Viernes 29 de julio 2011 – Columna de Jorge Díaz G.

Los códigos de la neopolítica

Por Jorge Díaz Guzmán
jdiazguzman@elpatagondomingo.cl

El ejercicio del poder tiene ciertos códigos que no se pueden soslayar, menos para sacar ventajas menores. Nuestra élite está dando señales muy arriesgadas a la opinión pública, que hace que se vaya perdiendo, si no el respeto a las instituciones, al menos las va deteriorando.

Durante el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, un analista y académico, conocido por sus ironías y análisis cargados de ideología, incluso más allá de la derecha democrática, Sergio Melnick, acuñó la frase “no da el ancho” para referirse a la ex Presidenta de la República. Ese ninguneo a la institución, que es la figura de quien dirige el país, sobrepasa la crítica política, a la cual todos quienes ejercen el poder están expuesto. La descalificación personal para argumentar un juicio político, lo que hace es deteriorar, no sólo la convivencia entre los actores sociales que las emiten, sino que también, a las instituciones que esas personas representan.

Hoy, estamos nuevamente en un cuadro similar con la actitud impropia, que protagonizaron los dirigentes de la Concertación y oposición política del país. Claro que es posible negarse a la convocatoria que hace una institución del Estado a otra, pero lo que no se puede hacer, como es el caso, es que 2 senadores, un diputado de la República y una ex ministra de Estado, dejen plantado al Presidente del país, para provocar un hecho político, luego de lo cual,  tengan que desdecir o explicar a la ciudadanía que no fue lo que pareció o que la intensión fue otra y que no quisieron faltarle el respeto al Presidente, cuando en los hechos, fue eso lo que hicieron, menoscabar la figura del Presidente de la República.

Lo propio hace el Ejecutivo y los partidos de la Alianza,  al convertir en una práctica, la incorporación de senadores al gabinete presidencial. La norma se usó excepcionalmente en la administración anterior, cuando incorporó a la ex parlamentaria Carolina Toha en el gabinete, hoy lo que está haciendo el presidente Piñera es, por una parte, deteriorar  la relación de 2 poderes del Estado- el Ejecutivo y el Legislativo- al confundir los roles y, por otra, desestimar la voluntad popular, reemplazando, con el ejercicio de la ‘dedocracia’, lo que fue logrado con la democracia.

Cuando los ciudadanos, no reconocen a sus instituciones, se está en presencia de una crisis institucional, y ese estado de cosas, genera caos, grados de ingobernabilidad y desprecio, por parte de los ciudadanos, respecto de las instituciones que el Estado se ha dado para la convivencia entre los ciudadanos. Sin bien es cierto, Chile no está en esa situación, pareciera que, al menos, alguna de nuestras normas, que rigen nuestra institucionalidad están pidiendo urgentemente ajustes y modificaciones, para adecuarlas a los nuevos tiempos.

Una de ellas, sin duda es, evitar o terminar con la promiscuidad, que hoy existe entre los poderes del Estado, donde un representante del poder legislativo (senador o diputado), se convierte en ministro del ejecutivo o donde un fiscal, pasa del Ministerio Público al Ministerio del Interior, sin escala o que un Ministro de Estado, se convierte en director de una gran empresa. También es urgente que los procesos de participación ciudadana sean más vinculantes en las decisiones, como por ejemplo en la ambiental, es obvio que los ciudadanos estamos pidiendo mayores grados de ingerencia en las decisiones de la cosa pública. Lo que se espera, es que esa lectura social,  la hagan a tiempo quienes tienen hoy capturada las instituciones que norman la convivencia ciudadana.

De lunes a viernes, de 14 a 15 horas, por www.radioventisqueros.cl/radio_online.html

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