Jueves 17 de noviembre 2011: Columna de Claudio Díaz Peña

Y a ti… ¿qué te provoca?

Por Claudio Díaz Peña
cdiaz@elpatagondomingo.cl

La «provocación» siempre ha sido una herramienta de punta muy afilada en la sociedad.

La ciencia y el arte se han caracterizado precisamente por ser «motores» de provocación en diversos momentos de la historia. Copérnico, Da Vinci, Lutero, Duchamps, Dalí, Picasso, Huidobro, Neruda, Matta o Parra, son sólo algunos ejemplos.

Así, por estos días, la marca italiana Benetton ha vuelto a impactar al mundo entero con su última campaña “contra el odio”. Fotomontajes de diversas imágenes que muestran líderes mundiales besándose entre sí pusieron de cabeza hasta El Vaticano. Esto, cuando a pocos metros de la Basílica de San Pedro, se instaló una de las gigantografías en que el Papa Benedicto XVI, el duro Joseph Ratzinger, gracias a la tecnología figura en una de las imágenes besando en la boca a Ahmed Mohamed el-Tayeb, imán de El Cairo, y líder islámico…Y así, la primer ministra germana Angela Merkel besa a su par francés Nicolás Sarkozy. Pero eso no es todo, también pudimos ver a Barack Obama -el hombre más poderoso del mundo- dando ósculos mimosos al líder chino, Hu Jintao, y a su archienemigo político el presidente venezolano, Hugo Chávez.

La polémica campaña publicitaria impactó a consumidores y ciudadanos, y puso en alerta a asesores de imagen y abogados de los máximos líderes políticos. En tanto, la Santa Sede se quejó oficialmente, pidiendo retirar el cartelito del “Papa besador”, de las proximidades de Ciudad Vaticano, sin descartar aún una acción legal por la irreverencia y desenfado de esta… provocación.

Pero no sólo en el mundo del arte o la publicidad existe la «provocación». También en la política se desatan actos, simbolismos y señales que provocan a otros a manifestarse o a contramanifestarse. Un ejemplo ha sido la provocación violenta de grupos aislados, pero constantes, de encapuchados en las pacificas movilizaciones estudiantiles, lo que provocó en diversas ocasiones la reacción de estudiantes, madres y padres, que se vieron obligados a enfrentar ‘cara a cara’ a los violentistas para limpiar el movimiento y demostrar la seriedad y validez con que se defienden las demandas.

El movimiento estudiantil a su vez, ha provocado a la clase política, a los medios de comunicación, a los empresarios, al gobierno, y a todo Chile, a poner en la agenda pública el tema de la educación. Ojo, pero con una visión de exigir calidad garantizada y gratuidad a una mayoría que verdaderamente lo necesita.

Y hoy, la última provocación en nuestro país, proviene una vez más del alcalde de Providencia, Cristián Labbé (UDI), quien se ha propuesto homenajear -el próximo lunes 21- al ex brigadier Miguel Krassnoff Martchenko. ¿Homenajear, dije? Claro, es decir, como define el diccionario, el acto de rendir honor, tributar respeto, jurar veneración, y hasta fidelidad solemne a un hecho, persona o personaje de «excelencia»…

Tal homenaje fue una directa provocación a quienes defienden los derechos humanos en nuestro país y, frontalmente, para las familias que fueron víctimas directas de la represión y tortura que se ejerció durante la dictadura de Pinochet en Chile, algo acreditado judicialmente en nuestra historia.

Pero como buen «Labbista», el edil además provocó «bochorno» en La Moneda. Esto, luego que emanara -desde Palacio- y a nombre del Presidente Sebastián Piñera, una «valoración sentida» para la actividad, deseándole «éxito», en la misiva oficial que salió por la puerta Alameda. No pasaron 24 horas para que se REVOCARA tal «fraternal expresión» desde el gobierno, desvirtuando el apoyo y aclarando que se trató de un “error”… Como ven, la «provocación» es un arte, y quienes la realizan saben probablemente muy bien lo que… pro-vo-ca-rán…

Ah…!, se me olvidaban unos datos…

En este último caso del brigadier Krassnoff Martchenko, debo añadir que fue comandante en el organismo represivo de la DINA, tras el golpe militar de 1973.

Otro.

Que en la DINA, Miguel Krassnoff Martchenko encabezó diversos casos de violaciones a los derechos humanos, incluido el asesinato del cantautor Víctor Jara.

Sólo uno más.

También fue protagonista del brutal asesinato de la joven estudiante de periodismo judía, Diana Arón, quien tras ser detenida en 1974 -fue torturada en dependencias de la DINA-, pese a que estaba embarazada.

La justicia chilena procesó a Miguel Krassnoff Martchenko, comprobándole unas 23 causas. Y está condenado a más de 144 años de presidio por delitos de lesa humanidad

Saludos… Por mi parte… espero haberles «provocado» alguna reflexión…

De lunes a viernes, de 14 a 15 horas, por www.radioventisqueros.cl/radio_online.html

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