Crónica Después D – Martes 18 de Enero 2011

¿Qué Dijo?

Por Claudio Díaz P.

Los rumores suelen causar casi siempre más que un problema. Escuchamos rumores sobre el jefe, sobre el vecino, sobre el actor de televisión, sobre la modelo o el futbolista de moda.

El diccionario define rumor como “una voz que corre entre el público, un ruido confuso de voces, una información no confirmada”. Claro, los rumores son especulaciones que se intentan dar por ciertas, pero tienen un objetivo determinado y normalmente logran ser verosímiles en quienes los conocen y amplifican.

El rumor es rara vez contrastado, pero ello no evita que se difunda de forma abierta y que se extienda más rápido que un paro magallánico… Siempre la forma clásica y más usada de extender un rumor fue el «boca a boca» o “boca-oreja”, pero con la aparición de Internet, la cosa cambió…  Ahora las llamadas redes sociales son un canal tan abierto como eficiente para propagar cualquier información o desinformacion, cualquiera. Ello le otorga al rumor un enorme potencial manipulador, y es que cada uno de nosotros tendemos a construir nuestra propia visión del mundo también a partir de la percepción que tienen los demás.

Así, el rumor ha sido y es usado tanto como herramienta política como comercial. También hay rumores cuya única finalidad es la diversión, tengan o no efectos negativos. Algunos de estos rumores iniciados como una broma, no tienen posibilidad de ser demostrados como falsos ni como auténticos y si perduran en el tiempo acaban convirtiéndose en leyendas urbanas.

Con la llegada del año 2000 corrió el rumor del efecto que causaría el nuevo milenio en los computadores, al producirse supuestamente un efecto por volver al año 1900, cuando cada computador pudiera sólo advertir los 2 últimos digitos del año 2000… No sólo cambiarían las fechas de documentos y procesos, se podrían generar deudas millonarios para clientes de la banca, los cajeros automáticos colapsarían, y hasta se dispararían solas armas militares que son controladas vía ordenadores… Nada de eso ocurrió.

Sin embargo, hace exactamente 6 años, en una noche de verano de enero, pero en la Región del Bio Bio, una ‘ola de rumores’ provocó que entre Talcahuano y Concepción, unas 18 mil personas corrieran alborotadas y desesperadas, arrancando de un supuesto tsunami, era cerca de la medianoche del 16 de enero de 2005, y el mayor pánico colectivo hasta hoy registrado en nuestro país se desataba, a partir de un supuesto comentario, que según establecería  la investigación posterior de los tribunales, surgió en la isla Quiriquina en el litoral de la Región del Bíobío, y a cargo de la Armada de Chile.

Lo verdaderamente pavoroso, no fue el tsunami imaginario, sino que a las 3 de la madrugada miles de penquistas habían salido despavoridos de sus casas con televisores, muebles y petacas, movilizándose hacia los cerros más altos de la ciudad… El rumor se expandió tan rápido, que en sólo 5 a 6 horas diversas comunas del Gran Concepción vivían una histeria colectiva, donde la historia se tergiversaba cada vez más, hasta que finalmente se empezó a hablar de un tsunami que, de seguro, en las próximas horas golpearía a la zona.

Por medio del teléfono, del chat, el correo electrónico, y el aviso de vecino a vecino, fue posible reaccionar y lograr colapsar no sólo los teléfonos, también las principales arterias viales de la ciudad, especialmente los puentes sobre el río Biobío

En Aysén, también tuvimos algo de esta “droga del rumor”. Con el comienzo de un enjambre de temblores, en enero de 2007, hubo una serie de comentarios y creencias que se dispersaron como rumores ciudadanos que tuvieron ecos en algunos medios de comunicación, lo que permitió que mucha gente decidiera pernoctar y pasar varias noches durmiendo en familia, a varios kilómetros alejados de sus casas y hasta dejara en algunos casos su hogar en Puerto Aysen y Puerto Chacabuco, todo por el rumor de que un terremoto y un tsunami acabarían con la ciudad…

El actual rumor sobre la posibilidad de un terremoto en el norte de Chile, o los rumores que emergieron a la superficie mientras los 33 mineros permanecieron atrapados en Atacama, más de 80 días el año pasado, demuestran que nada, absolutamente nada escapa a esa atracción por la especulación, el murmullo, el cuchicheo… ni el deporte, ni la cultura, ni la política…

Según los analistas, la idea de que el Presidente de la República tuvo injerencia en las polémicas elecciones de la Asociación Nacional de Futbol Profesional, ANFP, fue una de las variables que acentuaron decididamente su baja en las últimas encuestas de popularidad de 2010. Lo cierto es que el propio Presidente Piñera debió salir a hacer frente a los rumores, obligándolo a lanzar frases como “campaña de desinformación” y a calificar de “miserable y canallesca” las declaraciones de políticos de oposición que lo enjuiciaban al respecto…

Más Recientemente, el extinto ministro de defensa, Jaime Nicolás Ravinet de la Fuente, señaló enfáticamente al dejar su cargo, que los asesores que pululan por el segundo piso del Palacio de La Moneda, “se dedicaban a esparcir “rumores” en su contra”, para perjudicarlo por cierto.

Y ayer lunes, el Congreso Nacional Africano debió salir a desmentir a quienes informaron sobre la muerte del ex presidente surafricano, Nelson Mandela, quien es un símbolo de la lucha por la libertad y la dignidad humanas.

El rumor fue divulgado en la red social Twitter, por lo que se pidió a Twitter abrir una investigación y encontrar los medios de impedir el uso de su red social para fines perversos.

No olvidemos que el rumor nunca tiene una fuente definida, aunque casi siempre trata de ubicar su autoría lo más cerca posible del afectado o afectada para lograr su mayor impacto.

Lo cierto es que no se puede creer todo lo que se dice ni descartar todo lo que se sabe, porque si hay algo que tiene fuerza es la comunicación, y más aún cuando ésta repercute masivamente. Lo que sí hay que tener claro, es que los rumores son sólo eso …rumores!

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