COLUMNA EPD: «Respeta y serás libre…»

El enfrentamiento de Mañalich que incluyó amenazas directas al periodista, a un editor del medio de prensa, y un cierre parafernálico con la frase «conmigo no se tontea, o sea… tengo una protección…» fueron inmediatamente contradichas por La Moneda para defender la libertad de expresión, incluso anoche el propio Presidente Piñera dijo que no estaba de acuerdo con lo expresado por su ministro  de Salud.

 

 

Por Claudio Díaz Peña (*)
cdiaz@elpatagondomingo.cl / @claudio_diazp

 

El jueves pasado, mientras el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, daba un discurso fue interrumpido por Medea Benjamin, activista de la ONG pacifista Code Pink (Código Rosa). La mujer lo desafió a que cerrara Guantánamo, y emplazó a Obama a que diera explicaciones por la muerte de inocentes a causa de los ataques de los hoy famosos «drones», aviones no tripulados.

Desconcertado y molesto, Obama  escuchó los gritos de interpelación que lanzaba Medea Benjamin.

Por varios y largos minutos Obama optó por la humildad. Sencillamente se calló, dejó de hablar y puso toda su atención en lo que la mujer gritaba y defendía. Finalmente luego de interrumpir, en reiteradas ocasiones el discurso de Obama, la activista fue sacada del lugar, por agentes de seguridad.

La reflexión de Obama al retomar sus palabras, fue que tendría que salirse del guión, que sabemos tienen las cuidadas apariciones de un Presidente, más aún del de la nación más poderosa del mundo.

Y es que Obama, resaltó lo relevante que era escuchar a la activista. “Es parte de la libertad de expresión, escuchar al otro”, dijo. Contrariamente, en su objetivo de comunicar su mensaje, la mujer seguramente no logró escuchó lo suficiente al Presidente estadounidense, quien dijo que si bien se detuvo a entender lo que Medea Benjamín  gritaba con tanta pasión, no  lo compartía.

 

“Ella habló de temas complejos,  que no pueden ser pasados por alto y me referiré ahora a ello…”,  dijo el Presidente Obama para continuar con su alocución.

El punto es que en el caso de Chile, 2 situaciones que se pueden asimilar a lo acontecido con Obama, ocurrieron la semana pasada. Uno bajo el contexto de la visita de Bachelet a la Caleta de Dichato en la Región del Bío Bío, y luego en Talcahuano, lugares donde el tsunami se encargó de golpear sin clemencia no solo puertos, playas, viviendas y espacios públicos del litoral centro sur, también el tsunami, golpeó las vidas y las experiencias de miles de chilenos y chilenas.

En esas comunas Bachelet, recibió la parte más agraz del sentimiento acumulado a 3 años  de ocurrido el terremoto del 27 -F y tsunami, y es que para Bachelet no podrá ser pasados por alto estos temas, por mucha adhesión y posicionamiento que tenga en su capital de candidata a La Moneda.

Asimismo, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, concluyó la semana pidiendo disculpas por lo que se consideró un emplazamiento inadecuado a un periodista de El Mercurio. El enfrentamiento de Mañalich que incluyó amenazas directas al periodista, a un editor del medio de prensa, y un cierre parafernálico con la frase «conmigo no se tontea, o sea… tengo una protección…» fueron inmediatamente contradichas por La Moneda para defender la libertad de expresión, incluso anoche el propio Presidente Piñera dijo que no estaba de acuerdo con lo expresado por su ministro  de Salud.

El punto es que por más argumentos y razón que se crea que uno tiene, la libertad de expresión no sólo nos obliga a defender lo que creemos y queremos  decir… también a saber escuchar y a intentar comprender al otro u otra, porque de no ser así significa que la libertad de expresión se convierte en una libertad de pataleo sin mucho destino…

 

 

 

 

(*) Es Periodista y Director de Contenidos de EPD Comunicaciones Ltda.

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