Lunes 22 de agosto 2011: Columna de Claudio Díaz P.

¿Es democrático el Plebiscito?

Por Claudio Díaz Peña
cdiaz@elpatagondomingo.cl

Plebiscito Ahora”, esa fue una de los principales consignas que ayer se escuchó en la multitudinaria marcha que organizaron los estudiantes movilizados en el Parque O’Higgins de Santiago.

En Facebook y las redes sociales hay decenas de páginas con grupos a favor de Plebiscitos, para oponerse a las termoeléctricas en Iquique, sobre una nueva constitución, sobre la educación, y en Coyhaique, ya el municipio recibió más de 1700 firmas para realizar un plebiscito vinculante sobre los proyectos hidroeléctricos en Aysén.

Ciertamente, en Chile la idea de un plebiscito ha ido tomando fuerza, para ir expresando por vía popular directa lo que a través de la democracia representativa parecen temas pendientes, pese a más de 20 años de democracia, la misma democracia que recuperamos –precisamente- vía plebiscito.

Hablar de plebiscito o referéndum, como conceptos que apuntan a resolver materias de “peso” que conciernen a un país, nos recuerda de inmediato a Suiza, pero también a Francia o EEUU, países que iniciaron esta herramienta ciudadana hace mas de 200 años.

Sin embargo, hace unos días, el ministro de Economía, Pablo Longueira, dijo que los plebiscitos “destruyen la democracia”. Y es que muchos piensan que establecer instancias como el plebiscito en los sistemas democráticos evidencia una falta de liderazgo en los gobiernos, y hasta un populismo disfrazado donde –prácticamente- se convierte al Presidente en un «encuestador».

Trato de entender a Longueira y su rechazo o temor al plebiscito. No solo porque el año pasado el propio Longueira, como senador claro, planteó “solito” y sin que nadie lo apurara, la idea de realizar un plebiscito en Chile sobre la demanda marítima de Bolivia.

Un plebiscito es indudablemente democrático. Otra cosa, es que se distorsione su espíritu y caiga en el vicio de jugar con mayorías circunstanciales. Basta revisar algunos ejemplos donde el plebiscito aparece sirviendo como “puerta trasera” para saltarse las instituciones democráticas y los Poderes del Estado. Venezuela, Ecuador y Bolivia, han instaurado este mecanismo en los últimos años, luego que lo hicieran Carlos Menem en Argentina, y Alberto Fujimori en Perú…

El plebiscito lo heredamos de la República romana, donde un Tribuno sometía a votación de la clase plebeya la propuesta surgida en las asambleas de cada tribu, para crear leyes.

El modelo suizo de Democracia Directa, tiene desde 1802 el referendum, y cada año Suiza tiene un promedio de 10 votaciones populares para crear nuevas leyes, reformar los presupuestos o a través de la «iniciativa popular» proponer cambios a la Constitución.

Dinamarca, Francia e Irlanda han decidido nuevas constituciones a través de la figura del plebiscito o referéndum. Para muchos, los plebiscitos debilitan las instituciones del gobierno representativo -como el Congreso-,y temen que la mayoría use el mecanismo para pisotear y anular los derechos de la minoría.

Por ello, es fundamental definir las materias a plebiscitar, se imagina si se consultara por un nuevo trato para el pueblo mapuche, la eliminación del sistema binominal para instaurar uno más justo y democrático, o la redacción de una nueva constitución política para Chile, o reformar el sistema educacional, de salud, etc.

Hasta donde sé, ninguno de los países en el mundo que cuenta con la institución del plebiscito o referéndum ha destruido su democracia. Por el contrario, la raya para la suma es positiva, vale la pena e incorpora una nueva y profunda herramienta al proceso político y de participación ciudadana.

Es más, los referéndums incrementan la participación popular en la toma de decisiones, y tienen más bien un efecto educativo en la población, porque inevitablemente nos volvemos mejor informados acerca de los temas en consulta.

Al igual que en el tiempo de los romanos, cuando los plebiscitos buscaban proteger a las mayorías ciudadanas ante la clase dominante de los Patricios y los órganos del Estado Romano; hoy en Chile debemos ser capaces de resguardar que las decisiones de país sean coherentes con los intereses de la mayoría ciudadana, y no de los grandes intereses corporativos, que suelen calificar la opinión, la voz y el voto de las mayorías como posturas antidemocráticas y peligrosas…

De lunes a viernes, de 14 a 15 horas, por www.radioventisqueros.cl/radio_online.html

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