Jueves 24 de noviembre 2011: Columna de Claudio Díaz Peña

La UDI, el fin y los medios…

Por Claudio Díaz Peña
cdiaz@elpatagondomingo.cl

Esta semana -con la visita de los príncipes de Asturias a nuestro país- hemos estado escuchando de manera más habitual los términos realeza, príncipe y monarquía. Eso me llevó a reflexionar sobre esta cuestionada institución en las últimas décadas e incluso en centurias pasadas.

Claro, porque a través de este concepto de Príncipes, se da a entender implícitamente que no todos los hombres nacemos libres e iguales como dice esa vieja premisa de Jean Jaque Rosseau, y tal como lo consigna la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en que “todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos”.

Sin embargo, en tiempos globales como los que vivimos, aún están quienes nacen para dirigir o gobernar, con derechos superiores, honores y posición social anterior y sin necesidad de mérito alguno. En esta concepción, por tanto, otros nacemos para ser dirigidos, para ser súbditos.

Se trata entonces de una sistema de legitimación del poder y la desigualdad, que se contrapone a la república moderna y democrática, que se vive en la mayor parte del mundo occidental, y que incluso en países -que desde sus orígenes han mantenido este status quo de la divinidad- hoy están dejando atrás, a partir de revoluciones que se han desatado en Túnez, Egipto o Libia.

Y curioso. «El Príncipe» es la obra más conocida del italiano Nicolás Maquiavello, donde al analizar las artes de un noble, sus aciertos y errores en el autoritarismo o liberalismo, para ser amado o temido, nos entrega la visión de cómo conducirse políticamente, hoy a la postre, adaptable incluso al mundo de los negocios.

Y es que esto de los “Príncipes” efectivamente es un culto que se mantiene para diferenciar a quien se siente superior por el resto de los mortales. De hecho, en Chile sucesos recientes, nos recuerdan que al ex oficial de Ejército, Miguel Krassnoff Marchentko, torturador en dictadura y actualmente preso en la cárcel de Punta Peuco por crímenes de lesa humanidad, se le conoció  al interior de la DINA precisamente como “El Príncipe”.

Krassnoff que fue objeto de homenaje este lunes, por iniciativa del alcalde UDI Cristián Labbé, se presentaba a sus víctimas con su nombre y apellido, y dejaba que lo vieran a plenitud, porque seguramente se sentía “superior”, “intocable” e “impune”, pese a que estaba cometiendo los crímenes más feroces de nuestra historia reciente.

Más terrible aún es que la UDI, es decir, el partido que se denomina Unión Demócrata Independiente, no haya sido más inequívoco y asertivo en rechazar de manera contundente el homenaje que todo el país ‘a coro’ repudió. Por el contrario, tras el inaceptable episodio,  respaldó a su alcalde UDI en Providencia, proponiéndolo para la próxima elección municipal del 2012. Me pregunto entonces, ¿cómo se entiende ese respaldo político en un partido que se dice Demócrata?

Reviso la página en Internet de la UDI y en su declaración de principios, menciona entre los Derechos básicos “como esencial el reconocimiento de los derechos y libertades que una sociedad libre debe asegurar a sus habitantes”, enfatizando que “entre los cuales resaltan con especial relevancia el derecho a la vida, incluida la del que está por nacer; el derecho a la integridad física y psíquica de toda persona, que excluye cualquier apremio ilegítimo; la libertad personal y seguridad individual”… Algo que está diametrialmente opuesto a la figura que ensalza el alcalde gremialista en la persona de Krassnoff Marchentko.

Sin duda, pese a esa declaración escrita, es evidente que en sectores como el gremialismo, autodenominado “partido popular”, existe tras la cortina una clara visión de que no todos nacemos ni tan iguales ni tan libres, y que para asegurar una alcaldía en la próxima elección, los principios declarados se convierten en ‘letra muerta’ al final del día. Total, como Maquiavellosolía dar a entender en sus ensayos el “fin justifica los medios”…

De lunes a viernes, de 14 a 15 horas, por www.radioventisqueros.cl/radio_online.html

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