Martes 16 de agosto 2011: Columna de Claudio Díaz P.

Instalando y desintalando, Paradigmas y «Paradogmas»

Por Claudio Díaz Peña
cdiaz@elpatagondomingo.cl

Un paradigma se define como un conjunto de creencias que permiten ver y comprender la realidad de determinada manera. Un  paradigma parte de ciertos supuestos y premisas.

Y aunque no nos demos cuenta, a diario cada uno de nosotros: usted, yo, la vecina, los estudiantes y las autoridades, funcionamos y hacemos nuestra vida a partir de una serie de  paradigmas. Son cosas que asumimos y creemos cabalmente, así interpretamos la realidad.

Un ejercicio que los filósofos usan a menudo para demostrar la fuerza –a veces irracional- que tiene un paradigma, es que si nos mostraran una baraja de naipes, pasando rápidamente las cartas una tras otra, y donde aquellas que sean de «corazones» fueran en realidad de color «negro», veríamos de todas maneras esos naipes de corazones del tradicional color «rojo». Y esto porque  simplemente «esperamos» ver –según nuestra costumbre y creencia- que las cartas de un naipe  de determinada forma y número son de ese color, ése es nuestro paradigma.

Por ahí dicen que todos llevamos puestos unos ‘lentes invisibles’ que nos hacen ver la realidad de acuerdo a un conjunto de convenciones y expectativas, sobre lo que las cosas son y deberían ser… y tanto, para usted como para mí, es bastante difícil sacarse esos lentes, si no hay razón evidente para ello.

Por eso cuando se creía en el paradigma de que la Tierra era plana,  o que era la Tierra el centro del Universo, por más que se observaran las señales físicas evidentes de algo distinto, la mayoría daba por sentado que la Tierra era tan rasa como una tabla de cholguán o que era el punto central de toda la creación, porque eso era lo que se suponía se debía esperar y por tanto se reforzaba como la verdad inapelable.

Pero, con los paradigmas no todo es tan oscuro ni tan terrible, y es que pese a ser un modelo estable, los paradigmas están en permanente cambio. Es cierto que hay  Paradigmas que han mantenido su vigencia -sin cambio alguno- durante siglos y hasta milenios, pero algunos de estos modelos han ido modificándose, dependiendo de la acumulación de crisis que hacen insostenibles el Paradigma.

Tanto en la ciencia como en la política y la historia en general, han surgido momentos en los que se piensan ciertas cosas, y donde ha sido posible que un nuevo conjunto de ideas supere a otro que estaba instalado. Así surge un nuevo paradigma, que habitualmente implica un momento de crisis o revolución. Pasó en el Imperio Romano, en el Renacimiento, en septiembre de 1810 y en mayo del ’68, momentos donde se asentó que los cambios tienen que ser en relación a los avances y conciencia social del momento, abriéndose nuevas perspectivas y horizontes.

Los paradigmas son una melcocha de creencias científicas, religiosas, sociales, filosóficas y hasta estéticas, que perduran en un contexto que las justifica en un momento histórico.

Un paradigma que hace pocos días escuchamos fuerte, fue: “Nada es gratis en esta vida”, casi un grito desesperado desde La Moneda, hacia los impasibles estudiantes que no claudican en poner sus términos a la hora de querer lograr un acuerdo sobre la nueva educación estatal y gratuita, un nuevo paradigma que se quiere instalar.

Por suerte, y aunque muchos lo duden, todavía quedan cosas gratis en esta vida, como amar,   o soñar y mejor aún pensar, herramientas que nos permite darnos cuenta cuándo las mayorías están concientes de poder sacarnos los lentes de antaño y ponernos en una nueva mirada que haga posible cambiar los actuales paradigmas que nos agobian…

De lunes a viernes, de 14 a 15 horas, por www.radioventisqueros.cl/radio_online.html

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