Entrevista Exclusiva con el ex Presidente Ricardo Lagos Escobar

Cada vez que aparece en los medios de comunicación, muchos consideran su palabra como una fuente de reflexión que resume la conciencia colectiva de la Concertación y de gran parte del alma nacional. Otros, opinan que su tiempo ya pasó y que es parte de la ‘vieja escuela’ política que debe renovarse. Aquí lo que él piensa hoy…

 

Por Jorge Díaz Guzmán

 

   Más allá de los juicios políticos que cada uno tenga, Ricardo Lagos Escobar es uno de los políticos chilenos más importantes de los últimos 30 años en Chile. Su personalidad, formación académica, prestigio internacional y roles como líder opositor en los ‘80, 2 veces ministro de Estado, luego Presidente de la República, y más tarde funcionario internacional e integrante del Club de Madrid, lo sitúan como una de las figuras publicas más influyentes dentro y fuera del país.

   El Patagón Domingo contactó al ex Presidente (2000-2006), para invitarlo a participar en la última edición del año, a la cual accedió, pese a su nutrida agenda, atendiéndonos telefónicamente desde su despacho en la Fundación Democracia y Desarrollo.

 

Regiones ‘desvinculadas’

 

Don Ricardo, ¿cómo ha visto estos 10 meses del primer gobierno de  la derecha chilena después de 50 años?

   Creo que ha habido una capacidad comunicacional importante y a ratos los anuncios están a la espera que se concreten. Cuando usted dice temas como que va haber un servicio de defensa al consumidor en el ámbito financiero, y éste aún está en fase de discusión, o cuando usted dice que con respecto de los trabajadores en las grandes empresas comerciales, como por ejemplo, Falabella, Ripley, Paris, etc., van a ser objetos de un solo RUT, vale decir, que van a poder sindicalizarse como trabajadores que trabajan para un solo empleador, no como ahora, que aparecen distintos RUT y trabajan para distintas personas y ninguna para esas empresas; creo que todavía hay cosas que tienen que concretarse para poder evaluar.

   En segundo lugar, creo que este va ser un buen año desde el punto de vista económico y el que viene también, y bueno, las líneas gruesas venían trazadas desde antes. En consecuencia, creo que debemos alegrarnos como chilenos, el poder salir de la crisis internacional, antes que otros países y eso tiene que ver, con cómo manejamos nuestra economía cuando estuvimos en el gobierno.

    Y en tercer lugar, creo que también ha sido un año peculiar, que se inicia con un tremendo terremoto, seguido después de elementos que ponen el lado positivo de Chile, como el rescate a los mineros, y el lado negativo de Chile, dentro de lo mucho que falta por hacer todavía, como el incendio de la cárcel de San Miguel.

   Y más importante, desde el punto de vista de nuestras regiones, cómo somos capaces de seguir avanzando en un proceso de darle más poder y decisiones a las regiones de Chile, desconcentrar la toma de decisiones del nivel central, sigue siendo una tarea.

Uno de los esfuerzos como Presidente que usted hizo con la oposición de la época, para regular lo que se denominó el cuoteo, fue crear, en un acuerdo político con el senador Pablo Longueira el sistema de Alta Dirección Pública. ¿Cómo evalúa el proceso de ‘desvinculación’ que han tenido los profesionales seleccionados en ese sistema?

  Creo que ha sido lamentable el test, porque el test de verdad era cuando se produjera el cambio de signo en el gobierno, la aplicación en un mismo gobierno se podía decir que no había grandes cambios. En fin, pero ahora, que aquellos funcionarios que fueron designados por la Alta Dirección Pública, en consecuencia son funcionarios que fueron elegidos por sus capacidades, por un ente autónomo, un ente en el cual participaba activamente como uno de los 5 representantes en la comisión, era precisamente María Brahm, una persona que se dice, es muy influyente en el denominado segundo piso de La Moneda, una estrecha colaboradora del Presidente Piñera, por tanto, ella sabe el nivel de las personas que fueron propuestas y, no obstante ello, por lo que tengo entendido, una gran cantidad de personas, que habiendo sido seleccionadas por el sistema de Alta Dirección Pública, al primer test de cambio de gobierno, una gran cantidad ha sido ‘desvinculada’, han sido despedidas, que es el término que entendemos en Chile.

Durante un buen tiempo se mantuvo un tanto al margen de la política contingente, de la coalición que respaldó su gobierno, incluso se habló de un ‘autoexilio’, ¿como evalúa el rol de la oposición ahora que nuevamente retorna a los temas de la política interna?

   Lo primero que tengo que decir, es que nunca me consideré exiliado, simplemente había contraído una serie de compromisos en el extranjero, que me demandaron mucho más tiempo que el que había considerado y en consecuencia, participé mucho menos.

   En segundo lugar, me parecía más adecuado mantener silencio cuando había un gobierno del mismo signo, y que quien me había sucedido, había sido mi ministra de Salud y de Defensa (Michelle Bachelet), en consecuencia, para un ex Presidente  de la República, en ese escenario, es un poco inadecuado hacer política. Distinto es cuando hay un gobierno de signo diferente y, especialmente, cuando a ratos se tiende a suponer que el pasado no existió o el pasado es responsable de todo, porque fíjese usted, cuando disminuye el desempleo como resultado de una economía que crece es obra del gobierno, no es herencia del gobierno pasado… ¡por favor!, uno asume el gobierno con todo lo bueno y todo lo malo, que en ese instante hay en el país. Por eso, a ratos me ha parecido oportuno intervenir. Por ejemplo se dijo “no se ha hecho nada en materia carcelaria” y yo digo ¿cómo que no?… Los últimos 10 años de Pinochet, para hablar de décadas, 1980-1990, 80 mil metros cuadrados de cárcel; 1990-2000, 157 mil metros cuadrados, casi el doble; y luego desde el 2000 al 2010, 150 mil metros cuadrados construidos, entonces cuando se produce el incendio lamentable, lo primero que uno escucha es “¡es que no se hizo nada!”… Bueno, entonces parece que hay que levantar la voz y decir: ¡perdóneme!, puede que, no obstante, de lo que se hizo, es insuficiente. Eso es otra cosa. Y yo estoy orgulloso de lo que se hizo y, por lo tanto, yo pido respeto cuando hay otra autoridad, y eso es lo que hemos hecho.

A propósito de cambio de gobierno, en el continente existen 7 de los 10 países de la región con modelos políticos de centroizquierda y solo Perú, Colombia y Chile más cercanos a la centro derecha, ¿es la tendencia de los ciudadanos después de 20 años de gobiernos de Concertación? ¿Los chilenos tienen otra forma de mirar el desarrollo del país?

   No, en absoluto. En primer lugar, ninguna cosa que hemos hecho está en condiciones de disolverlas, hay algunas tendencias distintas, pero las líneas gruesas no se van alterar, respecto de lo que hicimos. Lo segundo, que me parece importante, es que la diferencia son 120 mil votos, en consecuencia, yo no diría que hubo un cambio radical de la manera de pensar, fue un segmento de la población que estimó que había que darle alternacia en el poder. Pero creo que la región (continente), lo que busca, son soluciones de centroizquierda, soluciones que pasan por tener una sociedad, donde nos aseguremos que en la medida que cuando haya crecimiento llegue a todos y no sólo a algunos, a todo el territorio de cada país y no sólo a parte de él, para eso, se requiere de políticas públicas y no del mercado.

 

Puertas, desarrollo y mensajes

 

La Alianza por Chile, para llegar al gobierno amplió su política de alianza, integró al PRI, a sectores independientes y a otros movimientos políticos, ¿es usted partidario, como se señaló, de ‘abrir las puertas’ de la Concertación, para proponerle un nuevo proyecto de gobierno al país?

   Primero uno habla desde lo que tiene, es decir desde la Concertación, y creo que la Concertación debiera estar en condiciones de decir cuáles son los desafíos para los próximos 20 años. Los gobernantes tienen un programa de gobierno para el periodo que fue elegido, sin embargo, los partidos políticos, que son entidades permanentes, tienen la obligación de pensar a largo plazo. Veinte años atrás, derrotado Pinochet, la coalición planteó un conjunto de temas, para gobernar en el periodo de esos 20 años, y luego de ese lapso de tiempo, Chile es un país distinto, es un país, que en 8 ó 10 años más será una nación desarrollada, las tasas de crecimiento que están teniendo países como China, garantizan un crecimiento para un país como Chile, por lo tanto, debemos pensar qué tipo de sociedad queremos para cuando estemos más desarrollados, ¿una sociedad más inclusiva, más individualista, una sociedad que se asegura más en seguros individuales o una sociedad que se inclina a seguros colectivos, un sistema de salud como en los  EEUU, con el 17% del producto versus Europa, donde sólo se gasta el 10% en salud y no obstante, se coincide que el sistema de salud europeo es superior al americano?; una sociedad que se pregunta cuánto gas carbónico quiere emitir por persona; EEUU 22 toneladas por persona y Europa 10 toneladas por persona. Es decir, países con similares niveles de desarrollo, con niveles de contaminación distintos, implican sistemas de organización social muy diferentes.

   Es en torno a esos grandes temas donde la Concertación debiera estar en condiciones de poder avanzar y plantearlos al país, hacer la conexión con el ciudadano común, porque eso es lo más importante, sintonizar con el ciudadano y ciudadana y ese ciudadano, por cierto, está también más allá de la Concertación.

Usted hablaba de la ‘señora Juanita’ y el ciudadano ‘de a pie’ para ejemplificar los temas país, ¿se perdió ese vínculo con la ciudadanía, existe un divorcio de la política con las personas?

   Yo creo que sí, creo que a ratos nos ensimismamos con la burbuja que es la actividad  política y nos olvidamos que tenemos que tener un contacto con el ciudadano, máxime que hoy día la forma de hacer política está cambiando.

   Antes usted daba su opinión y el ciudadano escuchaba, y cuando tenía que votar, votaba. Era la forma que tenía para identificarse  con un u otro mensaje. Pero hoy día en la red, uno no alcanza a emitir un mensaje y tiene 20 respuestas, en consecuencia, ésta distinción que alguien hacía entre gente que emite mensajes y gente que los recibe, hoy día es mucho más tenue, porque todos emitimos mensajes y todos recibimos mensajes, entonces ¿cómo establecemos una utilización adecuada de la red, que nos permita avanzar e intercambiar mensajes que nos permita escucharnos unos a otros?

   Creo que es un desafío político de primera magnitud. Nosotros acá en la Fundación (bromea señalando que es un aviso comercial) hicimos una propuesta que lo llamamos www.elquintopoder.cl, que es un esfuerzo, para que la fuerza política interactúe con los ciudadanos, pero algo más importante, que los ciudadanos interactúen con la clase política, y todos los días tenemos un conjunto de contribuciones que nos hace la ciudadanía, sobre distintos temas. Por lo tanto, si usted quiere discutir sobre las cárceles, sobre la energía, sobre la salud, etc., se conecta y esa es una herramienta muy útil, ¿cómo utilizar las nuevas tecnologías para conectarnos con la señora Juanita?, porque a estas alturas la señora Juanita, que es más joven, sabe usar estas herramientas y tiene incluso Twitter (ríe)…

Con relación al rol de su Fundación y otros Think Tank (banco de ideas), ¿no cree que con la aparición de estos centros de estudios, se ha desplazado el rol de los partidos para plantear ideas y proponer debates?

   Yo creo más bien que los partidos son enriquecidos con estos centros de estudios,   porque en último término, las decisiones políticas las toman las entidades partidarias. Es allí donde se ordena el debate y, de hecho, hay una cantidad de centros de estudios que están muy ligados a determinados partidos políticos, especialmente, a los que hoy son gobierno. Ejemplo el ministro Cristián Larroulet, conducía el centro de estudios de la UDI, pero quien tomaba las decisiones no era el Think Tank de Larroulet, sino la UDI. En ese contexto, entonces, yo creo que la forma de nutrirse unos y otros es muy importante.

 

 

Debates inconclusos

 

Usted visitó muchas veces la Región de Aysén, primero en la década de los ’80 como dirigente político para visitar a los relegados en esta zona y luego volvió en su calidad de ministro y luego como Presidente, ¿que le habría gustado hacer y que no pudo concretar?

   Uuuffff… (un momento de silencio). Bueno, cuando uno llega allá y ve tantas cosas por hacer, tantas… el no haber logrado disminuir los costos energéticos que ustedes tienen allá. En una región tan rica en todo sentido, el que no se haya podido encontrar los mecanismos para disminuir los costos energéticos es una. En segundo lugar, haber avanzado más de lo que se ha avanzado en conectividad y particularmente ustedes con Punta Arenas, creo que allí hay un elemento conectado al futuro. El que usted esté en Coyhaique o Aysén y tenga que regresar a Puerto Montt para ir a Magallanes, ese es un tema de conectividad pendiente, esas son las cosas que el mercado no las va a resolver nunca. Imagine el turismo de Aysén conectado al turismo de las Torres del Paine, con las bellezas que existen en Aysén, creo que se potenciarían unos a otros con mucha fuerza.

Aquí hay un gran debate respecto del desarrollo de 2 megaproyectos hidroeléctricos, donde un sector señala que colisionan con otras actividades, entre ellas el turismo, con la ganadería y las comunidades más pequeñas. ¿Cuál es la opinión sobre estas iniciativas y si son una solución para nutrir la matriz energética del país? 

   Bueno, yo creo que debemos hacer un esfuerzo por compatibilizar ambas cosas. Usted me dirá que cuando hablamos de compatibilizar estamos hablando de más plata, de aumentar la inversión, pero ese es el costo del progreso, o sea, ¿qué quiere que le diga?… Usted hace una carretera entre Santiago y Puerto Montt, y debemos hacer un by-pass, porque no podemos pasar por el centro de Temuco y el by-pass tiene un costo de US$20 millones. Bueno se hizo un estudio y surgieron 18 alternativas de trazado, 18 trazados, donde se tomaron en cuenta el sentir de la ciudadanía, de los pueblos originarios, etc. Hoy ahí existe un trazado que subió a US$50 millones, pero se hizo respetando esas comunidades.

   Es decir, si usted va hacer una obra de progreso, ese progreso, no es sólo para algo abstracto como un país, también es un progreso para quienes la obra tiene lugar. Entonces yo digo, punto uno: si hago esos proyectos, ¿cómo garantizo mañana si habrá agua suficiente para la agricultura?, porque, claro, la generación no consume el agua, pero aguas arriba donde usted tiene la matriz energética, por la cual va pasar el agua, ¿se opondrán a que hayan concesiones de agua? Entonces ¿estamos dejando las reservas de agua necesarias, para dado el cambio climático, asegurar, que de aquí a 50 ó 100 años, cuando sea necesario tener explotaciones agrícolas, que ahora nos parecen impensadas en la Región de Aysén?

   Por lo tanto, un tema muy importante es ¿cómo somos capaces de preservar? y que aguas arriba del río Baker estén disponibles mañana. A mi juicio, ese es el tipo de debate que es esencial  tener.

   Respecto de ¿cómo usted hace las líneas de transmisión?, ¿cómo afectan al paisaje las líneas de transmisión?, entonces se dice, debe ser posible compatibilizar, a mi me parece posible compatibilizar y eso probablemente, signifiquen mayores inversiones y si no es posible compatibilizar… entonces, los proyectos no se pueden realizar no más….

 

 

Medios con identidad

 

¿La libertad de expresión y la prensa independiente es posible en un mercado imperfecto?

   Desgraciadamente, especialmente en la prensa escrita, los 2 principales medios de comunicación que existen hoy día, no dan cuenta de la diversidad que tiene la sociedad chilena, en consecuencia creo que ahí hay un tema que falta resolver.  

   Junto con felicitarlos, por la forma que ustedes lo están haciendo, por llegar a toda la región, desde La Junta a Villa O’Higgins, eso es notable; si creo que respecto de los medios regionales tendría que haber un apoyo desde el ámbito público. Lo dije cuando fui Presidente y creamos el Fondo de Medios, a través de la Secretaría de Gobierno. En caso contrario, a la larga, la riqueza que tiene una región que se expresa a través de los medios locales empieza a empobrecerse (…) la gente también quiere saber las noticias de su lugar, por eso es importante la existencia de periódicos como El Patagón Domingo.

 

“Saludo a la gente de Aysén”

 

   “Quisiera -a través de El Patagón Domingo- saludar a todas y todos los amigos habitantes de la Región de Aysén. Este ha sido un año difícil para Chile, un terremoto de gran magnitud y desafió a las capacidades de sobreponerse de los chilenos, junto a ello, gestas que nos enorgullecen como el valor demostrado por los mineros del norte, gestas que nos muestran lo que todavía debemos avanzar hacia una sociedad mejor. Todo lo cual hace que al término del Bicentenario pensemos que tenemos que  ponerle más fuerza a las tareas del 2011, pero también me parece que debemos hacerlo con las convicciones de que somos capaces de reponernos a las fuerzas que nos pone la naturaleza, todos salimos más fortalecidos.

   Un saludo grande a toda la gente de Aysén, a esa región hermosa, todavía poco habitada, pero que le da a Chile una diversidad y una presencia internacional a través del turismo,  enorme. Felicidades, y que el año próximo sea espléndido para las amigas y amigos de Aysén.

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