Jueves 3 de noviembre 2011: Columna de Claudio Díaz Peña

Una crisis ‘Bilz y Pap’

Por Claudio Díaz Peña
cdiaz@elpatagondomingo.cl

Lamentablemente el mundo de Bilz y Pap sólo existe en la fantasía de los niños”, con esta frase, Andrés Concha, el presidente de la Sofofa, la Sociedad de Fomento Fabril, dio su rechazo absoluto a una eventual reforma tributaria, y por tanto alza de impuestos.

El timonel de la Sofofa argumentó que para financiar una reforma a la educación con beneficios a quienes tienen menos recursos, el camino no es obligar a pagar mayores tributos a las empresas, y calificó de “muy simplista” el que se piense que ese es el precio a pagar para comprar paz social, pues a juicio del empresario, ello un alza de impuestos afectaría el crecimiento del país.

Claro. Como dice la Sofofa, la paz social no está en el mercado, no es algo que se pueda comprar, y tampoco la solidaridad, el interés general, las buenas intenciones y el bien social pareciera estar en el mercado hoy, cuando vemos que nuestras cotizaciones en la AFP exhiben cuantiosas pérdidas a los trabajadores -aunque cada AFP cobra religiosamente igualmente sus comisiones- o cuando nos notifican que los planes de Isapres aumentan escalonadamente y sin sensibilidad alguna, mientras las mismas Isapres siguen acumulando multimillonarias ganancias, pese a que su misión -se supone- es atender la salud de sus afiliados, o cuando padecemos la carga de intereses que cada persona paga en los bancos y que suben exponencialmente como la espuma, incluso a veces sin que el cliente se entere o se le informe oportunamente. Por ello, señor Concha es que resolver estas asimetrías se convirtió hoy en el gran paso a dar, y es tiempo de equilibrar la balanza.

Pese a que el empresariado nacional admite que va a vivir tiempos más difíciles que los que han sorteado en los últimos 2 años, tras la crisis financiera global del 2088. Casi como la realeza de los zares -a principios del siglo pasado en Rusia- nuestros clase empresarial no parece asumir el momento histórico, nio tomar conciencia en que la ciudadanía de manera inminente está enviando las señales más nítidas de un cambio oportuno y necesario para hacer sustentable, no los negocios, sino la sociedad misma.

El debate tributario seguirá presente y probablemente irá sumando más fuerza que antes, aunque es la punta del ieberg de todo el problema. Mientras se sigue diciendo que «al subir impuestos, se corre el riesgo de sacrificar otros objetivos. La inversión es uno de ellos». No es verdad. Para que una economía crezca no se requiere de bajos impuestos. Los países más desarrollados duplican la tasa tributaria que tiene Chile y ello no afecta ni la inversión, ni la competitividad, ni la inflación, y estamos hablando de países que están muy lejos de vivir en un mundo de ‘Bilz y Pap’.

Precisamente, es la educación en un país uno de los mayores y mejores factores para el crecimiento de la economía.  Lo que hay que corregir es lo algunos llaman la “economía de casino”, esa economía donde la codicia es una virtud y la acumulación egoísta de la riqueza un valor.

Es cierto el mercado es necesario, y es un dinamizador de la economía, pero debe tener regulaciones, debe someterse al justo equilibrio, o sea, de crecer, pero con protección social.

Porque en cada crisis financiera mundial, desde 1929 a la fecha, por su magnitudes y riesgos, ha provocado sus efectos más duraderos y profundos a los «ciudadanos a pie», que más que perder fortunas y riquezas, terminan perdiendo sus trabajos, sus ahorros, sus cotizaciones, y peor aún, perdiendo sus aspiraciones futuras, esas que toda familia busca mantener para proyectar a los que siguen más atrás, a la próxima generación,  a los hijos que ya no viven en un mundo de Bilz y Pap, pero que no por ello deben financiárselo a unos pocos…

De lunes a viernes, de 14 a 15 horas, por www.radioventisqueros.cl/radio_online.html

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