Jueves 28 de julio 2011: Columna de Claudio Díaz P.

Argumentos, Falacias y Sofismas políticos

Por Claudio Díaz Peña
cdiaz@elpatagondomingo.cl

Sabemos que en la vida es clave tener los argumentos claros y necesarios para comunicarnos, y sobre todo cuando se requiere validar un acto personal, un hecho institucional o una decisión.

Convencer, precisamente tiene relación con el acto de “vencer” al otro, pero vencerlo con argumentos,  persuadir a nuestro interlocutor en el dialogo común.  Pero probablemente sea en la política donde la importancia de la argumentación, es tan vital como funesta, dependiendo de cómo los representantes populares o gubernamentales defienden sus respectivas posiciones.

Hay que mirar los argumentos de una conversación, un proyecto de ley, una defensa de un imputado, como los cimientos de un edificio, como las patas de una mesa; firmes, sólidas y bien estructuradas, y que al exponerlos no deben derrumbarse al primer soplido crítico o al enfrentar una postura contraria, pues finalmente se trata de sostener una idea en el tiempo, pero con buenas bases.

La argumentación, entonces, es vital para el debate, pero debe ser lógica, coherente, aristotélica, algo que en la discusión pública se puede fortalecer o debilitar, dependiendo cómo se presenten las razones, y no pocas veces se cae en vicios de la argumentación como la Falacia o la Sofisma.

Entiéndase la Falacia como un argumento que tiene aparente validez sin realmente poseerla. En cambio un Sofisma, además de ser un argumento inválidos, pretende precisamente a través del mismo confundir o engañar.

A partir de la designación de 2 senadores de la UDI en el último enroque ministerial del Gobierno, las argumentaciones para justificar tal decisión fue que eran “los más adecuados”, aunque antes de asumir el gobierno el Presidente Piñera descartó que se nombraría en cargos de gobierno a candidatos al Congreso que perdieron las elecciones y por tanto –por lógica- era impensable aún más que se acudiera a parlamentarios en ejercicio en estos casos. Falacia.

En otros casos, las ideas son mas bien precarias y no se alcanza a hilar una argumentación verosímil, como en la reciente propuesta que intento por menos de 24 horas defender el diputado RN, Gaspar Rivas, quien cuando la prensa le consultó por qué quería promover un proyecto de ley para evitar preguntas hostigosas de los periodistas, no alcanzó a darle forma a su argumentación y cuando lo apuraron un poquito más, reconoció que se le ocurrió la moción al ver un episodio farandulesco que vivio la ex misss universo cecilia Bolocco. Claramente un Sofisma.

La Concertación tampoco ha podido -en las ultimas horas- ofrecer un argumento convicente del “plantón” que dio al Presidente de la Republica, restándose de la mesa de trabajo para alcanzar una reforma educacional que satisfaga a los estudiantes, profesores y trabajadores movilizados hace más de 3 meses en el país. Falacia o Sofisma, no me queda claro.

Los ciudadanos estamos en nuestro derecho de exigir que nuestros gobernantes y representantes discutan y debatan con ideas de calidad, una condición esencial para una democracia de calidad.

Porque, ciertamente, el problema no es cambiar de idea, sino que ello se haga funcionalmente a intereses pequeños. No hay que olvidar que  la argumentación bien hecha, prevalece, convence, es creíble, y ello otorga liderazgo, y la gente sigue a quienes demuestran liderazgo con sus palabras y sus actos, algo que por estos días –salvo excepciones- se hecha de menos en el mundo político.

De lunes a viernes, de 14 a 15 horas, por www.radioventisqueros.cl/radio_online.html

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