[OPINIÓN] ¿Quién debe despertar a Chile?


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Por Claudio Díaz P. @claudio_diazp 
Periodista

“Despierta Chile” se autodenominó el movimiento que convocó a marchar este domingo, en Santiago y en 18 ciudades desde Arica a Osorno, para manifestarse contra los inmigrantes.  

Los organizadores, de corte nacionalista y pinochetista, llamaron a “recuperar Chile para los chilenos” e incluso a portar armas en la marcha… para la autodefensa.

Días antes, se escuchó el argumento del ministro de Hacienda, Felipe Larraín, para justificar el alto desempleo en el Gran Santiago, señalando que: “ha entrado casi un millón de migrantes en los últimos cuatro años al país”. Misma señal dada por el Presidente Piñera a fines de julio y que comenzó en noviembre de 2018 cuando los guarismos para el Gobierno eran paupérrimos en lo económico.

La verdad, es que hoy somos casi 19 millones de personas en Chile, y los extranjeros 1 millón 200 mil.

Es decir: venezolanos, peruanos, haitianos, colombianos, bolivianos, argentinos y hasta españoles, y en ese orden de importancia numérica, representan según el INE, un 6% de la población nacional. Mientras aquí al lado, en Argentina. o en Europa, el promedio de extranjeros no baja del 10%.

Claro, también convivimos con brasileños, dominicanos, estadounidense, cubanos, chinos, mexicanos y alemanes, entre las nacionalidades de mayor proporción registradas en territorio nacional.

Pero con todo ello, las investigaciones del Centro de Estudios Públicos –CEP-, el Banco Central o el INE, evidencian que la inmigración es un fenómeno multidimensional, que trae más beneficios que efectos negativos.

Por eso, derribemos los mitos.

Porque, aunque la marcha de este domingo quedó sin efecto, basta que un país reemplace la información por la suposición para aterrizar en la posverdad, campo fértil para movimientos de xenofobia y nacionalismo exacerbado, que logran tomarse la agenda política.

Y ya sabemos qué pasa, cuando la ignorancia y el fanatismo corren juntos, como ríos imparables al mar de la indiferencia social…   Ahora, la pregunta es: ¿quién o quiénes debieran despertar realmente?

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