La “carrera” por la nueva Concesión de Parquímetros en Coyhaique

A días de adjudicarse este servicio por parte del municipio, EPD Noticias detectó que el mismo concesionario cesado por incumplimientos en 2019 intenta volver al negocio, concursando con 2 propuestas idénticas, pero ahora a través de terceras personas.


Por Claudio Díaz Peña

El pasado 9 de julio se cerró la licitación para la Concesión de Parquímetros de Coyhaique, convocada por el municipio de la capital regional de Aysén, con miras a recibir propuestas para “regular la explotación, mantención y administración, para la concesión de parquímetros de estacionamiento en las calles de la ciudad de Coyhaique”, según señalan las bases administrativas.

Lo llamativo, es que entre las 9 ofertas ingresadas, al menos 2 se relacionan con José David Hidalgo Abarzúa, propietario de Servicios Parking E.I.R.L., nombre de fantasía Green Line E.I.R.L., la misma empresa que el año pasado debió ser cesada anticipadamente en su concesión en la zona a propósito del reclamo y huelga de sus trabajadores, situación que ha sido reiterativa con casos similares en diversas comunas del país.

Desde 2018, ya venían fuertes reclamos desde los trabajadores de Green Line en Coyhaique, los que en 2019 pasaron de la preocupación e intranquilidad a la acción, con paros del sindicato de la empresa por pagos incumplidos de remuneración y cotizaciones, entre otros. Los reclamos y manifestaciones de los “parquímetros” o personas que controlan el cobro de los estacionamientos en la vía pública llegaron hasta el Concejo Municipal que encabeza el alcalde Alejandro Huala Canumán, presión por varios meses que terminó con el contrato con la empresa de José David Hidalgo.

De hecho, la actual licitación pública se produce tras el cese anticipado del contrato con Green Line, que se extendía hasta 2020, razón por la cual se asignó rápidamente por el municipio -y vía trato directo- una nueva concesión a la empresa local Parquímetros Patagonia Spa, mientras se levantaba el nuevo proceso licitatorio.

A principios de este año, el concejal Ricardo Cantín Beyer (PPD) se manifestó directamente sobre la falta de transparencia en la gestión del municipio y supuestas irregularidades en situaciones como las vinculadas a la concesión de parquímetros en la comuna. 

“Se le está tomando poca seriedad a temas que son bastante delicados y serios que están ocurriendo al interior del municipio (…) es una situación que me tiene sumamente preocupado, porque nos debemos a la ciudadanía en general y quiero que esto se transparente, se le cuente a la gente qué es lo que realmente ha ocurrido en el municipio, quiénes son los eventuales culpables y que estas personas paguen por estas supuestas irregularidades”, manifestó a diario El Divisadero en febrero pasado.

Por esa fecha, los trabajadores de parquímetros esperaban la contratación del nuevo concesionario para 2020, y también que Green Line cumpliera con los más de $100 millones impagos para unas 40 personas. Mientras tanto, José Hidalgo Abarzúa -que había recurrido a tribunales con un recurso de protección contra el municipio por el cese anticipado del contrato- recibía la noticias de la Corte de Apelaciones que declaró inadmisible la acción.

LA ‘BICICLETA’ DE HIDALGO

Gladys Nauco Ojeda, era en 2019 la presidenta del Sindicato de Trabajadores de Green Line, representando a unas 40 personas.

“Los problemas venían de hace mucho tiempo, y los sindicatos anteriores no los tomaron muy en serio, por problemas de imposiciones impagas, pago de sueldos fuera de plazo, Fonasa y seguros de cesantía impagos, tampoco estaban cancelando las cajas de compensaciones y ahorros voluntarios, y por eso decidimos un paro indefinido, sabiendo que no teníamos derecho negociación colectiva, pero ya era demasiado”, comenta la ex dirigenta laboral.

Quienes laboraron para Green Line reconocen que el sueldo no era malo, siendo éste uno de los puntos fuertes en sus ofertas de licitación, el problema es que lo comprometido no se cumplía.

Galdys Nauco señala que cuando había deuda con los trabajadores, José Hidalgo “apagaba el teléfono y no contestaba hasta 3 ó 4 días después, y cuando podíamos hablar con él argumentaba que su sicólogo le recomendaba apagar el teléfono”. Es así como varias veces hubo paros internos en la empresa, recuerda la presidenta del sindicato, y tras esas presiones “aparecía la plata y los pagos”.

Nauco asegura que el problema de ropa era otra deficiencia, era siempre de mala calidad, sobre todo para el clima patagón, con zapatos sintéticos que, siendo resbalosos e inseguros para el trabajo en la vía pública, provocaba además llagas en los pies, las parkas no eran impermeables y para el invierno no cumplían la mínimo protección.

Lo anterior es ratificado por Manuel Tenorio Pérez, otro trabajador que por 8 años estuvo en la concesionaria de parquímetros de Coyhaique, de propiedad de Hidalgo Abarzúa.

“Realmente los uniformes que nos entregaban por temporada, por ejemplo, en invierno (parka, guantes, gorra, zapatos), en sí la ropa se empezaba a deteriorar al mes o a los 2 meses, y no duraba mucho la ropa, era de muy mala calidad”, explica Manuel Tenorio.

Y agrega, “se peleó para sacar a Green Line (…) porque ellos cada 2 años, se atrasaban con las imposiciones por meses, entre 8 o 9 meses, incluso más”, asegura Tenorio.

El sueldo ofertado por la empresa para un parquímetro en 2019 era de alrededor de $650 mil, incluyendo horas extra, movilización, colación, bono de producción, aparte de las imposiciones y seguros de cesantía.

Aunque el ingreso que captura cada “parquímetro” es variable, dependiendo de la temporada y el sector en Coyhaique, en verano en un día se puede recaudar entre $160 mil y $250 mil en una calle “rápida”, más del doble de una calle “lenta” que va entre $70 mil y $100 mil, que son las que están más alejadas de la plaza, considerando que la tarifa mayor alcanza a los $20 por minuto de un vehículo estacionado. Así,, entre todos los parquímetros la rendición mensual a la empresa concesionaria alcanzaba un total entre $45 millones y $60 millones.

Con 40 trabajadores, la plantilla de pago de sueldos era perfectamente abordable, pues representaba cerca de la mitad de lo que mes a mes se entregaba a Green Line, la que además debe aportar al erario municipal con un mínimo de 50 UTM según las bases, pero que en la oferta se duplica o triplica, hasta unos $7 millones máximo.

“No debieron haber tenido problemas para el pago a los trabajadores (…) siempre don José David Hidalgo decía ‘denos una posibilidad, un plazo, y ponerme al día’ y nosotros hacíamos paro y ellos automáticamente pagaban las imposiciones”, recuerda Tenorio.

El ex trabajador de Green Line señala que, en definitiva, lo que ocurría era que “ellos tenían empresas en otras ciudades y con las mismas platas que nosotros rendíamos ellos cubrían las deudas de otros lados (…) y luego él sacaba plata de otros lugares para cubrir los sueldos de nosotros”.

EL HISTORIAL DE GREEN LINE

En Internet está disponible la información de Green Line con dirección en San Miguel, Santiago, y también la de José David Hidalgo Abarzúa, quien figura como gerente general de Green Line Servicios Parking EIRL desde julio de 2014, con domicilio en Curicó. Antes fue propietario de la empresa del mismo rubro EPark Ltda. (2012) y trabajó en Parquímetros S.A. (1995), por lo que son 25 años de permanencia en el rubro.

Ciertamente es uno de los operadores conocidos en el país por adjudicarse concesiones de parquímetros en distintas ciudades, y al mismo tiempo, por denuncias de los trabajadores y literalmente “desaparecer del mapa” cuando comienzan procesos judiciales en su contra, evitando asumir los cobros pendientes o dilatándolos.

Es posible constatar las mismas prácticas denunciadas contra Green Line en Coyhaique, “clonadas” en otras municipalidades, siendo ejemplo de ello, San Felipe o San Carlos. Y es que la fórmula parece siempre ser la misma, ofrecer altos valores en la licitación para ganarla, pero luego de unos meses abandonar la comuna, al municipio y a los trabajadores. De ahí que sea necesario, para Hidalgo Abarzúa, participar a través de terceros a fin de lograr adjudicarse las concesiones, incluso en los mismos municipios en los cuales le han cesado contratos, pues se trata de un mercado muy apetecido y competitivo en Chile.

Actualmente, el caso de San Felipe sigue pendiente. Desde 2019 los trabajadores mantienen una demanda contra la empresa de José David Hidalgo Abarzúa, la que les adeuda por sobre los $600 millones.

Allá en la zona central, Hidalgo simplemente es inubicable o no figura en los domicilios comunicados para evitar los comparendos y la acción en tribunales en su contra.

Otro antecedente, es que en Coyhaique, la misma empresa Servicios Parking EIRL, Green Line EIRL, también fue cesada anticipadamente en la concesión del Corral Municipal de la capital regional, lo que consta en sendos documentos del ayuntamiento, de febrero y marzo de este año. ¿La razón? La empresa de José David Hidalgo incumplió el N°22 Letra b) Nros 3, 13 y 14 de las bases de licitación, esto es fundamentalmente por deficiencias en el servicio, haber recibido multas significativas y no ajustarse a las condiciones del contrato.

Pese a todo lo anterior, José Hidalgo Abarzúa mantiene otra concesión con el municipio de Coyhaique, adjudicada el 7 de agosto de 2019, para el “Servicio de Administración y Mantención de los Cementerios Municipales de la ciudad”, la cual se extiende por 5 años.

¿“PALOS BLANCOS” EN LICITACIÓN 2020?

En Coyhaique, desde 2013, al menos consta en documentos del municipio  la concesión de José David Hidalgo Abarzúa a través de 2 empresas en la capital regional. En principio como Ingeniería y Transportes EPark Ltda., por 4 años, y desde 2015 con Servicios Parking EIRL (Green Line), siendo la última adjudicación en 2017.

Según los antecedentes a los que tuvo acceso EPD Noticias en la actual licitación 2494-24-LQ20, figuran 2 empresas admisibles para adjudicarse la administración de parquímetros de Coyhaique que se vinculan directamente a José David Hidalgo Abarzúa. Se trata de Integral Security System Spa, y Serviest Spa. Al revisar los documentos de la licitación pública, no solo las ofertas de ambas empresas son extremadamente similares, proponiendo el mismo monto, las mismas remuneraciones y en la oferta técnica con un Proyecto de Operaciones que en varios puntos son idénticos, sino que se verifica que la empresa Integral Security System Spa en su constitución legal en 2018, tiene como accionista principal a Nancy Castillo Zerené, esposa de José Hidalgo Abarzúa, mientras el gerente general es su sobrino Jonathan Luis Núñez Hidalgo.

“Muchas conversé con el señor Jonathan Núñez Hidalgo, es sobrino de don David”, ratifica Gladys Nauco, ex presidenta del Sindicato de Trabajadores de Green Line.

En tanto, Serviest Spa, representado por Abraham Elías Huenumán Jaramillo tendría su vínculo con Hidalgo Abarzúa al haber trabajado juntos anteriormente en este rubro, lo que explicaría el “duplicado” de la oferta en términos de lo ofrecido por Integral Security System, para asegurar la concesión con alguna de las 2 propuestas.

  Así, el cuadro de ofertas de la actual licitación presenta 9 postulaciones de empresas, de ellas, una fue rechazada quedando las otras 8 en carrera. Además, al revisar la Apertura Electrónica es posible apreciar entre las “Observaciones Anteriores” los detalles de inconsistencias que acusan los proponentes sobre sus competidores. Básicamente se trata de algunas situaciones de incumplimiento por documentos que no corresponden a las bases técnicas o administrativas. El 13 de julio pasado, quedaron registradas en el proceso observaciones, como el presentar por parte de algunos oferentes la póliza de garantía de la seriedad de la oferta con glosa incompleta, o sin cumplir con el plazo de vigencia de 90 días 

   Otra situación expuesta es la que presenta David Celestino Salazar Peña, quien postula como único dueño y representante legal de Tecnova, y que presenta una declaración jurada asegurando que no ha tenido contrato con ningún organismo del Estado durante los últimos 2 años, lo cual no se cumple si se considera los servicio que se adjudicó en Ñuñoa en 2019 y en Viña del Mar en septiembre de 2018.

CONCESIONARIO DE “TRANSICIÓN” TAMBIÉN POSTULA

Producto del término anticipado del contrato en 2019 con Green Line, el municipio decidió entregar la concesión a la empresa regional Parquímetros Patagonia Spa, la cual termina su servicio con esta nueva adjudicación.

Fue el 20 de enero de 2020, que argumentando “urgencia” de dar continuidad al servicio en la ciudad, el Decreto 282 del municipio coyhaiquino adjudica por trato directo la concesión a la empresa Parquímetros Patagonia Spa. La decisión es votada favorablemente en el concejo municipal del 3 de febrero de este año, aprobándose el contrato, momento en que la empresa se hace cargo del control de cobro de estacionamientos en la vía pública.

En la actual licitación, Parquímetros Patagonia Spa representada por Dámaris Villalobos Bustamante, también está postulando y según antecedentes de ex trabajadores, la empresa no habría cumplido los compromisos que asumió para desarrollar el servicio, entre ellos mantener los contratos de todos los trabajadores que laboraban en Green Line, así como el monto de las remuneraciones, a lo que se suma el que no se les ha permitido -hasta ahora- formar un sindicato.

“Patagonia Spa deja mucho que desear, a mí me echó al primer mes, porque según ellos yo no trabajaba”, dice Gladys Nauco, “y yo misma abogué que como empresa de acá pudiese tomar la concesión, pero uno ve caras y no corazones (…) Resultaron ser peor incluso que la de (José) David Hidalgo”, concluye.

Fueron varios los despidos en marzo que materializó la empresa de “transición”, y se le dijo a la gente que si trabajaba conforme no había necesidad de hacer sindicato, pese a ello Gladys estuvo viendo la posibilidad de conformar un referente sindical, pero al cumplirse el contrato fijo, “no me renovaron y cuando ya me di cuenta estaba fuera de la empresa, la gente que reclamaba la dejaron sin renovación de contrato”.

Manuel Tenorio, quien fue contratado en febrero, también fue desvinculado a principios de abril. Dice que “el compromiso era que no se iba a despedir a nadie y que se mantendría el mismo sueldo de la concesionaria anterior, pero no ocurrió ni lo uno ni lo otro”. Parquímetros Patagonia Spa comenzó contratando a plazo fijo los 2 primeros meses, febrero y marzo de 2020, y señalaron que luego las personas pasarían a contrato indefinido. No obstante, a varios trabajadores “claves”, terminado el plazo fijo se les notificó que no tendrían renovación, esto bajo la figura de “necesidad de la empresa”.

“Fue justamente la gente más antigua la que despidieron”, es decir, la que venía de la concesión anterior, dice Manuel Tenorio, y entre ellas se incluye a gente que había pertenecido al sindicato de Green Line, como la señora Gladys Nauco.

En definitiva, a juicio de los trabajadores despedidos, Parquímetros Patagonia Spa partió muy bien al principio, pero no cumplieron nunca el sueldo que hoy bajó a entre $300 mil y $400 mil, arguyendo el efecto por la pandemia COVID-19.

Las bases de la presente licitación señalan que la concesión “espera racionalizar el uso de estacionamientos de vehículos motorizados en el sector centro de la ciudad, como una manera de hacer más eficaz y eficiente su uso; y del concesionario se espera la ejecución del proceso de cobro de estacionamientos para las áreas determinadas de la ciudad, por el cual el concesionario deberá cancelar a su vez una cuota base mensual al municipio por este concepto”.

Este 8 de agosto es el plazo máximo para que el mandante, la Municipalidad de Coyhaique, adjudique la nueva concesión de parquímetros por los próximos 5 años. Habrá que sopesar más allá de las formalidades y deslumbrantes ofertas en el papel, ya que finalmente son los trabajadores quienes pagan el costo de una mala decisión -poco informada o poco rigurosa- y el mismo municipio que deja de percibir los recursos comprometidos, siendo codeudor de concesionarios que al amparo de terceros y nuevas figuras legales, persiguen las mismas intenciones una y otra vez: lucrar indebidamente en Coyhaique y a lo largo del país.

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