Oficina de Mediación Municipal, abriendo espacios a la solución

Por Patricio Segura O.

 

   Coyhaique ya no es una ciudad pequeña. Las proyecciones apuntan a que durante los últimos años cruzó el umbral de los 50 mil habitantes [1] lo que será confirmado por el Censo de 2012.  Pero no hacen falta encuestadores ni tablas Excel para percibirlo. Es cosa de salir a la calle, más aún en los escasos días de sol, para encontrarse con un mar de gente rebosante de, para los históricos (los “nacidos y criados” y los que se asentaron hace ya varias décadas), desconocidos conciudadanos.

   Y aunque esta urbe es la única capital regional del país con menos de 100 mil habitantes (por lo cual no puede aspirar a ser considerada una “ciudad mayor” [2]), su crecimiento exponencial de los últimos años la ha expuesto a las complejidades de la diversidad. Vulnerabilidad que toma cuerpo en la cotidianeidad.

   Contar en este contexto con buenos mecanismos de resolución de conflictos de convivencia es esencial, toda vez que no hay sistema judicial que aguante todas las controversias que se suscitan en una ciudad que cada día incorpora nuevos habitantes, con nuevas costumbres y visiones de sociedad.

 

Querido vecino mío

 

   ¿Quién no ha tenido un problema con un vecino? ¿Quién no se ha enfrascado en una discusión por ruidosas fiestas que duran hasta la madrugada, el perro que no deja llegar a la casa o por la construcción contigua que se corrió convenientemente unos metritos dentro del terreno propio?

   Es probable que la respuesta sea una sola: nadie.

   En este tipo de dilemas los caminos son varios.  El primero, y más lógico y sano, intentar el diálogo con quien nos está, en nuestra opinión, causando problemas. Otra alternativa es realizar la denuncia en el Juzgado de Policía Local. Una más, interponer una demanda en la justicia ordinaria civil o del crimen, si existe presunción de la comisión de un delito.

   Si no le acomoda ninguna de las anteriores, desde 2009 existe una opción intermedia. La intervención de un tercer actor: un intercesor.

   Es éste el objetivo de la Oficina de Mediación que, luego de la exitosa experiencia entre marzo y diciembre del año pasado, en agosto reinició su trabajo en Coyhaique. Forma parte del proyecto de Reinserción Social para la Resolución Pacífica de Conflictos del Plan Comunal de Seguridad Pública de la Municipalidad de Coyhaique, que opera con fondos del Ministerio del Interior.

   Su operación es simple. Una dupla compuesta por la sicóloga Verónica Ibieta Bassili y la trabajadora social Suyin Saldaña Cruz realiza el procedimiento desde que la persona pide apoyo, para lo cual debe relatar pormenorizadamente la situación que le aflige.

   Concluida la relación de hechos, viene la pregunta de rigor: ¿quiere mediación? La experiencia ha mostrado que esta consulta es la primera barrera para seguir adelante, dado que mucha gente en realidad quiere denunciar pero no tiene interés en sentarse con el o la causante de sus problemas.

   “Si acepta conversamos con la contraparte. Si ambos están dispuestos a participar en el proceso se pasa a una segunda etapa de diálogo, con un protocolo definido y con nuestra orientación, para concluir en la firma de un acuerdo que, aunque no es legal, sí sirve como antecedente en la eventualidad de que se derive en un juicio”, explica Ibieta.

 

“Soltando” la rabia

 

   De la experiencia de 2009, con 102 casos ingresados, 47 requirieron orientación, 37 fueron derivados a otros servicios y en 18 se medió entre las partes involucradas, logrando en 15 casos un acuerdo. Los conflictos por ruidos molestos, y entre vecinos y con jóvenes, fueron los motivos más recurrentes para solicitar la intervención profesional.

   Como una forma de generar mecanismos de prevención paralelos, las profesionales ejecutan otras actividades para el buen uso del tiempo libre de tipo recreativo como fútbol o hip hop. Incluso han ayudado a la conformación de grupos folclóricos.

   “Hay ciertos conflictos vecinales que no necesariamente se arreglan a través de una mediación”, señala la sicóloga sobre esta especie de ‘ampliación de giro’.

La mediación -llevada a cabo por un equipo de profesionales- es una de las formas de resolución pacífica de los conflictos vecinales.

   Los objetivos esenciales de la mediación son “por una parte, descomprimir el Juzgado de Policía Local de casos que pueden solucionarse mediante el entendimiento y, por cierto, generar una mejor convivencia entre las personas”, apunta Eleodoro Sanhueza Ramírez, coordinador del proyecto de Reinserción Social para la Resolución Pacífica de Conflictos.

   Al partir, en agosto, lo primero que se hizo fue un diagnóstico que les permitiera adaptar las políticas ministeriales a las poblaciones en que se focalizaron este año: la Villa Patagonia, El Bosque, Villa Mackay y la Ampliación Pablo Neruda de la Unidad Vecinal 31 y Cerro Negro de la Unidad Vecinal 36. 

   Pero más allá del trabajo directo que realizan, la idea sigue siendo que sea la propia ciudadanía la que se acerque a sus oficinas. “Mucha gente prefiere no decir, no comentar los problemas que tiene. Para no complicarse con el vecino e incluso para evitar represalias. Pero bajo esa perspectiva el conflicto va en aumento. La gente va guardando la rabia” señala Sanhueza. Por tanto, invita a la ciudadanía a utilizar este servicio profesional que la Municipalidad de Coyhaique ha puesto a disposición de la comunidad.

Otras 2 líneas de acción del proyecto que coordina Sanhueza son la nivelación de enseñanza básica para jóvenes y 4º medio laboral para adultos, y la reescolarización de niños en riesgo social, cuya encargada es la profesora Claudia San Juan.

 

Para no vivir enrejados

 

   El Plan Comunal de Seguridad Pública considera para su operación hasta febrero de 2011 un total de $ 55 millones. Su secretaria técnica, Felicia García Carmona, explica que junto a este proyecto, que cuenta con $ 30 millones, se ejecutan los proyectos “Trabajando por la Familia en la Comuna de Coyhaique” y “Prevención Situacional a través de la instalación de alarmas comunitaria”.

   “La primera es una iniciativa bastante innovadora para enfrentar la violencia intrafamiliar. Nos dimos cuenta que no existe un servicio público que aborde el problema desde la perspectiva del hombre. Es así que hoy tenemos cupo para 50 beneficiarios, quienes reciben orientación judicial, social y, por supuesto, psicoterapéutica que permite crear un cambio de enfoque a los conflictos de pareja sin recurrir a la violencia física o psicológica”, señala García. Hay $ 18 millones para este fin.

   En el caso de la prevención situacional se están instalando alarmas comunitarias en sectores de las unidades vecinales 31 y 36, donde cualquier vecino puede activar una especie de sirena cuando se produzca una situación de riesgo. Esto, se complementa con un trabajo de mejoramiento de la relación entre quienes conviven en determinada área, que es uno de los mejores mecanismos de prevención.  $ 7 millones de pesos tiene este proyecto.

   En gran parte de este trabajo se han coordinado con instituciones como el Ministerio Público, el Ministerio de Justicia, ambas policías, además de contar con un Consejo Comunal de Seguridad Pública en el cual participa la ciudadanía y otras entidades.

   Hoy, mientras avanzan en la ejecución de estas 3 iniciativas, la Municipalidad de Coyhaique está a la espera de las nuevas directrices desde el Ministerio del Interior con miras a la postulación para el próximo año.   Sólo ahí se sabrá si se continúa con este trabajo o se reemplaza por alguno que sea más acorde con la mirada de las nuevas autoridades.

[1] “Plan de Desarrollo Comunal 2006-2010”.  Municipalidad de Coyhaique, diciembre de 2005.
[2] “CHILE: Ciudades, pueblos, aldeas y caseríos”.  Instituto Nacional de Estadísticas, 2005.

Casos y cosas

 

   Caso 1: Imposible ha sido para una mujer recuperar los $ 200 mil que le debe una persona. Sólo tiene un papel que consigna la deuda. Concurre a la Oficina de Mediación y relata su drama. Los profesionales invitan al deudor a generar mecanismos de solución, para lo cual la persona se compromete a cancelar en cuotas. El acuerdo se cumple a cabalidad.

    Caso 2: Un molesto perro no deja a un padre ir tranquilo a dejar a sus hijos al jardín. Se sabe a quien pertenece. Se conversa con la dueña, pero ésta no tiene dinero para una reja más alta y ninguna correa reprime al can. La solución, regalar al perro. Desde hace algunas semanas el animal vive su nueva vida en un amplio campo del sector rural.

 

Dónde están

 

Plan Comunal de Seguridad Pública:

– Secretaria Técnica, Felicia García Carmona

– Mail: seguridadpublicacoyhaique@gmail.com / vifcoyhaique@gmail.com

– Teléfonos (67)  675098 / (67) 675099

– Ignacio Serrano 55, Coyhaique

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