[OPINIÓN] ¿Democracia para votar o botar?




Por Claudio Díaz P. @claudio_diazp 
Periodista


“El mundo está cambiando… y cambiará más” …tal como lo dice canción, sabemos que estamos en permanente dinámica, ya nada es estático. Todo es susceptible de ser modificado. Todo.

El problema es que la mayoría no estamos advirtiendo en qué dirección exactamente están cambiando las cosas, y menos qué intención está bajo el modelo de decisión, supuestamente “democrático”, mayormente utilizado en el mundo: el voto.

Y es que a nivel internacional es dable analizar y dar cuenta hacia dónde se mueve cada elección, y más aún cómo se instrumentaliza el voto.

Por ejemplo, vía votación, llegaron a la Presidencia de EEUU o Brasil, políticos más que controversiales, agresivos contra la diversidad y poco democráticos en su forma de presentarse ante el mundo. La tendencia es parte de ese voto de castigo, para diferenciarse, lo que en el caso estadounidense se achacó a la excesiva migración latina y la delincuencia, argumentando que provoca la pérdida de liderazgo de EEUU en el orbe. En el caso brasilero, el ultraderechista apeló a favor de la misoginia, la dictadura y que acabaría con temas como el activismo medioambiental.

Otro ejemplo es Gran Bretaña, cuando hace 3 años también vía votación, se aprobó la salida de ese país de la Unión Europea, proceso conocido como “Brexit”: un dolor de cabeza hasta hoy para los británicos, que decidieron en 2016 en las urnas con más animosidad que información, y tras 18 meses van en el tercer Primer Ministro electo a cargo del tema, y que saltó a la alfombra política con un historial de extravagancias populistas, anunciando desde ya que Gran Bretaña saldrá de la unión “con o sin acuerdo”.

En Chile o Argentina, incluso en Aysén, la situación no es distinta, ya sabemos eso de elegir a quienes han prometido lo mejor para nuestro tiempo y no han cumplido.

¿Paranoia periodística? Tal vez lo que responde la pregunta es la confirmación de un denominador común: Cambridge Analytica.

La empresa de análisis de datos en comunicación estratégica global usó sus métodos para influenciar elecciones en todo el mundo, especialmente, de la mano de Facebook.  No fue sólo la escandalosa intervención en la elección que dio triunfador a Donald Trump en EEUU, en 2016, sino que también durante el referéndum del “Brexit”, y en votaciones en Francia, Italia, Ucrania, Nigeria, México, Brasil, etc., etc., etc.

La compañía de análisis de datos ha estado involucrada en cientos de elecciones a nivel global, de hecho, reconocen haber “trabajado” en más de ¡200 procesos electorales!

Recordemos que nuestro formato de democracia con voto universal se afianzó en el mundo tras la II Guerra Mundial. Pero hoy ese tipo de democracia es frágil, las cosas cambian rápidamente y votar cada 2 o 4 años ya no es ni atractivo ni efectivo, y peor aún, cuando el voto está mayormente influenciado por la distancia más emocional que política que el votante tiene respecto de quien detenta el poder.

En definitiva, ya se habla en Europa de un fenómeno que revela un completo agotamiento de la democracia electoral representativa como la conocemos, y la prueba es el crecimiento en todo el mundo de regímenes y figuras que apelan al populismo, es decir, candidatos que toman temas del momento, combativos y sin afinidad ideológica entre sus “partidarios”, solo buscando conseguir la aceptación de los votantes sin importar las consecuencias y creando siempre un “oportuno” enemigo común.

Hay formas más locales, pragmáticas y hasta burdas de llegar a lo mismo en una votación, pero lo definitivo es que el paso siguiente al populismo, es la polarización. Luego el autoritarismo. Por lo que la necesidad de renovar la forma de hacer democracia es urgente. Como dijo hace unos meses un historiador belga: «con la democracia ocurre algo curioso: todo el mundo la desea, pero hoy no hay nadie que realmente cree en ella».

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