COLUMNA EPD: «Ya no se puede confiar en nadie»

El Instituto para las Obras de Religión del Vaticano, como se denomina el Banco Vaticano, justifica su existencia para administrar los activos, dineros y propiedades, de diversas “obras religiosas o de beneficencia”, desde hace, 70 años. Pero en Italia, hay una serie de libros que se han publicado al respecto y hay películas como el Codigo Da Vinci o el Padrino 3, que han puesto de manifiesto diversas situaciones al límite de la legalidad.

 

Por Claudio Díaz Peña (*)
cdiaz@elpatagondomingo.cl / @claudio_diazp

 

El pasado jueves 24 de mayo, Ettore Gotti, director del Banco Vaticano, fue destituido. Gotti es amigo personal del actual Papa Benedicto XVI.

Sin embargo, hace 2 años que la justicia italiana investigaba un caso de lavado de dinero en que se ha involucrado a directivos del banco que pertenece a la curia más alta de la Iglesia Católica.

De hecho, desde su fundación -en 1942- por el papa Pio XII, el banco de El Vaticano ha estado ligado a serios escándalos financieros que han vuelto a llamar la atención de los medios por estos días.

El Instituto para las Obras de Religión del Vaticano, como se denomina el Banco Vaticano, justifica su existencia para administrar los activos, dineros y propiedades, de diversas “obras religiosas o de beneficencia”, desde hace, 70 años.

En Italia hay una serie de libros que se han publicado al respecto y hay películas como el Codigo Da Vinci o el Padrino 3, que han puesto de manifiesto diversas situaciones al límite de la legalidad.

Ya en los años ’60 el Banco Vaticano fue sacudido por su primer gran escándalo al relacionarse con la Banca Privata Finanziaria, del banquero siciliano Michele Sindona, Sindona operó al interior del Banco Vaticano, y tras ello se descubrió que Sidona mantenía vínculos estrechos con la mafia. Sindona murió envenenado en la cárcel.

En 1982 quedó al descubierto uno de los fraudes más grandes de la banca italiana cuando en el Banco Ambrosiano, desparecieron mil 300 millones de dólares que se cree fueron dirigidos a empresas fantasmas, en Latinoamérica. Ese mismo banco, el Ambrosiano, fue al que el Vaticano cedió cerca del 40% de sus acciones, es más, el entonces director del banco de la Santa Sede, el arzobispo estadounidense Paul Marcinkus, fue quien respaldó con certificados las transferencias del Banco Ambrosiano.

Con este escándalo, Roberto Calvi, director del Banco Ambrosiano, escapó de Italia con pasaporte falso, pero más tarde fue encontrado ahorcado bajo un puente de Londres. En sus bolsillos llevaba 5 kilos de piedras y ladrillos y más de 11 mil dólares. Nadie fue encontrado culpable.

Pese a estos casos y otros que involucran al banco de la Iglesia Católica, en ningún momento el Vaticano ha reconocido responsabilidad alguna. A lo más ha hablado de una probable responsabilidad moral… si es que…

En 1993, durante el periodo de Juan Pablo II, 2 investigados por un nuevo caso de corrupción y lavado de dinero se suicidan. Los 2 personajes eran Gabriel Cagliari y  Raúl Gardini, ambos mantenían importantes cuentas en el Banco Vaticano.

Y así llegamos a 2010, cuando la justicia italiana incautó al banco Vaticano 30 millones de dolares, lo que detonó la semana pasada la destitución del hasta ahora director del banco de la Santa Sede.

De hecho, la semana pasada, también fue arrestado el mayodormo del Papa Benedicto XVI,  por filtrar a la prensa italiana una serie de documentos, incluidas las cartas de un arzobispo que había sido transferido a EEUU, luego de ser involucrado en una red de corrupción.

Estas fugas de información evidencian de alguna manera la lucha interna por transparentar  lo que ocurre tras los muros de la Basílica de San Pedro, conociéndose hasta ahora la «punta del iceberg», dejando a estas alturas al menos claramente establecido que en todas partes “se cuecen habas”, incluso en el Vaticano, donde muchas veces el dinero, su origen y transacción, no es tan “santo” como se pudiera imaginar…

 

(*) Es Periodista y Editor de Contenidos de EPD Comunicaciones Ltda.

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