Martes 22 de noviembre 2011: Columna de Claudio Díaz Peña

Algunos nunca aprenden…

Por Claudio Díaz Peña
cdiaz@elpatagondomingo.cl

Ayer, quedó claro que todavía en Chile existen quienes están dispuestos a defender los episodios más deleznables de nuestra historia reciente. Los sucesos más terribles e inaceptables desde el punto de vista humano y político, que dividieron y siguen dividiendo a una buena parte del país.

El accidentado homenaje al ex brigadier de Ejército y torturador de la DINA, Miguel Krassnoff Martchenko, es el ejemplo más claro y nítido que en Chile los resabios de la dictadura están aún presentes. Peor aún, hay quienes se esmeran por defender públicamente y enaltecer a quienes representan el aspecto más aterrador de aquellos años.

Alfonso Márquez de la Plata, ex ministro durante el régimen impuesto por Augusto Pinochet Ugarte, y hoy propietario de la editorial que publicó el libro “Miguel Krassnoff, prisionero por servir a Chile” defendió férreamente en las últimas horas la inocencia absoluta de Krassnoff, desestimando que haya violentado a alguien siquiera alguna vez, y asegurando que “está condenado de por vida por cosas que no ha hecho”.

Por su parte el alcalde UDI, Cristián Labbé Galilea; ex coronel, escolta de Augusto Pinochet Ugarte, agente de la DINA e instructor del propio Krassnoff Martchenko y de los agentes del Cuartel Terranova de Villa Grimaldi; fue quien respaldo la ceremonia de homenaje realizada ayer, entre bombas lacrimógenas y la funa de decenas de personas, que llegaron hasta el Club Providencia para rechazar lo que en cualquier parte del mundo sería un disparate… rendir homenaje a un torturador, a un asesino…

En Chile hay tolerancia, en Chile es posible respetar al que piensa distinto y efectivamente se promueve la diversidad como corresponde a una sociedad democrática. Ello ha argumentado el alcalde Labbé para justificar el  relevar a su compañero de armas que hoy cumple una condena de 144 años de presidio, por 23 causas de derechos humanos durante la dictadura.

Labbé dice que en democracia se debe respetar el libre pensamiento de cada uno, y es irónico porque precisamente le rinde homenaje a un representante de la estructura represiva de la dictadura que se encargaba de anular a cualquiera que pensará distinto al gobierno de facto que entre 1973 y 1989 asfixió la democracia del país.

Alcalde Labbé todo tiene un límite. Y basta un poco de sentido común para darse cuenta que en ninguna sociedad democrática moderna se permitirá rendir honores o tributos a las grandes proezas de la cobardía, y de la traición.

La reacción ciudadana de repudio ante tamaña aberración de provocación es, sin duda, la reprimenda más natural, honesta, definitiva y democrática, que no logró entregar como señal inequívoca el gobierno, la UDI o la misma oposición. Y es que de permitirse que se le rindan honores públicos y oficiales a personajes como el brigadier (r) Krassnoff, significa que estamos perdiendo de vista  lo más esencial de la democracia, es decir, que no tenemos memoria y que pese a haber llegado al fondo de la una crisis institucional algunos algunos no han aprendido nada de nada, no han aprendido que la historia es cíclica y que no cuesta mucho volver a cometer los mismos errores …no cuesta nada …

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