Viernes 15 de julio 2011 – Columna de Jorge Díaz G.

Las ficciones de la política real

Por Jorge Díaz Guzmán
jdiazguzman@elpatagondomingo.cl

La serie de TVN “Los archivos del cardenal”, antes de su puesta al aire ya está generando una polémica, que se construye desde la nostalgia por la dictadura y desde la necesidad de revelar a las nuevas generaciones, las consecuencias de la violencia política, provocada a partir de la intolerancia ideológica y de la incapacidad de aceptar a quienes piensan y actúan de manera distinta. Las reacciones de algunos personeros de los partidos de la Alianza por Chile pone de manifiesto que no están dispuestos a que se desnuden los hechos que callaron cuando formaron parte del régimen que las permitió.

La serial de ficción, está inspirada en el trabajo que realizó  la Vicaría de la Solidaridad -entidad que fue fuertemente respaldada por el Cardenal Raúl Silva Henríquez y que fuera dirigida por monseñor Valech- y refleja los momentos más duros y brutales de esa parte de la historia reciente de Chile, donde se permitieron las violaciones a los derechos humanos, por parte de los agentes y personal de la Fuerzas Armadas, durante la dictadura del general Augusto Pinochet.

Para el senador Carlos Larraín, presidente de Renovación Nacional, ésta serial pretende dejar como «víctimas» de la dictadura a la gente de izquierda. El error del senador, es no señalar con fuerza que las víctimas fueron personas, hombres y mujeres, incluso niños, seres humanos, compatriotas nuestros; y da lo mismo como pensaban, lo único que debemos hacer es avergonzarnos que esos hechos hayan ocurrido por motivaciones políticas. Este tipo de testimonios son una oportunidad para recordar, con dolor y preguntarse, ¿cómo es que se permitieron tales episodios?

A la luz de las declaraciones del senador de RN, queda en evidencia que el actual escenario político que vive la derecha la tiene angustiada, perseguida por sus propios miedos, lo que hacen surgir viejas pasiones. Llama la atención, que a propósito de las movilizaciones de los estudiantes, algunos pongan en duda la vigencia del Estado de Derecho, a mi juicio, una exageración, como la planteada por el alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett, respecto de la medida que tomo el Intendente de Santiago al permitir una marcha por un lugar no autorizado. Lejos de sentirse «sobrepasado» el Intendente de Santiago resolvió de manera adecuada una situación compleja, mirada desde el punto de vista del principio de autoridad. La administración de los conflictos, la contención de los mismos, no es una cuestión meramente policial, es también dialogo, ceder, apretar y consensuar, de lo contrario, cada movilización, sin canales de descopresión tienden a radicalizarse.

El ejemplo  de intolerancia expresado por el senador Larraín –en torno a la serie “Los archivos del Cardenal”- no contribuyen al esfuerzo que hace el gobierno, estos últimos días, para mejorar sus indicadores de aceptación ciudadana. Ayer, el primer mandatario, por primera vez, señaló que su gobierno ha cometido errores y que está trabajando para corregirlos, dando una señal clara que el ajuste de su gabinete lo tiene decidido.

La exageración discursiva en un momento de crisis, no es el camino hacia la estabilidad, la línea discursiva de la vocera de gobierno y la reacción del senador Larraín da la sensación que estamos en permanente crisis, afectando más las relaciones al interior de la coalición de gobierno y dando una mala señal al resto de los ciudadanos. Tampoco es que no pase nada, simplemente que lo que está ocurriendo puede ser evitado, en la medida que quienes gobiernan, asuman que lo hacen en un país diverso, con historia no asumida y donde todos quieren mayores grados de bienestar y para llegar a ella, no hay un solo camino, como lo cree la Alianza por Chile.

De lunes a viernes, de 14 a 15 horas, por www.radioventisqueros.cl/radio_online.html

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