Alumnas de la U. de Aysén protagonizaron 2 jornadas de protestas contra rectora Natacha Pino

Con nuevo petitorio y paro indefinido, las estudiantas de Trabajo Social continúan cuestionando la gestión universitaria por caso de académico denunciado por acoso en marzo y junio pasado.


Hace exactamente un año, la rectora Natacha Pino Acuña celebraba junto a 14 académicos el triunfo de su elección para asumir al frente de la Universidad Estatal de Aysén. La votación que se impuso ante las 12 preferencias hacia la entonces rectora María Teresa Marshall, fue más ajustada de lo que se había proyectado, pues solo un voto evitó el empate entre ambas, ese miércoles 24 de julio de 2019.

Hoy, los sentimientos de triunfalismo y respaldo han cambiado radicalmente. Tras 365 días de su elección y con 10 meses de gestión en el cargo, al interior de la casa de estudios se comenta que la rectora Pino está muy lejos de las expectativas y el ambiente de celebración electoral que la llevó a sentarse, por primera vez, en la oficina de Rectoría el 2 de septiembre del año pasado.

“Hace rato no hay buen ambiente dentro de la universidad, el clima se ha enrarecido, casi tóxico”, comenta un docente a EPD Noticias, sin ánimo de revelar públicamente su identidad.

Y es que, al menos, los 2 casos denunciados contra un académico de la carrera de Trabajo Social han desatado con fuerza el vacío de gestión con el alumnado y lo académico, lo que para los diversos estamentos que componen la pequeña comunidad universitaria, se extiende a otras áreas como la administrativa, la investigación, incluso la extensión.

Algunas imágenes fueron retocadas por EPD Noticias ante resguardo legal de la información que contienen. (Foto: Instagram)

Este viernes y sábado hubo sendas concentraciones en la plaza de Coyhaique y el centro de la ciudad, de estudiantas de la U. Aysén, principalmente, de la carrera de Trabajo Social, quienes se autoconvocaron -con apoyo ciudadano y feministas- para manifestar su rechazo a nivel público por la falta de acción clara y contundente de la rectora Pino, ante los hechos que desde 2019 se vienen asentando en el plantel y que tomaron forma en los meses de marzo y junio pasado con 2 denuncias internas.

Lo anterior, incluyó la quema del escudo de la Universidad en la intersección de calles Prat y Bilbao con la palabra “encubridora” y de un muñeco, así como la “funa” del profesor cuestionado en las redes sociales señalado como responsable de “acoso, hostigamiento y violencia”. Por varios días, se sumaron relatos detallados de hechos adjudicados al profesor de Trabajo Social contra alumnas, y personas afectadas en anteriores instituciones quienes habrían sido vulneradas psicológica y sexualmente. También emergió en la cuenta de Instagram de la carrera, una nueva declaración de las estudiantes movilizadas.

En el documento, exigen la desvinculación de la académica María Patricia Baeza de 2 instancias, la asociada a la Unidad de Género y, además, la catedra de Enfoque de Género de la cual es titular; también demandan disculpas públicas de Baeza y la rectora Pino “hacia nuestras compañeras afectadas y al jefe de departamento de ciencias sociales y humanidades”. Con lo anterior consideran fundamental la desvinculación del académico de Trabajo Social suspendido y bajo investigación, independiente del resultado de ésta.

Las alumnas argumentan que los nuevos antecedentes conocidos en los últimos días han cambiado la gravedad y contexto de la movilización en curso. Y acusan que Rectoría se ha negado al dialogo en mesas de trabajo propuestas, condicionando conversar con el referente actual de las estudiantes, pese a la complejidad de la convivencia interna y la disposición a la comunicación de las alumnas. Por contrapartida, revelan presiones de la universidad y académicos para retomar la actividad de clases.

El escenario durante este mes se tornó tan tenso, que incluso en comunicaciones de correos electrónicos institucionales se manifestó la preocupación hacia el “caso del profesor”, y la falta de dirección de la autoridad universitaria que ha afectado la imagen de la universidad aysenina.

Por ello, el viernes en la tarde en minutos previos a la manifestación en la plaza, la rectora Natacha Pino remitió a los funcionarios un correo electrónico en el que pide “mesura” y “tranquilidad”, reconociendo que la institución atraviesa una “compleja situación”. Informa que el “académico involucrado” ha sido suspendido de sus funciones –lo que fue efecto del paro de académicos y alumnos a comienzos del mes de julio- y que se debe esperar el proceso investigativo y debido proceso.

Lo particular de esta comunicación, es que la principal autoridad universitaria de la casa estatal de Aysén da a entender que los hechos denunciados son veraces y ocurrieron, ya que señala en el párrafo final que “…esta rectoría velará en todo momento para que estos hechos no vuelvan a ocurrir al interior de nuestra comunidad”.

SECTARISMO SIN MODELO DE GOBERNANZA

“He aceptado este gran desafío, porque creo firmemente que una nueva forma de hacer, bajo un modelo de gobernanza colaborativo y eficaz, nos convertirá en una institución de excelencia para la región y el país”, es lo que planteó la ingeniera civil apenas supo que asumiría como rectora en Aysén. Sin embargo, tanto en el cuerpo académico como administrativo de la universidad estatal la realidad ha sido distante del discurso, con severas críticas internas que antes de un año de gestión han configurado “anticuerpos”, incluso de quienes la apoyaron para su elección en 2019, pues el reciente paro de académicos contó con la firma de 20 docentes.

  “Si bien la mayoría de funcionarios y académicos viven su compromiso diario con el quehacer universitario (…) hay proyectos o tareas inconclusas o que simplemente se omiten, sin conocerse cuáles son los verdaderos lineamientos que sigue el nivel directivo o si verdaderamente existen”, comenta una persona que realiza labores administrativas. En este sentido, uno de los grandes desafíos en marcha es el Proceso de Acreditación que debe cumplir próximamente la estatal, para dejar atrás la tutoría de la Universidad de Chile.

 Por otra parte, Pino comprometió en su asunción sostener una “conexión con las necesidades de la región y el país”, anuncio que en momentos claves como la emergencia sanitaria mundial por Cornavirus quedaron “al debe”, admite un experto del área de Salud. Y es que la Universidad de Aysén -aunque manifestó en la prensa la disponibilidad de equipamiento. en la práctica ello nunca se concretó ante la solicitud del Servicio de Salud de Aysén (SSA) para colaborar en la instalación del primer Laboratorio COVID-19 en Puerto Aysén para la toma de examen PCR. Tampoco ocurrió en el segundo laboratorio, instalado en Coyhaique.

Una fuente interna del plantel asegura que la rectora “deja en manos de otras personas de su confianza decisiones y acciones esenciales de su gestión, que luego se toman sin mayor análisis, ni visión universitaria, más bien bajo conveniencias personales o sectarias”.

Ante la falta de decisión y dilatación para colaborar, con la premura que se requería, el SSA optó por buscar apoyo fuera de la región. De hecho, la respuesta vino desde la sede Patagonia en Puerto Montt de la Universidad San Sebastián, institución que coordinó el traslado de sus equipos instalados en el CIBA de Los Lagos hasta Puerto Aysén, para el primer laboratorio COVID-19. En el caso del segundo laboratorio instalado en el Hospital Regional de Coyhaique, fue la Universidad de Magallanes la que facilitó insumos relevantes para el trabajo del Coronavirus, al igual como lo hizo también en Punta Arenas.

Según la página web del CRUCH, todas las casas de estudios que la integran aportaron en materia COVID-19 en el país, y especialmente con laboratorios para la pandemia, incluida la nueva Universidad de O’Higgins en Rancagua. La excepción es Aysén, única región donde una universidad CRUCH presente en el territorio no aportó a la Red de Laboratorios o en la toma de PCR.

La U. Aysén se limitó a participar en la Mesa COVID Regional y a aportar con un documento: “Informe de modelamiento y simulación sobre proyecciones de Covid-19 para la región”, mientras la mayoría de las universidades del CRUCH -igualmente en pandemia- destacan por aportar también Laboratorios COVID-19 e incidir en áreas de mayor impacto sobre todo en el ítem de Apoyo a la Ciudadanía: con Apoyo a la Salud Mental, Donación de Alimentos, Apoyo a Servicios de Salud y profesionales del Área, y hasta Iniciativas Culturales y Recreativas. En Aysén, la universidad no figura más allá del trabajo base de información a la comunidad, con 2 láminas gráficas en su web institucional sobre la pandemia y algunos videos, réplicas del material preparado y difundido por el Ministerio de Salud.  

El 3 de agosto de 2015, la Presidenta Michelle Bachelet promulgó la ley que creó la Universidad de Aysén, por lo que en poco más de una semana la primera casa de estudios estatal de la región cumplirá su primer lustro, y para una buena parte de la comunidad, no existen muchas razones para celebrar.

Algunas imágenes fueron retocadas por EPD Noticias ante resguardo legal de la información que contienen. (Foto: Instagram)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *