El efecto látigo en Aysén

Estar lejos del cliente final deja a la región en un escenario subordinado a cualquier “oscilación” o cambio en la decisión que se amplifica en un “efecto látigo”.

Por Juan Eduardo Cordero / Consultor en Gestión y Desarrollo

 

   Sabemos del magro desempeño económico que ha tenido la región durante este año, como también de las propuestas de actores para salir de esta situación y evitar que se repita. Me motiva comentar estas ideas que se proponen con urgencia, ya que en mi opinión, muchas sólo nos mantendrán expuestos a oscilaciones en el extremo del “látigo del mercado”.

   El modelo de un movimiento de látigo, es utilizado para coordinar y gestionar los suministros en la cadena de actividades para elaborar productos. Mientras más alejado nos encontramos del cliente final, quien sostiene el látigo, las oscilaciones que resultan de los cambios o decisiones de éste, se van amplificando.

   Desde el año 2008, ha habido problemas de diverso tipo en la cadena de valor de los productos en los cuales se concentra nuestra actividad productiva y un cambio de foco en el interés de las inversiones en Aysén, viendo la región como una plataforma de recursos y  servicios asociados. Nuestra poca gestión del riesgo que todos asumíamos, ha producido que hoy tengamos uno de los peores desempeños económicos, siendo que no hace mucho éramos una de las zonas que más crecía.

   La noticia es que el cliente y quienes toman las decisiones en el ámbito productivo, mayoritariamente no están acá. Además nuestra estructura productiva se basa fuertemente en recursos naturales, lo que requiere una escala adecuada de inversión. El desafío, debe ser tratar de acercarnos o integrarnos a los tomadores de decisiones maximizando nuestro beneficio. Sin embargo, las reacciones y propuestas de actores sociales, políticos y económicos regionales no tienen ese foco, sino en una postura rígida y territorial, de “atender la situación” en la que  llamábamos XI Región.

   Creo que esa postura equivale a colocar un mayor peso, justo en la punta del látigo donde nos ubicamos, lo que evita su amplia oscilación pero también todo otro movimiento.

   Las personas, empresas y otros actores sociales más dinámicos de Aysén, no responden a esta lógica territorial, al contrario aprehendiendo lecciones, se integran o acercan a sus clientes y tomadores de decisiones relevantes. Disminuyen la oscilación justo como dice la teoría: Tratan de acceder a información rápidamente o bien tienen una estructura más flexible para poder responder a los cambios o decisiones relevantes donde sea que se tomen.

 

Acelerar el tranco

 

   ¿De qué hablo? Piensan nuestros fiordos desde Chacao a Taitao con la mayor flexibilidad dentro del marco regulatorio; operan productos turísticos modulares sin considerar límites regionales ni fronterizos o gestionan opciones, dada la larga incertidumbre sobre diversos aspectos de los proyectos energéticos.

   Otros siguen tomando decisiones en base a una lógica territorial y administrativa que no es adecuada para los requerimientos actuales, haciendo cada vez menos atractiva una región que de verdad se está quedando atrás. Además el Estado por el peso que ha llegado a tener en la economía regional, genera incentivos errados que restringen el potencial a los sectores más dinámicos, lo que nos resta competitividad, justo cuando se abren más oportunidades que nunca.

   No sé, tuve estas ideas un sábado volando desde Puerto Montt, donde cada día debo pasar más tiempo y las reflexioné remando en el río Simpson esa tarde, en la más absoluta soledad y justo cuando había una marcha “en contra de proyectos”, paradójicamente protegiendo nuestros ríos. Pensaba, por qué no gastar toda esa energía acercándonos a los tomadores de decisiones con opciones atractivas, para “invertir” el gasto estatal y parte de los fondos generados por nuestros recursos naturales, en proyectos de cambio real: mejores colegios, Internet, idiomas, desarrollo de áreas silvestres protegidas, capital de trabajo para emprendimientos realmente competitivos, nuevos modelos de negocio para el transporte en nuestro fiordos y tecnologías, de modo de mejorar la calidad de vida, la sustentabilidad productiva y las opciones de los “ayseninos”,  fundamentalmente fuera de Coyhaique.

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