[OPINIÓN] No se puede seguir negando el cambio climático


 

Por Andrés Gillmore A. @veranadas
Past-Director Corporación Costa Carrera

 

No podemos seguir negando el carácter antropogénico (impactos producidos por el ser humano) del cambio climático y el calentamiento global que estamos viviendo en la actualidad. Los negacionistas aducen que es “simplemente una teoría” y tratan de desmontar el asunto con elementos de juicio para negar la teoría y vemos como EEUU, desde la llegada de Trump, elevó en 4% sus generaciones de CO2. Imagino que lo mismo debe haber sucedido con la teoría de la evolución en su momento, en 1831, donde el negacionismo religioso comenzó a ridiculizar la teoría con argumentos absurdos, que siempre demostraron que no entendían a cabalidad la Teoría de Darwin que pretendían invalidar.

 

El cambio climático está produciendo problemáticas impensadas incluso en nuestro querido y amado Aysén y no se está actuando con la responsabilidad, el profesionalismo y el sentido común que se merece esta problemática»


El mundo científico no niega en la actualidad la teoría de la evolución, al principio necesito “pruebas” -que en ese entonces no deben haber sido fáciles de encontrar- y sobre ello hacerse entender. Ahora estas pruebas son tan obvias para nosotros, porque se constató que la evolución de las especies es un hecho incontestable y no somos producto de la llegada de extraterrestres de otra dimensión. La explicación de cómo se produce la evolución es lo que está sujeto a teorías alternativas y lógicamente puede ir transformándose conforme avanza la ciencia, pero no el hecho en sí mismo de la evolución y en este caso se aplica lo mismo al cambio climático y el calentamiento global, que a decir verdad a esta altura del siglo XXI importa poco cómo llegamos a la crisis climática o de quién es la culpa. Lo importante es cómo lo solucionamos y proyectamos esa solución.


Como decía, con el cambio climático pasa algo parecido de lo que debe de haber vivido Charles Darwin con la teoría de evolución en su momento. En la actualidad nadie duda que estamos viviendo un proceso de cambio climático, por la elevación de la temperatura de la atmósfera y que la causa principal es producida por los gases de efecto invernadero, emitidos desde los comienzos de la industrialización en el año de 1760, cuando se empezó a usar combustibles fósiles en cantidades crecientes.

La medición del aumento de temperatura de la Tierra ha ido en aumento y el dióxido de carbono resultante de las combustiones de toda clase de motores, haciendo que sea incontestable el carácter antropogénico del cambio climático y en la actualidad estamos viviendo una tendencia alcista de la temperatura interglaciar, como ha sucedido en otras épocas geológicas del planeta. Lo que complica es el ritmo de progresión y en tan corto espacio de tiempo, aumentando la temperatura a un ritmo inusualmente alto, que con el pasar del tiempo está produciendo problemas serios en los países subdesarrollados. Esto no es una teoría, sino que es un hecho de la causa que debemos considerar y por ello se debe tener la capacidad de implementar estrategias para parar el proceso a lo menos y proyectar nuestra sociedad hacia la sustentabilidad.

La serie de teorías que se están barajando acerca del complejo sistema que aumenta la temperatura de la Tierra, con el uso indiscriminado de aerosoles, que está quedando atrapado en el permafrost de la tundra ártica, el carbono del suelo, de los océanos. Se pueden negar muchas de estas teorías, pero siempre que se aporten elementos relacionados con una duda razonable, y no el hecho mismo, que estamos provocando un cambio climático por los altos niveles de consumo que están llevando los países occidentales y muchos emergentes como Chile, que solo piensan en el crecimiento a como dé lugar, sin importarle las implicaciones de dicha decisión.

El negacionismo del cambio climático se produce por los intereses económicos, que menosprecian esta realidad para seguir produciendo como en el pasado, importándoles poco y nada lo que pueda pasar en el futuro a las generaciones que están por venir o que las comunidades pobres sufran. El gobierno actual de Sebastián Piñera está por el crecimiento irrestricto, elevando la inversión de las grandes corporaciones mundiales en temas mineros y eso, sin duda, elevará los estándares de contaminación y destrucción, que a su vez incrementarán los índices problemáticos al sumarse al cambio climático, que ya nos afecta.

Organizaciones como la Coalición del Clima Global, financiada por las grandes corporaciones petroleras, se propuso influir en la percepción pública de la ciencia del cambio climático y cambiar la posición de calentamiento global como una teoría y no como un hecho real que está sucediendo. Estrategia criticada por la Royal Society de Inglaterra en su momento, por la tergiversación de la realidad que producía. En el año 2006, envió una carta a la empresa Exxon Mobil, expresando su desaprobación por dicha estrategia, cuando una publicación financiada por ellos, dejo la impresión inexacta y engañosa sobre las pruebas que se estaban presentando sobre las causas del cambio climático a nivel planetario.

La negación de una teoría con explicaciones alternativas, no puede considerarse como negacionismo en sí mismo. El escepticismo no es un defecto y se transforma en una virtud y que de ser bien encauzado permite desarrollar dudas razonables sobre determinadas teorías y en base a ello ir por investigaciones y que avance la ciencia en forma y fondo. El escepticismo no tiene valor alguno, si no está sustentado sobre una base que no esté expuesta a la crítica y no tenga la capacidad de elaborar una explicación alternativa creíble y bien sustentada.

Por increíble que pueda parecer, en pleno siglo XXI existen potencias mundiales como China y EEUU, que afirman que el cambio climático producido por el calentamiento global ha estado sucediendo en la historia de la Tierra, mucho antes de haberse iniciado la era industrial o incluso antes que existiera el ser humano en el planeta. Las evidencias paleo-climáticas y geológicas indican, que se han producido alrededor de 30 glaciaciones con sus respectivos calentamientos globales en la historia de la Tierra. Otros afirman que el sistema solar es el que se está calentando, que descartaría al ser humano como causante del calentamiento global. Los científicos que defienden el carácter antropogénico del actual cambio climático, no niegan estos hechos que pueden tener su validez científica, pero enfatizan que el papel del hombre como acelerador del proceso y que ese es el tema de fondo que debe analizarse, porque se entiende que si no podemos hacer nada para impedir las causas de lo que está sucediendo y definirlo a nivel global, es un hecho que el cambio climático continuará afectando la vida y la proyección de millones de personas a nivel global, sobre todo en los países subdesarrollados.


Si podemos actuar sobre las problemáticas y las circunstancias que sabemos están sucediendo en el comportamiento humano, es un gran inicio, al entender que es incontestable que el hombre ha provocado de una manera u otra la gran aceleración del proceso de calentamiento global y es culpable de parte importante del aceleramiento, que en condiciones normales tardaría miles de años en hacerse notar.


Los negacionistas no pueden negar la relación de la elevación de la temperatura del planeta con las emisiones de dióxido de carbono y no pueden seguir sustentando ante la gran evidencia científica disponible, que es provocado por generalizaciones a escala geológica y no a escala humana. Ahí precisamente está el tremendo daño que se le está haciendo a la raza humana, sembrando la duda en la población y que de acuerdo con el contexto actual de nuestra sociedad, es una actitud tremendamente irresponsable ante los hechos. La forma clásica de desautorizar un científico que expone sobre calentamiento global, es vincularlo con intereses ocultos para alimentar la sospecha en la población de la manipulación y las convicciones paranoicas de planes orquestados por fines perversos. Pero la verdad sea dicha, que tanto los defensores como los negacionistas del carácter antropogénico del cambio climático, llevan décadas acusándose mutuamente de perseguir fines deshonestos. Así, los negacionistas afirman que los que defienden el carácter antropogénico del cambio climático, están apoyando intereses empresariales que trabajan en energías alternativas a los combustibles fósiles y que todo es parte de una confabulación marxista para frenar el desarrollo asociado el uso de combustibles fósiles.

Los defensores de la antropogénesis acusan a los negacionistas de estar sirviendo a los intereses de las grandes corporaciones que distribuyen productos que afectan el clima, como empresas petroleras y mineras entre otras. Estas grandes corporaciones mundiales se defienden, diciendo que gracias a sus intereses corporativos se han realizado inversiones que financian la investigación de las causas del cambio climático. Pero la realidad dice que esta financiación, por parte del mundo corporativo, es más que nada para controlar los resultados de las investigaciones y controlar la divulgación de los resultados y bajo ese sustento rechazar proyectos alternativos que vayan en contra de sus intereses y potenciar los que puedan ser menos nocivos para los intereses corporativos que representan.

El cambio climático está produciendo problemáticas impensadas incluso en nuestro querido y amado Aysén y no se está actuando con la responsabilidad, el profesionalismo y el sentido común que se merece esta problemática; que entre otras cosas es la culpable de los altos niveles de contaminación que vive Coyhaique, por el efecto invernadero que se produce en invierno debido al uso de leña a nivel domiciliario y que los intereses creados de las grandes corporaciones extractivistas están llegando a la región. Es más de lo mismo y un retroceso en la sustentabilidad regional de las comunidades y los pobladores rurales.

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