Primera fábrica de pellets en Coyhaique apresta su entrada en funcionamiento

En junio iniciará la marcha blanca para abastecer mercado local.


Con poco más de $1 millón y medio de dólares de inversión, en el segundo semestre de este año estará operando en pleno la primera fábrica de pellets en la zona. La iniciativa impulsada por un grupo de españoles, pretenden abastecer adecuadamente la creciente demanda que existe en Coyhaique.

Paradójicamente, la empresa BioPatagonia fue terminada de concebir en tiempos de pandemia, de recesión económica y a partir del vínculo con los atractivos turísticos que asiduos visitantes del extranjero mantienen con la Región de Aysén.

Y es que el innovador proyecto surge con las constantes visitas a la Patagonia, desde España, de 5 amantes de la pesca deportiva: Se trata de Miguel López, empresario industrial; José Juan Martínez, empresario, ingeniero civil y académico; Luis Alberto González, médico psiquiatra; Alberto Bodero, abogado, y José Luis Aceña, todos españoles, aunque éste último reside en Coyhaique hace 4 años.

Para ellos, esta parte de la Patagonia Aysén resulta un “paraíso”, no solo por su belleza natural y salvaje, sino que también para la práctica de la pesca con mosca, esa que no depreda y que cada vez tiene más adeptos. Sin embargo, en su paso constante por Coyhaique, se enteraron que en invierno la capital regional se transformaba en uno de los lugares más contaminados del planeta, por lo que deciden instalar una planta de pellets, de secado de leña y de equipos calefactores especialmente diseñados para la Región de Aysén.

6 MESES DE TRABAJO PARA PRODUCIR PELLET Y ESTUFAS

En Coyhaique, los 5 hispanos tomaron contacto para el emprendimiento con socios y expertos locales con la idea es aplicar la misma filosofía del pescador con mosca, con un principio conservacionista, amigable con el entorno y por ello, entre otras cosas, se busca favorecer el desarrollo local y obtener una rentabilidad sostenible, estableciendo un marco de acción empresarial, basado en la integridad ética, la transparencia, la eficacia, eficiencia, el respeto mutuo y la cooperación.

Han sido 6 meses de trabajo intenso, con un rigor inusitado para la cultura patagona, montando el proceso industrial para la fabricación de pellets, echando andar las cámaras de secado de leña y contando para ello con un excelente equipo de montaje dirigido por el ingeniero chileno Miguel Ángel Gallardo. También avanzan con la primera partida de estufas para poner a disposición del mercado regional, toda una proeza, en tiempos de pandemia y de recesión económica, con el centro de operaciones en el kilómetro 15 de la carretera austral Alto Baguales, tramo a Villa Ortega.

De hecho, el gran impulso para concretar la idea, se debe a la pandemia del Coronavirus (COVID-19), la cual sorprendió en Coyhaique a los accionistas mayoritarios, Miguel López y José Juan Martínez, con el cierre de fronteras en España y los vuelos internacionales suspendidos, situación que les obligó a permanecer en la Patagonia y dedicarse íntegramente al proyecto.

 BIOCOMBUSTIBLE QUE DESCONTAMINA

El pellet es un tipo de combustible catalogado como biomasa sólida. Se fabrica en base a lo que es el desperdicio del proceso de aserrado de la madera. Este aserrín al ser altamente prensado viene seco, por lo que contamina menos, y aunque no es un combustible nuevo, se ha popularizado en los últimos años, por las restricciones a las fuentes fijas de emisión

Su forma es cilíndrica y de tamaño estandarizado, con un porcentaje de humedad menor al 12%, fundamentales para asegurar que efectivamente cumplirá con su función energética y medioambiental.

BioPatagonia apunta a la Sostenibilidad Ambiental, Calor y Aire Puro, como la primera planta productora de pellets en Coyhaique, que asegurará la autonomía en el abastecimiento de este biocombustible, y al mismo tiempo, destacará como la principal inversión del año 2020 en la Región de Aysén.  

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