Crónica Después D – Miércoles 2 de Febrero 2011

Cuando nos miran las encuestan

Por Jorge Díaz Guzmán

Una encuesta es un estudio observacional en el cual el investigador no modifica el entorno ni controla el proceso que está en observación (como sí lo hace en un experimento). Los datos se obtienen a partir de realizar un conjunto de preguntas normalizadas y dirigidas a una muestra representativa o al conjunto total de la población estadística en estudio.

Cuando se hace una medición de la opinión que tiene la población de sus gobernantes, la lectura de los “afectados”, recurre casi siempre al argumento de que es una fotografía del momento, que el resultado está vinculado a un hecho cuyuntural que acontecía en el espacio de tiempo en que se aplicó la encuesta. Un ejemplo han sido las conclusiones que han expuesto los partidarios del gobierno, señalando que la baja de adhesión al Gobierno y al Presidente, se debe al “efecto Magallanes”, lo que es muy posible que así sea… por su parte, los opositores señalan que la encuesta Cerc, Adimark de enero, evidencia una tendencia natural, ya que los ciudadanos se han percatado que las promesas de campaña del actual Presidente, no se cumplen.

Lo cierto es, que cada vez que se aplica una encuesta o estudio de opinión, sus resultados generan debate en los involucrados, en este caso la clase política y los altos funcionarios de gobierno. Pero más allá del debate, una encuesta sirve también para que se tomen medidas de forma y fondo, y para cambiar lo que se considera negativo, en tanto quienes se sienten favorecidos les es muy útil para subrayar lo que consideran ventajoso para sus propósitos.

Hoy las encuestas son un instrumento que sirve para determinar estrategias de venta, para conocer conductas sociales, para determinar ciertas tendencias de consumo, para medir grados de satisfacción respecto de determinados servicios, y como es el caso del mundo político, para determinar grados de adhesión o rechazo al gobierno, a las instituciones del Estado y a los actores políticos en general.

El mercado de las encuestas en Chile es amplio y mide las más diversas materias, pero no todas son iguales y  no todas revelan con exactitud la realidad que se quiere medir. Están las de Entrevista Personal, que hacen uso de encuestadores, para los estadísticos son las más asertivas y confiables, por eso es tan esperada en el mundo político la que realiza el Centro de Estudios Públicos, CEP, ya que es ‘cara a cara’ y se aplica a un universo que representa la sociedad en su conjunto… Está también la aplicada por correo electrónico, que tiene el inconveniente de no saber en concreto quien respondió la encuesta; La telefónica, que es más económica, pero que no considera todos los segmentos sociales y deja fuera a quienes no tienen acceso al servicio telefónico, como por ejemplo, al mundo rural de de menores ingresos… Y finalmente, estas las encuestas que consideran sólo a un grupo cautivo y seleccionado, que sirve fundamentalmente para rescatar insumos que permitan enviar  señal o implementar determinadas estrategias.

Lo importante es que los ciudadanos encuestados colaboren con este tipo de mediciones, que sus respuestas sean lo más sinceras posibles, para que la medición interprete fielmente lo que se quiere saber, por eso cuando toquen su puerta y llegue el o la encuestadora, tómese el tiempo, respire hondo y responda su cuestionario, de esa manera está cumpliendo un rol ciudadano, de gran relevancia para nuestra convivencia democrática y que contribuye a nuestra “mirarnos como país”, a saber qué queremos y si realmente vamos en esa dirección…

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