Las Claves en la relación del Gobierno con la Intendenta de Aysén

El cargo de intendente regional, tiene de dulce y de agraz. Sin duda, que para cualquier ciudadano ser representante del Presidente de la República es un alto honor, es en rigor el único cargo en que una persona tiene la  carga directa de ser el representante del más alto cargo del país. Sin embargo es uno de los más sensibles a la contingencia y por lo tanto una tarea compleja.

En nuestra región, Pilar Cuevas Mardones, es la intendenta número 12  en 22 años de democracia, es decir, en la zona se mantiene, hasta ahora, el promedio de 2 años por designada(o).

Es así como bajo el gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994) los intendentes fueron Hernán Valencia (Q.E.P.D.) y Héctor Morales. Luego en la administración de Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000) asumieron Silvia Moreno y Carlos Sackel.

En tanto, en el tercer gobierno de la Concertación, con Ricardo Lagos a la cabeza (2000-2006), la primera autoridad regional estuvo en manos de Silvia Moreno, Nelda Rivera, Luis Cortés e Iván Gutiérrez. Con Michelle Bachelet (2006-2010) como Presidenta, el honor estuvo a cargo de Viviana Betancourt, Silvia Moreno y Selim Carrasco.

Ya con la asunción de Sebastián Piñera (2010-2014) a la primera magistratura, en Aysén fue designada Pilar Cuevas Mardones.

El ejercicio del cargo, a partir de la creación de los gobiernos regionales (1994), transforma la figura de la primera autoridad regional en una especie de personaje bicéfalo. Por una parte, debe pensar la región en función de lo que señala el Ejecutivo nacional, en tanto representante del Presidente de la República y, por otra, cumple el rol de presidente del Consejo Regional CORE, cuerpo colegiado que representa a los habitantes de Aysén.

Sin embargo, su empleador siempre ha sido el Gobierno de Chile y es de absoluta confianza del primer mandatario, por tanto siempre su lealtad y compromiso será hacia el Presidente de la República.

Responsabilizar a los intendentes por no expresar lo que la gente siente o anhela desde las regiones, pareciera ser injusto, a lo más se les puede acusar de no tener los argumentos y habilidades para convencer al gobierno central de ciertas aspiraciones locales y sugerir al ejecutivo implementar determinadas políticas públicas en sus territorios.

De ahí la necesidad de separar los roles de intendente o intendenta, en tanto representante del Ejecutivo y como jefe del Gobierno regional presidiendo el CORE.

  

CONSECUENCIA A TODA PRUEBA

 Una de las características de la intendenta del gobierno de Sebastián Piñera en la Región de Aysén, es su consecuencia a toda prueba.

 Su posición en la derecha más dura en sus años universitarios, previos al golpe de Estado e inmediatamente después de instalada la Junta Militar, dan cuenta de una  persona que durante 39 años ha sostenido un ideario similar, desde su apego a los militares. Tanto así que decide asumir uno de los cargos más políticos durante la dictadura, el de seremi de Gobierno.

Con el regreso a la democracia se acerca hacia la derecha más moderada, sin aterrizar en la UDI, como podría haberse esperado, sino que a Renovación Nacional, generando rápidamente lazos con la línea  de Onofre Jarpa. Luego a través de su esposo, Julio Zúñiga, quien se convierte en concejal RN de Coyhaique, destaca como una de las mujeres militantes más notorias del partido de la estrella en la zona.

Pilar Cuevas transita desde la derecha pinochetista hacia la más liberal del “piñerismo”, postura que le permitió ocupar importantes cargos en la estructura orgánica de Renovación Nacional, siendo considerada para ocupar un sillón en el Consejo Regional de Aysén, en 3 periodos consecutivos, hasta llegar a convertirse en la primera autoridad de la región, luego de 30 años en Aysén.

Si hubiera que hacerle una crítica en su administración, sin duda, la mayor de ellas tiene que ver con la composición de su equipo “chico”, que más allá de buscar la eficiencia político-técnica de sus colaboradores claves, primó una composición de “amiguismo” y cercanía personal. Así quedó demostrado con su primera jefe de gabinete, asesores sin mando y seremis sin peso específico, donde la proximidad personal está por sobre las experticias que demandan esos cargos.

Ya en la conformación de su gabinete quedó en evidencia la pugna al interior de los partidos de la Alianza y la baja sintonía política con el diputado Sandoval y el senador Horvath. La musculatura política de Pilar Cuevas es importante, entre lo cual está el reconocimiento del Presidente Piñera, por su lealtad partidaria, al nombrarla intendenta.

Esta recompensa data de diversos cónclaves partidarios, en que Cuevas se alineó férreamente a la postulación de Piñera como candidato presidencial en las 3 oportunidades que aspiró a LA Moneda. A ello se suman,  los lazos partidarios de historia común con importantes personeros de la actual administración, quizás estas variables, son más relevantes que su gestión, al definir su continuidad o no a la cabeza del gobierno en la región de Aysén.

Durante la movilización del conflicto, la intendenta Cuevas, cumplió cada una de las instrucciones y diseños de La Moneda, probablemente esa sea una de sus debilidades, el de cumplir con rigor  el “Yes, Man”, que en política debe tener sus límites y pareciera que Pilar Cuevas los traspasó al punto de  poner en riesgo su propia sobrevivencia política.

Publicado por Jorge Díaz Guzmán./ Fuente: EPD Noticias

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