[OPINIÓN] Cambio Climático y Comunidades




Por Marcio Villouta A. @marcio_villouta 
Ingeniero Forestal – Diplomado en Desarrollo Económico Local


Cada vez se hace más común encender la televisión y encontrarnos con noticias que nos explican las consecuencias negativas en distintos puntos del mundo, con comunidades que se enfrentan a catástrofes y severos daños, a razón del cambio climático.

 En muchos casos, lo que se transforma en “noticia” tiene relación con las intensas lluvias en un corto lapso de tiempo y la escorrentía superficial que, de forma paralela, arrastra y arrasa con lo que encuentra a su paso. Esto último lo hemos visto en reiteradas ocasiones en distintos puntos del globo, pero no debemos salir de nuestras fronteras o ir muy lejos para lograr ver este tipo de impactos, en nuestro país tanto en el norte como en el sur, se hace común ver eventos en que las precipitaciones aumentan en intensidad y los resultados de ellos, son impactos negativos en la población y en general en todo el ecosistema.

Nuestra generación es la primera que está sintiendo los efectos del cambio climático y también somos la última en la cual aún existen alternativas para evitar se consolide este trastorno medioambiental.

Cuando digo esto, lo hago pensando en que la tarea es de todos y no solo de aquellos que gobiernan, aunque son estos últimos los que deben marcar la ‘hoja de ruta’ y establecer políticas públicas que permitan mitigar y comprometerse con este enorme desafío, que no es cualquier desafío, es la última gran prueba de la capacidad de la humanidad de construir de manera colectiva una estrategia que vaya más allá de lo establecido en la convención sobre cambio climático desarrollada, en París, el año 2015.

En los próximos meses se desarrollará la COP25 en nuestro país y las señales que otorga el Gobierno son, a lo menos, complejas de entender cuándo van en direcciones contrarias. Por una parte, nos señala que seremos anfitriones de un encuentro internacional en que leemos, además, en la visión de la COP25 que: “La COP debe favorecer la acción climática concreta, asegurando un proceso inclusivo para todas las partes…”. Por otro lado, vemos cómo se decidió en Chile obviar el Acuerdo de Escazú, en tanto protocolo regional que aborda el acceso a la información, participación pública y acceso a la justicia en asuntos ambientales en América Latina.

Entonces, ¿con qué nos quedamos?, ¿con el impulso y desarrollo de la COP25 y, tal vez, los servicios que se generen tanto en el ámbito de la diplomacia internacional, turismo gubernamental y los servicios asociados a la visita de miles de personas, o con la voluntad expresada en la ratificación de un acuerdo en donde como Estado garantizamos mejores niveles de participación y acceso a información de primera calidad en temas ambientales? Yo tengo mi opinión ¿y usted?

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