Crónica Después D – Jueves 27 de Enero 2011

Algo huele mal

Por Jorge Díaz Guzmán

Sin duda que la nueva institucionalidad ambiental que se promulgó en los últimos días del gobierno de la Presidenta Bachelet,  la ley 20.417, que coloca Chile entre los países más avanzados en esta materia. La creación del Ministerio del Medio Ambiente, que contempla una Subsecretaría, un Consejo Consultivo, una Superintendencia Ambiental, Tribunales Ambientales, un servicio de evaluación ambiental y un servicio de biodiversidad y áreas protegidas, serán de gran utilidad para construir una cultura tendiente a cuidar nuestro entorno natural y estándares ambientales propios de una nación desarrollada.

La pregunta que surge es si estamos preparados para respetar esos estándares en esta etapa del desarrollo que tiene Chile, o si podremos conjugar los intereses de las grandes empresas -que desarrollan proyectos de impacto ambiental- y una normativa más exigente en el cuidado de nuestros recursos naturales. Para ello, tanto los inversionistas como la ciudadanía deben estar al tanto de todo cuanto contempla la nueva institucionalidad y en eso es la sociedad en su conjunto quien debe manifestar su preocupación e interés.

Para nadie es desconocido que la Región de Aysén está en el foco de la discusión ambiental nacional e internacional…  Diversos actores del mundo privado y público debaten respecto de la pertinencia o no, de impulsar proyectos de generación eléctrica, en un territorio que se autodefine como reserva mundial de vida y de privilegio ambiental.

Entre las instituciones más relevantes para esta región está la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, ya que esta parte de la Patagonia dispone de 19 Áreas Silvestres Protegidas Estatales, de las cuales 5 son Parques Nacionales, 12 Reservas Nacionales y 2 Monumentos Naturales, que totalizan 5  Millones 162 MIL hectáreas, a esto habría que agregarle los predios particulares que se han destinado a la conservación como la Estancia Chacabuco y otras que ya sumas más de 100 mil hectáreas.

Cómo no va ser importante entonces que la ciudadanía se interese por conocer este nuevo servicio, cómo no va ser importante que el Estado genere un programa de difusión para que todos estemos enterados del rol que tendrá  éste nuevo servicio o cómo no se releva en la opinión pública regional la existencia de esta nueva institucionalidad ambiental -que para bien o para mal-  tendrá un impacto en la economía, en el desarrollo turístico y en nuestras propias cuentas ambientales.  Los parques, reservas y monumentos nacionales son parte de nuestro activo regional, son parte de nuestro patrimonio y creemos humildemente, que todos aquellos que participan del concepto “Aysén Reserva de Vida”, algo debieran decir, opinar y explicar a la ciudadanía local.

Cuando hablamos de identidad, y cultura local, pareciera, que el tema ambiental, debiera ser el que  atraviesa a la comunidad regional en su conjunto, pero a la luz de los hechos, eso no queda tan claro…

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