Richard Villarroel, el ‘minero héroe’, habló con EPD

Dice que quiere estar lejos de la prensa, de las entrevistas y reconoce que las ha estado escabullendo hasta donde puede, repitiendo insistentemente que lo único que quiere es descansar, estar con su familia y concentrarse en su hijo Richard Fernando.

Por Claudio Díaz P.

 

   Se han cumplido las primeras 3 semanas, desde que los 33 mineros fueron rescatados el pasado 13 de octubre en la mina San José en la Región de Atacama. Entre tanto, los sobrevivientes han recibido el apoyo económico del empresario minero Leonardo Farkas, han jugado fútbol con el Presidente Piñera y las autoridades de gobierno, han brindando entrevistas a medios nacionales e internacionales, algunos de ellos han viajado al extranjero y aún quedan compromisos e invitaciones por cumplir.

   Todo ello ha sido una vorágine, según nos manifiesta al teléfono Richard Villarroel Godoy (26), el joven técnico mecánico coyhaiquino que fue uno de los hombres que resistió 70 días bajo la superficie, a 622 metros de profundidad, y que se transformó en el minero n° 28 en ser rescatado.

   EPD contactó a Richard, tras su llegada a Coyhaique, y antes de concluir su breve permanencia en la zona que no duró más que 5 días. “En estos momentos me estoy preparando para viajar a Ovalle”, nos confesaba desde Chile Chico, donde se despedía de sus amigos y familiares.

 

Bajo tierra

 

¿Richard cómo fue que llegaste a trabajar a la mina San José en Atacama, antes estuviste en la mina de Chile Chico?
   Sí, antes en Chile Chico trabajé cerca de 5 años, el 2002 estaba acá, después me fui al norte por la ‘lucas’. Llegué el 2008, a Punitaqui, en el verano. Luego me llamaron de la Compañía Minera Punitaqui.

¿Cómo te encuentra el accidente dentro de la mina? Tú has dicho que trabajabas afuera del yacimiento…
   Si, trabajaba afuera de la mina, en un taller para prestar apoyo, pero ese día había poco trabajo y adentro mi colega tenía mucho trabajo y le fui a ayudar…

En una de las primeras imágenes que conocimos al verte con vida, enviabas saludos a tu familia y decías “sáquennos luego de aquí”…
   En ese momento habíamos sido encontrados recién y estaba entre mucho cansancio y hambre que sentía en ese momento (…) estábamos tratando de bajar las revoluciones y cuando supimos que íbamos a salir en 2 ó 3 meses más, nos sacrificábamos por seguir adelante.

¿Cómo era cada jornada, a 622 metros, podían conciliar el sueño?
   Por turnos, habían 3 turnos, para trabajar en las “palomas”.

 ¿Para estar atentos?
   Si, para poder recibir todo lo que llegaba y enviar nuestras cosas a la superficie.

Pero costaba dormir…
   Si, pero ahí, de a poco se iba durmiendo dependiendo del sueño y el cansancio.

 

En la superficie

 

   Los 70 días que Richard debió soportar atrapado, junto a sus 32 compañeros, tuvieron una preocupación especial: su futuro hijo que estaba por nacer. Su polola, Dana Castro (22), hoy madre de su primogénito, estuvo obligada a quedarse en su natal Ovalle, esperando el histórico rescate y brindando la mejor opción para que naciera el pequeño Ricardo Fernando, quien finalmente nació el 19 de octubre, con un peso de 3 kilos 100 gramos y midiendo 49 centímetros.

   Richard había podido ver la ecografía de su hijo, en las profundidades, y tras salir de la cápsula Fénix 2, que lo trajo de regreso al aire puro, el 13 de octubre, hizo la parada obligada en Ovalle antes de volver a su tierra patagona.

¿Cambió tu visión de la vida tras esta experiencia, cómo?
   Siiii, por supuesto, ahora quiero estar más con la familia y aprovecharla, y por lo mismo, me vine a Chile Chico para alejarme de la prensa y para que no me sigan molestando… y aquí estoy con la familia y amigos… Me junté con mi familia, con mi hermano, y en realidad me reuní con todos mis amigos, hicimos un asadito grandote…

¿Qué te decían, al poder reencontrarse contigo, nuevamente, sin mayores problemas?
   Comentamos lo que ocurrió, y todo lo que había pasado adentro (en la mina), también con muchas bromas y tallas para reírnos un poco de esto tan terrible…

¿Te molesta tanta atención de la prensa?
Si. (No quiero) nada de farándula, quiero tener una vida normal y dedicarme a la familia.

Todavía están los ofrecimiento e invitaciones para viajar al extranjero, ¿cómo ves ese interés mundial?, ya hay mineros que han viajado a España…
   Si, algunos han salido, y han llegado invitaciones para dar entrevistas y estoy esperando las invitaciones al extranjero, pero para ir a descansar no para dar entrevistas o estresarme más (…) hay invitaciones de Inglaterra y España…

¿Ya sabes cuándo viajaras?
No hay fechas para todos los viajes, pero antes de fin de año viajaré a EEUU, a Los Ángeles California…

Allá también querrán entrevistarte y llevarte a algún programa de televisión o tendrás a la prensa encima…
   No creo, eso va en la persona no más,  yo quiero descansar, hasta el momento en Chile le he hecho el quite a todas las cámaras, y porque no voy a poder hacerlo allá…

¿Qué opinas de las películas, libros que se sabe están en marcha y los derechos de la historia de lo que sucedió con los 33?
   Eso depende del grupo, es una conversación de grupo, no es una sola persona quien va a decidir eso…

Eso es parte del acuerdo entre los 33…
Si, claro.

En medios de prensa de Ovalle se decía que te vas a dedicar a dar charlas…
   No, eso no es efectivo. En realidad, no sé de donde salió eso

¿Y cuál es tu sentimiento con la gente de Aysén, que aunque a la distancia, te acompañó siempre?
   Agradecerles a todos, dar nombres no es fácil, pero agradezco a todo el pueblo patagón…

 Ahora te vas definitivo a Ovalle…
   Si, me voy a Ovalle, a instalarme. Es definitivo, hasta el momento si, me instalaré con un negocio, una panadería, porque eso es lo que sé hacer.

 Por el momento tengo pensado viajar a Coyhaique de visita, a ver a mi mamá, a mi familia, a mis amigos, a mis tíos, a mi familia de Chile Chico.

Y allá en Ovalle darás más entrevistas o ya no…
Si exacto, volvemos a Ovalle a descansar y a pasarla bien con mi señora, lejos de todo eso.

 

Hijo ovallino

 

   Richard Villarroel vino a la zona a saludar a sus amistades y familiares, pero algo que también deseaba concretar era “presentar” a su hijo Richard Fernando Villarroel Castro, que lleva su mismo nombre y que aunque no nació “patagón” y se transformó en un “ovallino”, debía cumplir con el rito de conocer a su familia aysenina.

Una de las últimas imágenes en la Patagonia Aysén de Richard Villarroel, junto a su polola Dana y su hijo Richard Fernando, antes de viajar a Ovalle, donde se radicará.

   En Ovalle, la alcaldesa Marta Lobos ha estado acompañando a Dana Castro desde el inició de la tragedia y tras cerrarse el ciclo del rescate, ofreció toda la ayuda posible para que la pareja pueda establecerse en la comuna de la Región de Coquimbo. «Les deseo lo mejor en este proceso con un integrante para su familia, que seguramente les va cambiar su vida», añoró la edil a la pareja.

 

“Nos volveremos a reunir”

 

   Tras el accidente de la mina San José,  Richard Villarroel ha dicho que fue uno de los que intentó escapar al día siguiente por una chimenea, sin lograr salir.  Al ser parte de una cuadrilla de 5 obreros entre los que se encontraba además Juan Illanes, José Henríquez, Juan Carlos Aguilar y Raúl Bustos, al ser de una empresa externa, reconoce que hubo un contacto más fuerte entre este subgrupo y menos con el resto del grupo atrapado.

   Junto a otros mineros más viejos y de otra empresa externa, formaron un pequeño grupo que llamaron “105”, porque alojaban en el nivel con ese número.

    Villarroel confirma el acuerdo de silencio entre el grupo de los 33 “por los términos legales y también por la crudeza, porque se vivieron cosas graves (…) Cuando termine el juicio nos vamos a juntar todos y lo vamos a hablar. Es lo que se dijo antes que saliéramos a la superficie”.

Cartas y oración

 

   Desde el refugio subterráneo que acogió a Richard, y sus 32 colegas mineros, emanaron cartas a su polola. La primera misiva llegó en un cartón, evidenciando lo que sentía en esos duros momentos y su gran preocupación por Dana y su futuro hijo.

    Luego en una segunda carta, Villarroel relata más detalles de la situación que vive y que de su “espíritu de niño” va asumiendo mayor madurez para hacer frente al encierro y la precariedad afectiva. Junto a otros compañeros –cuenta- rezan a diario para mantener la fortaleza en pie.

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