Lunes 13 de junio 2011 – Columna de Claudio Díaz P.

Ahorrándose las confianzas

Por Claudio Díaz Peña
cdiaz@elpatagondomingo.cl

Escucha el programa Despues D – Lunes 13 de junio 2011

En más de una oportunidad nos hemos referido a la Credibilidad, a la Confianza, 2 conceptos que avanzan o retroceden, según la percepción de la gente respecto de una persona, o una institución.

Y mientras la Credibilidad es la capacidad de ser creíble ante los demás, sea por lo que se dice o por lo que se hace, al creer en algo o en alguien aparece otra capacidad, la de generar Confianza. Así entonces cada uno de nosotros otorga mayor o menor confianza, dependiendo de lo que esperamos de la conducta de los demás. Es decir, la Confianza tiene que ver con el futuro, con lo que esperamos, y por eso como una cuenta de ahorro la Confianza se “deposita” en otro, con la creencia que responderá a nuestras expectativas.

Muchas veces, esta cuenta de ahorro ‘a futuro’ implica creer y confiar, y con el tiempo se incrementa, pero en otras oportunidades terminamos perdiendo ese capital de confianza “ahorrado”.

Un ejemplo reciente es el efecto dominó que ha tenido la estrepitosa caída de más de un 40% de las acciones de la multitienda La Polar, luego que la compañía admitiera haber incurrido en «malas prácticas» para blanquear sus niveles de riesgo, y ello asociado a sus deudores morosos.

En este caso, el desmoronamiento en la confianza de la empresa ha afectado no sólo al valor bursátil de la compañía, también ha impactado a los consumidores, al mercado y al país. Ciertamente, la buena fe, la credibilidad y la confianza de los consumidores es algo que aquí ha estado en juego.

A nivel político, estos 2 elementos, Credibilidad y Confianza, son los que de alguna manera la gente hoy tiene entre manos para enfrentarse y defenderse también de la “cosa pública”.

Los estudiantes movilizados han dicho que no creen en las autoridades de educación, “hay una desconfianza de fondo legítima que ha impedido avanzar en el diálogo”, dicen los dirigentes  estudiantiles.

Y es que no basta el exitismo económico que pueda exhibir Chile en las últimas décadas, o en los últimos meses, cuando ese éxito trae consigo un aroma de poca transparencia como ocurrió con La Polar, o como ha ocurrido con las farmacias o con las instituciones financieras.

Recordemos que San Agustín distingue 8 tipos de mentiras: las mentiras en la enseñanza religiosa; las mentiras que hacen daño y no ayudan a nadie; las que hacen daño y sí ayudan a alguien; las mentiras que surgen por el mero placer de mentir; las mentiras dichas para complacer a los demás en un discurso; las mentiras que NO hacen daño y pueden salvar la vida de alguien, y las mentiras que NO hacen daño y protegen la «pureza» de alguien.

Si San Agustín estuviera vivo, estoy seguro que tendría que agregar una nueva categoría de mentira: la que sirve para ganar poder económico y político, sin que la gente se dé cuenta que es parte de esa mentira, aportando sin recibir nada o muy poco a cambio…

De lunes a viernes, de 14 a 15 horas, por www.radioventisqueros.cl/radio_online.html

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *