Pedaleros de CicloRuta ¡Patagonia Sin Represas! enfilan hacia Coyhaique


El 14 de diciembre iniciaron en Puerto Raúl Marín Balmaceda el trayecto hacia Caleta Tortel, buscando conocer las comunidades y pueblos que se despliegan a lo largo del Camino Longitudinal Austral.


El 11 de diciembre un grupo de ciclistas inició en Santiago un largo viaje hacia el profundo sur, con la idea en mente de recorrer gran parte del Camino Longitudinal Austral, sus comunidades y paisajes.  El apresto general fue llegar en bicicleta desde sus hogares hasta el terminal de buses de la capital y de ahí trasladarse hasta Puerto Montt.  En la capital de la región de los Lagos un barco los llevó hasta Puerto Raúl Marín Balmaceda, primer hito de su expedición por tierras patagónicas.

Su objetivo, acercarse a las comunidades locales para conocer y compartir experiencias y capacidades en torno al cuidado del medio ambiente y la identidad del pueblo patagón.  En el grupo, además, hay varios jóvenes ayseninos.

Con el apoyo del grupo Ciclistas Por la Patagonia (organización a la que pertenecen los expedicionarios), la Corporación Ecosistemas, Bicicultura, Patagonia Inc. y la Corporación Privada para el Desarrollo de Aysén, los jóvenes se han lanzado a esta empresa, sobre la cual han elaborado varias crónicas con imágenes alusivas.

La idea es llegar hasta Caleta Tortel, pasando por todos los pueblos emplazados en la prestigiosa y hermosa Ruta Austral.


BITÁCORA DE KILÓMETROS Y AMIGOS

La modalidad del turismo sobre 2 ruedas está mundialmente consolidada; sin embargo, entre los cicloturistas nacionales está en ascenso, al conocer a Matt Adcock se demuestra el fenómeno viajero.

Este joven canadiense cicloturista  de 22 años ha recorrido ya 15 países de toda América, ha recopilado historias, anécdotas y recuerdos que sostienen su viaje a través de la humanidad de un pueblo amistoso, simple y solidario. Su discurso constante enfatiza que las caras más humildes entregan un calor excepcional alrededor de su mesa, compartiendo el poco espacio y la comida preciada que tiene la familia.

Matt considera que sus experiencias «me han entregado nuevas y diversas dimensiones para ver y valorar el mundo y las personas que habitan en él, al conocerlas también comprendo que los límites son una construcción social«. Nuestro amigo destaca que los cicloturistas «son personas con voluntad para vivir en cooperación y sin hacer daño«.

ENTRE CURANTO Y KUCHEN

La Junta, el pueblo del encuentro, nos acogió por 3 días con una intensa afectuosidad; personas amigables y nobles nos proporcionaron sus hogares, donde pudimos descansar y comer. Destacamos las termas El Sauce, ubicadas a 25 KM al poniente de La Junta, propiedad de Claudio Berger y Familia, quienes tienen un lugar exclusivo para turistas; se puede disfrutar en la faldas de una montaña  de baños calientes con infraestructura adecuada para pasar un día en la naturaleza virgen.

La ruta nos espera y debemos emprender el viaje por la Carretera Austral, es el medio día y la meta es llegar al Parque  Nacional  Queulat, que es cruzado por esta vía. Éste está ubicado en el sector del Palena Queulat, entre La Junta y Puyuhuapi.

Antes de terminar el trayecto hacia el Queulat tenemos una misión. El proyecto considera a todos los contactos recomendados en el camino para proseguir la lucha que se requiere para  librar a la Patagonia del yugo del empresariado que quiere destruirla, entonces llegamos así a Puyuhuapi.  El clima nos apoyó en la adaptación, hicimos un tramo con nubes que luego descargaron en una intensa lluvia poco antes de llegar a Puyuhuapi, pero la bienvenida al pueblo fue conmovedora: las nubes abrían paso al cielo azul sobre el Mar.

El afecto de la gente en Puyuhuapi nos cobijó, Luisa y James nos proporcionaron su leñera para acampar, con un baño con agua caliente y su cariño en distintas expresiones. Nos compenetramos acerca de la participación y quisimos ir a visitar a otros que también están en la campaña. A raíz de la historia híbrida que se ha forjado en la Patagonia nos encontramos con un relato de Luisa Ludwig construye por sus propia herencia llamado «Puyuhuapi. Entre Curanto y Kuchen».

Desde allí nos dirigimos al hospedaje Evelyn, para reunirnos con Almendra, directora de la Radio Vida 2000 y secretaria de la Cámara de Turismo de Puyuhuapi. La conversación giró en torno a las formas en que la comunidad se ha manifestado como también a la presencia de los distintos empleados del Proyecto HidroAysén, que mantienen una constante avanzada por todas las localidades de la zona. Esto nosotros lo evidenciamos en varios trayectos de la Carretera Austral, nos encontramos en el camino a grupos de cinco o seis camionetas que se trasladaban con una o dos personas como máximo en su interior.

En la Plaza de Puyuhuapi desplegamos el lienzo junto a algunas personas del pueblo; Almendra y sus amigas, también Adonis Acuña, quien tiene un negocio de turismo y cuenta entre sus servicios una bajada en kayak de noche. Agradecemos la presencia de todos y el apoyo de quienes nos han entregado su fuerza para proseguir este camino hacia el Río Pascua y el Baker.

Nos fotografiamos junto a Luisa en su hospedaje «Casa Ludwig» y partimos hacia el Queulat, nuestra próxima parada. Llegamos luego de tres horas de pedaleo para descansar, comer y hacer el Sendero Mirador del Lago, que cuenta con una dificultad media. Después de caminar una hora pudimos fotografiar el Glaciar Ventisquero Colgante, un espectáculo de la naturaleza; es sorprendente cómo se impone sobre nuestros sentidos. Desde el ventisquero nace la Laguna de los Témpanos, a la cual se puede acceder por un sendero dentro del Parque de dificultad baja.

El Parque Nacional Queulat nos acogió cerca de 24 horas, envolviéndonos en una vegetación variada por su ubicación en la Cordillera Andina de la Patagonia, cuenta además con otros senderos de diversos niveles que pueden ser visitados por niños, adultos y abuelos. La vegetación no nos deja se sorprender, la conformación de dos sectores a raíz de la distribución del parque y sus microclimas mantiene por un lado un bosque andino patagónico, donde encontramos lenga, coigüe y maitén; mientras que el otro bosque siempre verde, abundan las  turberas, la tepa, el tineo y el chilco,  que coexisten con arbustos más pequeños y nalcas.

La satisfacción de visitar este lugar maravilloso es un sentimiento que nos une a los 7 ciclistas; a nosotros, los nacionales, nos llena de orgullo y, aunque somos los anfitriones, compartíamos con nuestros amigos extranjeros el deseo de conocer un bosque exuberante como el Queulat.  El Parque Nacional nos entrega también una infraestructura adecuada para un camping cómodo, cuentan con duchas y sitios con un fogón y un techo para compartir.

Al emigrar desde allí dejamos a sus habitantes con quienes compartimos una noche, entre los que se encuentran pudúes, pumas y zorros culpeos, también carpinteros negros, cóndores, chucaos y huet-huet. Ellos se desenvuelven en un paisaje creado por los procesos volcánicos y glaciares, que ha llenado este lugar de cascadas, lagos, ríos y quebradas con mucha vegetación.

El camino hacia el próximo destino está marcado por la despedida y un accidente que nos deja un sabor amargo en nuestros recuerdos. La impotencia nos agobia, puesto que un viaje como el que les describimos es un constante goce para nosotros, como cicloturistas estar en permanente contacto con la naturaleza y la disposición de las personas al recibirnos crea el mejor escenario que podemos tener en la vida, es simple: nos valemos por nosotros mismos para trasladarnos y cada movimiento está coordinado con la respiración de la Tierra.

Nuestros amigos, Joel y Julen, por sus estadías restringidas en Chile decidieron partir hacia Cerro Castillo y los Ríos Baker y Pascua antes que nosotros, no obstante nos reuniremos en Coyhaique para pasar las festividades en familia,  compartiendo entre cicloturistas.

El trayecto que comprende desde la entrada Norte del Parque Nacional Queulat hasta Puerto Cisnes elevó su complejidad. Primero, una cuesta de aproximadamente 30 kms hasta alcanzar la cumbre del Parque, que luego desciende por una camino con muchos hoyos, calamina y piedra; y en segundo lugar, una lluvia constante que nos agobió por el intenso frío que nos calaba hasta los huesos. Estas condiciones eran un panorama nuevo para algunos de nosotros, las inclemencias, la inexperiencia más los comportamientos imprudentes de conductores fueron algunos de los factores que propiciaron una mala situación.

El accidente fue a 3 kms al Sur del Sendero Bosque Encantado del Parque Nacional Queulat. Quienes encontraron a nuestro compañero lo trasladaron hasta Puyuhuapi. Ellos vieron y pueden probar que la bicicleta quedó inutilizable. Luego, el traslado hasta el Hospital de Puerto Cisne se efectuó esa misma noche, puesto que nuestro amigo estuvo un buen tiempo en estado de inconciencia, así que quedó por 24 hrs en el establecimiento de salud para comprobar la evolución de su estado.

Esperamos que la imprudencia de los conductores de vehículos por la Carretera Austral no dejen otro cicloturista lesionado, así como tampoco se repita el accidente de un niño  de  4 años quien fue atropellado en la comuna de Lago Verde el mismo día. Sin embargo, no podemos obviar que en la ruta también hemos encontrado muchas personas que nos dan bocinazos de apoyo, agradecidos estamos de todos aquellos transportistas en algún minuto han ayudado a todos los cicloturistas que se mueven por Chile y el mundo.

CONTRA LAS REPRESAS

Nuestra impotencia y la espera por un par de horas para saber de nuestro amigo fue redimida, en primera instancia por el apoyo de las autoridades de la comuna de Cisnes y, posteriormente, tuvimos la tranquilidad sobre su traslado en ambulancia desde Puyuhuapi a Puerto Cisnes. En este ocasión tenemos que dar las gracias a todos los Carabineros de la Tenencia de la comuna como al alcalde, Luis Arsenio Valdés Gutiérrez.

Nuevamente la cordialidad se manifiesta, en Puerto Cisnes nos recibieron varias de las personas que desaprueban el proyecto HidroAysén. En el camino nos habían sugerido el contacto directo con el alcalde de su comuna, puesto que es una de las autoridades que ha expresado de forma pública su malestar en contra de las represas en la Patagonia. A nuestra llegada y, con la situación que había afectado uno de los nuestros, nos proporcionaron un lugar seco y seguro, comodidades que valoramos y agradecemos infinitamente; así la invitación se extendió por tres noches y dos días.

Durante la estadía nos recomendaron ir a visitar distintas familias y personal de la municipalidad para entablar relaciones con el fin de acercarnos al sentir de una comunidad que, si bien no estará intervenida directamente, sí mantiene el malestar y la rabia por la destrucción de su tierra. Nuestro estadía y los recorridos por el pueblo nos mostraron que para todos ellos es sumamente importante sentir que no están solos en esto, que la apatía que reina en cada uno de estos lugares será derrocada en el momento en que la devastación sea una certeza.

La acogida en este puerto nos sigue demostrando y entregando la fuerza suficiente para avanzar y pedalear con la esperanza de que no estamos solos en esto, que queremos ser cada vez más. Las recomendaciones, la voz de un lugar tan hermoso como Puerto Cisnes, se expresó por Jessyca y María José, funcionarias de la municipalidad quienes nos recomendaron varios lugares a visitar, así conocimos a la familia Saavedra, quienes nos  recibieron en su casa donde fabrican las cervezas artesanales Finisterra; luego visitamos a la señora Albina en su local comercial y a Olga Soto, dueña del Hostal Bellavista quienes nos colaboraron con víveres y dinero para continuar con nuestra aventura.

En este momento nuestros amigos, Joel y Julen, están justamente en Cerro Castillo. El deseo por conocer el lugar preciso donde pretenden construir las represas los hizo adelantar trecho y aprovechar sus últimos días en la región de Aysén. Ellos están experimentando la grandeza de un paisaje que es mucho más que sólo una postal, la naturaleza en su expresión nos demuestra que somos seres pequeños e insignificantes, que su destrucción responde no sólo a caprichos de algunos empresarios, sino que también es la inconsciencia de la mayoría. El uso indiscriminado de los recursos que hay en el planeta y el aumento de la población en la Tierra, que se ha multiplicado y lo seguirá haciendo, dejan una herida que no será cicatrizada fácilmente. Sólo en el momento en que nuestras vidas estén pendiendo de un hilo seremos capaces de asumir nuestros errores y de hacer algo por ello.

En el camino hasta Coyhaique pasaremos por Villa Amengual y Mañihuales, donde llegaremos sin referencias sobre personas movilizadas por una Patagonia Sin Represas, excepto porque sabemos que en Mañihuales hay una Casa del Ciclista, un lugar que da refugio a todos los cicloturistas.

Fuente: Coalición Ciudadana Aysén Reserva de Vida