Columna EPD, por Domingo Mondaca B.

Yolanda: Reflejo de Justicia Social

Por Domingo Mondaca Bustamante*
columnista@elpatagondomingo.cl

Hoy recibimos con un desayuno, como es costumbre en el equipo de trabajo, a una nueva compañera de labores que realizará la práctica profesional en nuestras oficinas administrativas. Yolanda tiene apenas 19 años, pero ya vive sola, estudia y trabaja. A través de este esfuerzo que realiza diariamente, tiene por delante una buena vida que vivir.

Hasta aquí, nos parece que es el proceso normal que a cualquier joven de su edad le corresponde vivir. Sin embargo, hace unos años atrás estaba lejos de tener esa oportunidad, cuando ingresó muy pequeña a uno de los Hogares Familiares, que mantiene en Coyhaique, el Hogar de Cristo en conjunto con Sename. A través de ese Programa, hemos tenido el privilegio de acompañarla y de contribuir a abrir nuevas oportunidades para que por sí misma pueda tomar con mayor libertad las mejores decisiones de cómo quiere vivir su presente y futuro.

Lo anterior no es CARIDAD, es simplemente llevar a la práctica la JUSTICIA SOCIAL, la que implica no darle al otro lo mío, sino devolverle lo que por derecho le pertenece, lo que se merece, las oportunidades de crecer y desarrollar a plenitud sus capacidades.

En este Mes de la Solidaridad 2011 queremos invitar a los chilenos a reflexionar y debatir sobre las implicancias concretas de la justicia social. San Alberto Hurtado fue enfático en señalar que “el hombre no quiere benevolencia, sino justicia, reconocimiento de sus derechos, de su igualdad de persona”.

La justicia social tiene por función promover el bien común, es decir, que se den ciertas condiciones para el beneficio de todos por igual: TODOS tenemos derecho a acceder a educación de calidad, a una salud oportuna, un trabajo sustentable en el tiempo, viviendas integradas a la ciudad y un envejecimiento digno.

Sin embargo, vivimos tan centrados en nuestras vidas individuales y en nuestras aceleradas rutinas diarias, que muchas veces no nos sorprenden las injusticias que aún existen en nuestro país y en el mundo entero.

  • No puede dejarnos de doler que en Chile haya 2,5 millones de personas que viven con menos de $65 mil al mes
  • No puede dejarnos de doler que 101 mil jóvenes hayan sido expulsados del sistema educacional formal. Las necesidades de estos jóvenes ni siquiera están consideradas en la discusión actual de la educación en Chile. Son los que no marchan.
  • No puede dejarnos de doler que 226 mil adultos mayores vivan en extrema pobreza, muchos de ellos abandonados

En nuestra experiencia de trabajo con los grupos más vulnerables creemos que una de las fórmulas para superar estas injusticias es potenciar las habilidades de las personas para la inclusión social.

Paralelamente, es necesario avanzar en políticas públicas específicas para los segmentos más vulnerables.

Es muy probable que si como sociedad avanzamos en este sentido, si como personas nos liberamos de nuestras cegueras, prejuicios y limitaciones, puedan ustedes y nosotros recibir como nuevas compañeras de trabajo a muchas Yolandas más en el futuro.

*Director Ejecutivo, Hogar de Cristo Sede Aysén.

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