Ministra de Cultura dio a conocer los nuevos Tesoros Humanos Vivos 2014

La ministra de Cultura, Claudia Barattini, dio a conocer los nuevos Tesoros Humanos Vivos, que proceden de Los Lagos, Biobío, Tarapacá y O’Higgins.

 

Para los 3 cultores individuales y los 3 colectivos que fueron reconocidos este año como Tesoros Humanos Vivos de Chile, esta semana debía ser común y corriente.

 

No obstante, fue un llamado desde su oficina en Santiago, de la propia ministra de Cultura, Claudia Barattini, el que los puso al tanto de la noticia: eran reconocidos con esta distinción Unesco, por el Consejo de la Cultura, por su labor de mantener vivas manifestaciones portadoras de patrimonio cultural inmaterial de alta significación para el país y las comunidades locales.

 

La secretaria de Estado agradeció a los cultores, «en nombre del país por la labor que realizan”, y señaló que se trata de un reconocimiento muy importante, «pues destaca oficios y prácticas poco visibilizadas, pero muy relevantes para las culturas, y para nuestro patrimonio”.

 

En tanto, la directora regional del CNCA, Carolina Rojas Flores, señaló que “aunque no tuvimos Tesoros Humanos Vivos reconocidos en la Región de Aysén, sí hubo record de postulaciones, lo que nos tiene muy contentos y al mismo tiempo nos abre ciertos desafíos. Uno de ellos es que para la próxima convocatoria, esta Dirección Regional se compromete a apoyar más a aquellas entidades públicas y agrupaciones sociales que patrocinen candidaturas; y de esta manera abrir mayores posibilidades para el nombramiento de nuestros cultores”.

 

Este reconocimiento Unesco se entrega en Chile desde 2009, y busca reconocer a cultores y cultoras que contribuyen a la salvaguardia de las manifestaciones de patrimonio cultural inmaterial que desarrollan, por su alta significación para sus comunidades y para el país.

 

 La distinción de este año tuvo la particularidad de distinguir, por primera vez, un oficio de la medicina tradicional mapuche, en el Grupo Ngütamchefe de Tirúa, Región del Biobío, formado por agentes de salud conocidos como componedores de huesos.

 

 El jurado consideró que llevar su conocimiento ancestral al sistema público de salud, en el Centro de Salud Familiar (Cesfam) Isabel Jiménez Riquelme de Tirúa, constituye un aporte al trabajo intercultural.

 

Al otro lado del teléfono, los reconocidos se mostraron agradecidos y sorprendidos. “Estoy muy contento de recibir este reconocimiento. Yo no estudié en ninguna escuela, solo mandé a hacer un instrumento y en base a ello observé y aprendí. Desde entonces lo fabrico y además lo interpreto en las fiestas altiplánicas”, señaló el maestro luriri, Nemesio Moscoso, al anuncio de la ministra.

 

Oriundo de La Tirana, Región de Tarapacá, hace 52 años es fabricante y reparador de la bandola aymara, instrumento de cuerdas tradicional del altiplano tarapaqueño, empleado para los carnavales, floreos y trilla de la quinua.

 

Arturo de Jesús Lucero, de la localidad de Larmahue, Región de O’Higgins, fue reconocido por ser el único constructor y reparador de las “Ruedas de agua de Larmahue”, elemento icónico e identitario de la zona.

 

Domitila Cuyul, de la comuna de Quellón, en la Región de Los Lagos, es Maestra de Paz, y como tal, responsable  de realizar ritos y ceremonias del pueblo Huilliche en Chiloé. El Comité Experto la reconoció por ser una figura que representa el sincretismo cultural del territorio chilote heredado del contacto indígena-hispano.

 

Emocionada recibió la noticia también Mónica Venegas, representante de la Unión de Artesanas de Quinchamalí, uno de los tres colectivos reconocidos.

 

“Usted no sabe la alegría que le dará a mis compañeras recibir esta información. Es un trabajo de mucho tiempo y dedicación, y lo hacemos con mucho cariño. Nos reconforta que gente de otras regiones lo destaque”, comentó. Oriundas de la localidad de Quinchamalí, Región del Biobío, se trata de 15 mujeres dedicadas a la fabricación de una alfarería única en la zona, centrada en figuras de greda negra con superficie esgrafiada.

 

Otro de los reconocidos de manera colectiva, es el grupo de Carpinteros de Ribera de Lanchas Chilotas, de la localidad de Mañihueico, Región de Los Lagos. Son navegantes y carpinteros de lanchas chilotas, embarcaciones únicas en el mundo. Gracias a este transporte se llevaron maderas de alerce hacia el archipiélago de Chiloé, las que hoy recubren sus iglesias y antiguas casonas.

 

Los reconocidos reciben un estímulo económico de $3 millones para cada cultor y cultora individual y $7 millones para cada comunidad o colectivo.

 

Desde 2009 a la fecha se han reconocido 32 Tesoros Humanos Vivos a lo largo del país. En esta ocasión, el proceso de selección estuvo a cargo de Comités Expertos Zonales que sesionaron en Arica, Santiago, Chillán y Puerto Montt, más un Comité Experto Nacional. Todos fueron conformados por personas del ámbito público y privado, académicos, representantes de la sociedad civil, entre otros.

 Publicado por Rocio Avendaño Seguel./ Fuente: Concejo Nacional de Cultura Región de Aysén.
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