemos nuestros sueños, aspiraciones y logros. Sabemos que aún queda un largo camino por recorrer, pero a través de la educación y la concientización, es posible ampliar el espacio para que más mujeres y niñas puedan hacer lo que deseen.

Hoy vemos con satisfacción la relación que establecen las nuevas generaciones con sus cuerpos, aceptando la realidad y la diversidad. Se trata de una auténtica revolución en relación con la imagen femenina. No hace mucho, los cuerpos delgados eran considerados “cuerpos perfectos”, y eran ellos – y sólo ellos – los que estaban en las revistas femeninas, las películas y los anuncios de televisión. Sólo se valoraba un “tipo” de cuerpo, estereotipado, tan bien interpretado por la protagonista de la película Barbie.

Barbie, interpretada por la actriz Margot Robbie, es un cuerpo perfecto en un mundo perfecto donde todo funciona en armonía. Cuando Barbielandia comienza a parecer disfuncional y la Barbie estereotipada comienza su viaje en el mundo real, las diferencias asustan, provocan e reclaman una nueva visión.

La sororidad tan presente en el mundo rosa no es evidente en el mundo de los humanos, dominado por el predominio masculino y el patriarcado. La angustia del personaje es destacable en esta realidad en la que todo parece al revés.

Y es precisamente una joven quien señala cómo el cuerpo estereotipado es tan dañino para tantas mujeres que, al poner a Barbie como ejemplo, se frustran al buscar un cuerpo que no es el suyo, y no logran ver la belleza en sí mismas. La adolescente de la película es una buena representación de la actual generación de mujeres jóvenes, que han llamado la atención de otras generaciones –como la mía, por ejemplo– sobre cómo hay tantos por hacer, a pesar de que hemos avanzado tanto.

Estas jóvenes nos inspiran y nos impulsan a seguir ampliando espacios e impulsando cambios que las acompañen. Como marca, estamos atentos a las necesidades de las consumidoras, queriendo siempre entregar la mejor experiencia posible para que sus posibilidades sean ilimitadas con y sin menstruación, y esto de ninguna manera es romantizar el período menstrual. Sí, para muchas mujeres hay dolor, malestar, días más sensibles e irritación. Pero ser quienes somos también es poder llorar, sentirnos tristes o incluso querer tener un tiempo para una misma. Sí, ella puede, pero también hay días que no quiere. Quizás no quiera sonreír, usar tacones, maquillarse y enfrentarse al mundo. Incluso Barbie se siente así a veces.

Particularmente, la película fue una grata sorpresa. No sólo por el mensaje, sino por el debate social y el gran interés que suscitó, y, sobre todo, por recordarnos que todo lo podemos. Podemos ser lo que queramos, sin olvidar que lo más valioso es ser humanas con nuestros errores y aciertos, que es lo que nos hace únicas.

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