Suprema ordena al Fisco indemnizar a familia de funcionario de la DGA fallecido en Río Huemules

La justicia esgrimió en su falló que se “incurrió en numerosas omisiones relacionadas con la verificación del cumplimiento de medidas de seguridad en el desempeño de las labores que ejecutaban sus dependientes”.


La Corte Suprema rechazó el recurso de casación en el fondo presentado en contra de la sentencia que condenó al fisco a pagar una indemnización total de $150.000.000 (ciento cincuenta millones de pesos) a la cónyuge e hijos de Pedro Nibaldo Nahuelcar Parra, funcionario de la Dirección General de Aguas (DGA) del MOP Aysén, quien murió en abril de 2012 al volcarse el bote en que remontaba el río Huemules, en Tortel.

“Que, fijado el marco conceptual y doctrinario atinente al requisito de causalidad en materia de responsabilidad, se admite que la certidumbre sobre la relación causal es difícil de establecer. Sin embargo, en el caso concreto tal incertidumbre aparece despejada, toda vez que los hechos asentados en el proceso dejan en evidencia que el superior jerárquico de la víctima directa –presente en el lugar de los hechos– incurrió en numerosas omisiones relacionadas con la verificación del cumplimiento de medidas de seguridad en el desempeño de las labores que ejecutaban sus dependientes”, señala el fallo.

Entre las omisiones señaladas, se precisan “tales como el desarrollo del cometido en un bote tipo Zodiac sin características adecuadas, su conducción por personas sin curso de patrón de bote, el no uso de chaleco salvavidas y el no impedir que los trabajos continuaran a pesar de las circunstancias anteriores, unido a las irregularidades relacionadas con el desempeño de estas labores una vez que había vencido el plazo por el cual había sido autorizado, cúmulo de hechos que determina que el resultado dañoso, esto es, el volcamiento de la pequeña embarcación y la muerte por inmersión, sea atribuible al actuar defectuoso del Servicio. En efecto, la omisión en que se incurre es una causa jurídicamente idónea y necesaria para imputar responsabilidad, en la medida que es razonable deducir que el cumplimiento de ellas habría evitado la producción del resultado dañoso, configurado por la pérdida del cónyuge y padre de los actores”, razona el máximo tribunal.

Agrega el documento “que, por todo lo antes expresado, habiéndose descartado la concurrencia de las infracciones esgrimidas por el recurrente, el recurso de casación en el fondo no puede prosperar y debe ser desestimado”.

De esta manera, la sentencia (causa rol 29.467-2019) de la Tercera Sala del máximo tribunal –integrada por los ministros Sergio Muñoz, María Eugenia Sandoval, Ángela Vivanco y los abogados integrantes Álvaro Quintanilla y Diego Munita– descartó infracción de ley en la sentencia recurrida, dictada por la Corte de Apelaciones de Santiago, que estableció la responsabilidad del Estado en el fatal accidente.

“Que, sin perjuicio de lo antes referido, se debe señalar que, aun cuando esta Corte considerara que las circunstancias que constituyen la base de las alegaciones del recurrente son hechos del proceso, lo cierto es que igualmente el arbitrio no podría prosperar, toda vez que, al contrario de lo esgrimido por el recurrente, en autos se encuentra acreditada la relación de causalidad entre la falta de servicio y el daño causado a los actores”, sostiene el fallo.

CASI UNA DÉCADA ESPERANDO JUSTICIA

La desaparición de Pedro Nahuelcar Parra y Felipe Herrera se produjo el domingo 15 de abril de 2012 en las aguas del Río huemules en la comuna de Tortel, mientras realizaban labores en terreno como funcionarios de la DAG del MOP Aysén.

Pedro Nahuelcar,  de 50 años, era casado y padre de 5 hijos, llevaba 21 años trabajando en en el Ministerio de Obras Públicas, en una carrera funcionaria que le permitió desarrollar diversas funciones, entre las que destacaba como Encargado de Meteorología de la DGA de Aysén.

En 1983, Nahuelcar hizo un curso en Prevención de Riesgos en la Mutual de Seguridad, y siempre al servicio del MOP y de sus compañeros de labores, destacó por su entrega laboral y muy buen compañerismo, con la disposición para ayudar en diversas materias a sus compañeros de trabajo.

Junto a Pedro estaba Felipe Herrera Urrutia, joven profesional, de 30 años, soltero y sin hijos. Geógrafo de profesión -egresado de la Universidad Católica- Herrera había ganado en 2009 una beca de pasantía de investigación sobre aplicaciones hidrológicas y geomorfológicas con modelación numérica en la Universidad de Waterloo, Ontario, Canadá. Luego ingresó al MOP el año 2010 y cumplía solo 2 años en la DGA, desempeñándose hasta entonces como jefe de la Unidad de Hidrología de la DGA del MOP en la Región de Aysén.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *