[OPINIÓN] Decisiones en la encrucijada



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Por Marcio Villouta A. @marcio_villouta 
Ingeniero Forestal – Diplomado en Desarrollo Económico Local


Basta leer los distintos medios de prensa nacional y local de las últimas semanas para ver que la arremetida comunicacional del Presidente, tiene como objeto el posicionamiento de una imagen vinculada a las políticas medioambientales y por qué no decirlo al cuidado del planeta y por cierto del trabajo para combatir el cambio climático.

En este último punto, recordar que seremos anfitriones de la COP25 y de esta forma una oportunidad para hacer que la estrategia de posicionamiento se consolide y a la vez la opción de aquellos que de verdad trabajan en esta área, lograr que compromisos se apresuren en materializarse y permitan conocer el real impacto de cada medida.

En los próximos meses y ya cerrando el año, en tanto ya sea por la vinculación política o por la estrategia comunicacional y distracción de otras dificultades dentro de la economía de nuestro país, podremos leer muy recurrentemente -junto al avance en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2019– algunos discursos y anuncios que me parece dejarán en la encrucijada a muchos. Me refiero a llamados a producir de manera amigable y sostenible, mientras se discute, por ejemplo, sobre el uso de los recursos naturales y cómo la industria establecida de los distintos ámbitos de la economía genera las presiones en quienes toman decisiones para que lo señalado solo se quede en un anuncio y no en otra cosa.  

Es clave analizar o, al menos, medir los efectos dentro del mercado y valorizar bien las consecuencias de transformarnos en un territorio en donde la inversión se mida con las clásicas consideraciones económicas, pero también mediante el impacto que se puede generar a la desigualdad social, al real incentivo a la productividad, a la real consideración de la educación como un motor de desarrollo y no tan solo como un requisito para optar a un ingreso mejor.

Así también se deben medir las consecuencias reales de dejar de hacer las cosas como se viene haciendo por años. Seguramente, lograremos contar con un mapa mucho más claro de cómo se distribuyen las brechas, por sobre todo de calidad y cobertura. Al igual, las decisiones de quienes deben resguardar que las políticas públicas se implementen estarán en una encrucijada. Para los desafíos del futuro no es posible seguir haciendo más de lo mismo, es necesario impulsar un desarrollo de capacidades que permita la construcción de un Estado de bienestar que cambie el paradigma de desarrollo en base a la pura riqueza económica.

En este contexto, aumentar la inversión pública y privada en torno a un gran impulso ambiental, mediante el que se diversifique la estructura productiva, es una tarea urgente ante la velocidad de los cambios que transforman la economía y el aumento de la incertidumbre que los acompaña.

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