Miércoles 8 de junio 2011 – Columna de Jorge Díaz G.

Hay que «movilizar» el diálogo

Por Jorge Díaz Guzmán
jdiazguzman@elpatagondomingo.cl

Escucha el programa Despues D – Miércoles 8 de junio 2011

Una democracia que quiere consolidarse y una clase política que no sabe cómo hacerlo, pareciera ser la ecuación, que enfrenta el gobierno, la oposición, los partidos políticos y los parlamentarios.

El esfuerzo debiera estar orientado a recuperar la confianza de la ciudadanía, no sólo en la clase política, sino que también en las instituciones, las que han sido cuestionadas sin que hasta el momento se vea una señal para reestablecer el valor, que ellas tienen, para resolver los conflictos que la sociedad plantea.

Cuando asumió el gobierno del Presidente Piñera, con su cuestionado relato “la nueva forma de gobernar”, mostró un gabinete, al margen de la influencia partidaria, con un perfil «gerentocrático». Impuso lo que parecía una nueva lógica de conformar un gobierno, respecto de lo que se había hecho desde 1990. Lo más parecido a la actual administración, fue la presidencia de Jorge Alessandri Rodríguez en 1958, que también, después de casi 20 años de gobiernos de centroizquierda, llevó a la derecha a La Moneda. Pero más allá de la similitud, entre Piñera y Alessandri el problema que enfrenta el actual gobierno, es que en este caso también involucra a la oposición, instancias que deberán hacer esfuerzos en conjunto para recuperar la confianza de la ciudadanía.

El cómo hacerlo, para que cada bloque mantenga su perfil y la gente no los perciba -como hasta ahora- que son el mismo perfume en envases distintos, es el gran problema que se discute en las sedes partidarias y en los pasillos del poder. Hoy las personas exigen un mayor compromiso para resolver problemas que están en las estructuras. Ya no sólo es la demanda sectorial, los ciudadanos quieren un cambio en la forma de cómo se administra el poder en Chile.

Lo ocurrido con el Ministro de Educación, que fue increpado por un grupo de estudiantes de la Universidad Metropolitana, luego que el ministro descalificara la calidad de esa casa de estudios, es una demostración de los grados de indignación a los que puede llegar un grupo de presión, que no respeta instituciones ni figuras como la de Joaquín Lavín y eso es muy delicado para una democracia que pretende consolidarse.

Las democracias denominadas consolidadas, son aquellas que tienen la capacidad para resolver sus conflictos, para generar los cambios necesarios, en función de su desarrollo social y económico y lo más importante, son aquellas que son capaces de lograr acuerdos entre los más diversos actores sociales. No es posible, que un ministro, un alcalde, no sean capaces de generar los espacios y clima adecuado para dialogar con los estudiantes secundarios y universitarios. Por una parte, están los estudiantes que mantienen un discurso contestatario y, por otra, autoridades que no logran establecer espacios de negociación, entonces los argumentos para resolver una simple toma de un colegio o una manifestación callejera es: “primero deponer la movilización y luego conversamos” o simplemente recurrir a una facultad, que no se discute, que es mantener el “orden público”, sin que exista una gestión paralela para lograr el dialogo con aquellos que se movilizan.

Nuestro actual proceso democrático, que atraviesa por una seguidilla de movilizaciones, no dispone de actores sociales dispuestos a dialogar razonablemente, simplemente porque no hay confianzas. Los grupos de presión, tienen siempre diversas motivaciones, desde las más naturales, como la reivindicación, hasta la más compleja, que es la  confrontación ideológica. Hoy existe toda la gama, de una y otra vereda. Los responsables de generar esos grados de confianzas, son quienes hoy miran desorientados, como la ciudadanía les quita el discurso.

De lunes a viernes, de 14 a 15 horas, por www.radioventisqueros.cl/radio_online.html

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