Jueves 16 de junio 2011 – Columna de Jorge Díaz G.

Lo que la violencia no logra explicar

Por Jorge Díaz Guzmán
jdiazguzman@elpatagondomingo.cl

Hacía mucho tiempo, que en Chile las personas no se movilizaran con tanta fuerza, como lo han hecho durante este primer semestre del año. Este fenómeno que coincide con las manifestaciones en Europa y especialmente en España, con el denominado movimiento de los «indignados», cuyo padre es el destacado intelectual Stéphane Hessel, político y escritor franco alemán quién levantó su voz el día de ayer, contra los grupos que usan la violencia, en las manifestaciones ciudadanas.

Hessel, señaló el día de ayer “reitero mi apoyo a los miles y miles de ciudadanos españoles que, siempre de manera pacífica, han manifestado su indignación ante una economía deshumanizada y ante los déficit democráticos de nuestras sociedades, y han pasado de la indiferencia al compromiso por los valores profundos de la democracia, siempre a través de vías pacíficas”. Esto a propósito, que algunos manifestantes increparon a parlamentarios hispanos y realizaron acciones violentas en medio de las manifestaciones ciudadanas.

En nuestro país, quienes han convocado a la movilización estudiantil y ciudadanas, han señalado que no comparten las acciones violentas de encapuchados, de grupos anarquistas y de turbas, que aprovechan estas convocatorias con fines delictuales.

Las movilizaciones en un sistema democrático, debieran tener como finalidad sensibilizar a la clase dirigente, respecto de las reivindicaciones planteadas por los grupos sociales y un llamado a que ciertas normas que rigen  las diversas relaciones sociales cambien o se profundicen las prácticas democráticas y no para generar un quiebre de la institucionalidad imperante. Por tanto, la movilización no es contra la convivencia pacífica, sino contra las prácticas que violentan la convivencia, como lo son los abusos del mundo financiero y las injusticias sociales aún existentes.

Llama la atención la escasa lectura que hace la clase dirigente de nuestro país, respecto de las movilizaciones impulsadas, fundamentalmente por los sectores más jóvenes. Son los estudiantes secundarios y universitarios, son las nuevas generaciones preocupadas de los temas medioambientales y son los ciudadanos consumidores, que se dan cuenta de los abusos del sistema financiero, los que hoy participan en las convocatorias  de movilización social.

Hessel a quien se le atribuye el fundamento del levantamiento de la opinión pública Europea, plantea en su libro “Indigne vous” (Indignados) la necesidad de un cambio a través de la creación, la no violencia y la resistencia. Para este intelectual -que tiene algo de Ganhdi-, los jóvenes de hoy deben mirar a su alrededor y encontrar temas que justifiquen su indignación, los emplaza y los llama a buscar situaciones concretas, que los lleve a fortalecer su acción ciudadana. ¡Busquen y encontrarán!, les grita.

El mundo occidental y los chilenos formamos parte de esa cultura, tenemos la misma actitud que los ciudadanos europeos, que ven como el actual modelo, les está haciendo perder los grados de bienestar y felicidad, que habían logrado en la última mitad del siglo XX.  Y justo cuando trataban de entender, porque tanta insatisfacción, surge la orientación de Stéphane Hessel, convirtiéndose rápidamente en la inspiración que parecía faltar para atreverse a la movilización, que no ocurría en Europa, desde la revolución de las flores de 1968. Heesel les plantea a las nuevas generaciones: «Es necesario tratar de explicar por qué el mundo de hoy, que es horrible, es sólo un instante en un largo desarrollo histórico, que la esperanza siempre ha sido una de las fuerzas dominantes en revoluciones e insurrecciones y cómo todavía siento esperanza como mi concepción de futuro”. Y luego deja en claro, cuál es la nueva forma de expresarse en nuestra estructura democrática actual: “Es necesario entender que la violencia se opone a la esperanza. Es necesario preferir la esperanza, esperanza por sobre la violencia. La no-violencia es el camino que debemos aprender a seguir. También los opresores.  Y da una especie de receta para solucionar los conflictos actuales: “Es necesario llegar a negociaciones para quitar la opresión; esto es lo que permitirá no tener más violencia terrorista. Por lo tanto no debemos permitir que se acumule demasiado odio”.

No sé si esta nueva manera de enfrentar las contradicciones del actual modelo, son las correctas, pero si es evidente, que hacía mucho tiempo, que no aparecía un pensador, un intelectual contemporáneo, que diera cuenta, de lo que ocurre en nuestra sociedad y se atreviera a plantear formas de solución. Al menos Hessel, se atrevió y al parecer ya tiene millones de seguidores, que sin desplazar a los pensadores clásicos, le da un aire fresco a la política occidental.

De lunes a viernes, de 14 a 15 horas, por www.radioventisqueros.cl/radio_online.html

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