Miércoles 12 de octubre 2011: Columna de Claudio Díaz Peña

Eso del “Gran Grito Mundial”…

Por Claudio Díaz Peña
cdiaz@elpatagondomingo.cl

Estamos en tiempos convulsionados, en medio de una serie de pequeños huracanes sociales alrededor del mundo, en Santiago, en Madrid, Túnez y Nueva York, que sólo son algunos ejemplos de lo que Pablo Dorado, el ambientalista australiano, ha denominado «La gran ruptura» en su último libro.

Dorado argumenta que estas manifestaciones son una señal que el actual crecimiento obsesionado del sistema capitalista está alcanzando sus límites económicos y ecológicos. Es decir, si vemos el mundo como un sistema integrado, cada protesta o crisis de deuda, de desigualdad, o de cambio climático no tiene sentido de manera aislada.

Y es que su vemos cómo se ha expandido en el mundo el crecimiento económico, la democracia efectiva, y el uso de recursos naturales, podemos estar precisamente frente a lo que Pablo Dorado califica como la “Gran Ruptura”, donde el autor australiano sintetiza en una frase: “el sistema nos está comiendo vivos

Ese mismo sistema que pregonó que dejáramos que el sistema funcionara de manera perfecta, para que los ricos se hicieran más ricos, para que las empresas se centraran en los beneficios, y para que la contaminación se esparciera sin control ni costo asociado. Falso.

Es claro, la riqueza probablemente nunca será distribuida igualitariamente en ninguna parte del globo, pero al menos se puede aspirar a que los pobres sean menos pobres, a que las personas consigan mejores trabajos con mejores salarios, y que quienes se esfuerzan por estudiar más tengan mejores oportunidades laborales y que una buena parte de la riqueza que se genera en un país sirva –por qué no- para cuidar el medio ambiente.

Ello no ha ocurre así hoy. Es decir, las grandes familias que administran el poder económico en Chile y en el mundo junto a las grandes compañías y corporaciones, siguen obteniendo ganancias mientras los trabajadores pierden millones de dólares –por ejemplo- en sus AFP, con la especulación de sus cotizaciones en el sector financiero. La clase media vive ahogada en deudas de créditos hipotecarios y de consumo, para pagar servicios de salud, educación y transporte. Muchos de los que estudiaron y se profesionalizaron están sin trabajo, o tienen un salario que no está acorde a su perfeccionamiento ni en relación al costo de vida actual. Y cada padre y madre pronostica que sus hijos vivirán en un mundo más contaminado y con “oportunidades” condicionadas al endeudamiento vitalicio.

Aclaremos. Detrás de los movimientos sociales no están ni resentidos trasnochados, ni ambientalistas locos, o revolucionarios ´intelectualoides, de alguna manera es el “gran grito mundial´”,  que tiene que ver con esa promesa incumplida del sistema.

Hoy aprendemos más rápido, nos convertimos de la noche a la mañana en innovadores, en emprendedores, apostamos día a día al desarrollo  e nuestros talentos y capacidades individuales, y colectivas. Queremos más participación para seguir creciendo en lo personal, en lo familiar, en lo social, es un flujo constante que está acelerando lo que algunos han denominado ya “el gran cambio», “la nueva era”.

La gente ha despertado, incluyendo esa clase media más educada que nunca, más conectada que nunca, y que se siente desplazada por un sistema que ha crecido en las últimas 3 décadas, beneficiando ferozmente al 1% más rico de la población mundial.

Es tiempo entonces de una oportunidad para el resto del mundo, que surgirá a partir de una crisis, de una ruptura de modelo, que deberá traer consigo una transformación económica y social nunca antes imaginada…

De lunes a viernes, de 14 a 15 horas, por www.radioventisqueros.cl/radio_online.html

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