Libro del sismo: «Cuando abril era 21»

A través de su libro “Cuando abril era 21”, repasa la experiencia que vivió en 2007 en el fiordo Aysén. Mantiene su molestia con la clase política y asegura que no se les reconoce que una serie de beneficios para Puerto Aysén se lograron gracias a la tragedia que debieron sufrir.

Por Luis Avendaño M. / Desde Puerto Aysén

 

   La reciente edición de la Feria del Libro de Puerto Aysén fue el marco elegido por Hugo Guerrero para lanzar una obra que espero 3 años para salir a la luz. En ella, el actual director del canal Telesur Aysén TV, repasa en 92 páginas, la fatídica jornada que vivió aquel 21 de abril de 2007. Además, opina sobre lo ocurrido con el enjambre sísmico que antecedió el movimiento telúrico 6,2 grados en la escala de Richter y  los sucesos posteriores.

Tras sobrevivir al terremoto, Hugo Guerrero logró ser recibido por la Presidenta Bachelet en una de sus visitas a la zona.

   Ese día que lleva por nombre el libro, Guerrero se dirigió hasta Playas Blancas junto a dirigentes vecinales, representantes de medios de comunicación, funcionarios municipales y el ex alcalde, Oscar Catalán. La razón del viaje era entregarle un equipo de comunicación a la familia Contreras, momento en que el sismo y la ola posterior provocó la tragedia, costando la vida de 6 de sus acompañantes (otras 4 personas murieron en otros puntos del Fiordo Aysén).  Una viaje que fue cuestionado por no contar con el permiso para el zarpe, lo cual es desmentido por Guerrero en el libro.

 

Críticas políticas

 

¿Qué significó para usted hacer este libro?
Es motivo de alegría, pero también de tristeza. Cuando fui volcando en el papel lo que tenía dentro mío tuve que revivir muchas emociones muy fuertes, como la casi muerte de mi hijo y  la desaparición de mis amigos. Fue un sueño de hace 3 años y fue motivo de mucha emoción el verlo cristalizado. A través de esta obra intento dejar un antecedente histórico, que en el futuro pueda ser sea rescatado por otros para que no nos vuelva ocurrir esta especie de división que hizo que fuera más terrible lo que estábamos viviendo.


A propósito de lo que se vivió, usted cuenta que existía un temor generalizado. Sin embargo, luego del sismo mayor, asegura, “no se puede discutir, cada vidrio y ventanal se mantuvo en su lugar”, ¿cree que hubo quienes ayudaron a aumentar ese temor en la población?
En muchos momentos se vio que era una lucha de intereses políticos, con los descréditos, con la forma de expresarse, de llevarlo a la luz pública a través de los medios de comunicación. ¿Valía la pena que se buscara un reedito político? Si uno hace un análisis pareciera que estaban rayando en eso, porque mientras veíamos una Concertación entregando folletos y luego desconociéndolos, también veíamos al alcalde (Oscar Catalán) azuzando y después desconociendo lo azuzado. Esa clase política es la que yo critico en el libro.

Siempre tuvo molestia con la actuación del gobierno, pero sorprenden las críticas que en el libro realiza al ex alcalde de Aysén, presidente del Comité Comunal de Emergencia…
Nosotros nos sentimos decepcionados, porque luego de retornar del banderazo negro, de los insultos a la Presidenta, nos encontramos con un silencio evidente que estaba aparejado con la entrega de un terreno para el polideportivo, que era un sueño del alcalde. Desde ahí para adelante se desentendió para siempre del Comité Comunal de Emergencia, al punto tal que nunca más nos convocó y cuando iniciamos acciones legales también se apartó.

 

¿Falta de reconocimiento?

 

Usted expresa cierta falta de reconocimiento a los sobrevivientes de la tragedia. Entiendo que en su caso recibió algún tipo de resarcimiento por sus perdidas materiales…
El resarcimiento puede ser bueno. Quizá yo tuve la bendición de que luego de demostrarles que mi cámara de televisión había “muerto”, me compraran otra. Conseguir que se devuelva puede ser valorable, pero hay muchas personas que no lo recibieron. Además, cuando hay una situación catastrófica o una guerra, se reconoce a los muertos y sus familias, pero también a los que vuelven de la guerra. Nadie se preocupó del post trauma.

Como una persona que vivió lo ocurrido en el Fiordo Aysén, ¿qué opinión tiene de quienes se encontraban en la ciudad y se aprovecharon de la situación para obtener beneficios?
Creo que hay gente mala clase en todas partes. Es lamentable, porque muchas de esas personas que recibieron grandes beneficios a los pocos días andaban con sus motores fuera de borda al hombro, vendiéndolos en $50 mil. Otros ya ni siquiera tienen los botes o pangas que les compraron. Yo sé que mucha gente sufrió y tuvo sus casas, pero también sé que algunas deshicieron sus casitas y dejaron la otra parada y la tienen arrendada.

También señala que el futuro hospital y el polideportivo se deben a la tragedia que ustedes sufrieron…
Ya le mandé un mensaje a la intendenta, donde yo le hago ver que el polideportivo no es un proyecto Bicentenario. La región no da para proyectos Bicentenario, eso es para una ciudad con cierta cantidad de habitantes. De nuevo vamos a empezar con las mismas mentiras. Este es un proyecto ganado por quienes desaparecieron en el Fiordo Aysén y por quienes vivimos la tragedia. De hecho, en el primer diseño del polideportivo había un memorial que recordaba la situación. No me quiero arriesgar, pero creo que ahora no lo trae.

 

 Lo que faltó

 

Con una elaboración propiamente aysenina, “Cuando abril era 21” fue el primer libro realizado en una imprenta local. Además, contó con el auspicio de la industria salmonera. Justamente, algunos de los fallecidos en aquella jornada trabajaban en centros de cultivo, un hecho que no es consignado en el libro, como tampoco las responsabilidades que pudieron tener dichas empresas,  “lo circunscribí básicamente a los acontecimientos que nosotros vivimos como Comité Comunal de Emergencia. En algún minuto se nos ha hecho una critica en la muestra que hicimos en un supermercado y también pueden hacerla por el libro. Creo que en eso (las muertes de trabajadores que se encontraban en centros de cultivo) tuvo gran responsabilidad el Estado”, explica Guerrero.

3 comentarios en “Libro del sismo: «Cuando abril era 21»

  • el 27 septiembre, 2010 a las 21:25
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    Mi estimado Hugo, creo que escribir acerca de una tragedia horrorosa, vivida por la gente de ese sector, mas aun por tu familia, es una forma de apaciguar la experiencia, de expresar abiertamente, tus dolores y la impotencia de que todo podria haber sido diferente, porque un sismo de esa magnitud, no es predecible, un tsunami, es evitable sus consecuencias, y ver que los organismos que todos pagamos para que funcionen, solo reciben sus sueldos y duermen tranquilos sin cumplir con sus obligaciones. Yo, desde aca, te mando fuerzas y sigamos fiscalizando para que nunca vuelvan a suceder lo que hemos sufrido. El terremoto del 2007, y el del 27 de febrero (los responsables de estas muertes, descansan, viajan y se hospedan en lujosos hoteles, comen bien) ojalá sus conciencias los revienten¡¡¡¡¡, es lo que se merecen. Cariños para ti, quiero un libro.

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  • el 28 septiembre, 2010 a las 00:20
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    Hola: que bueno que esta el informe, mis felicitaciones al diario …chicos no nos olvidemos de esto … por favor… Saludos a todos desde argentina. Luis y Roxana

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  • el 30 septiembre, 2010 a las 09:31
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    Estimado Hugo:
    Muy bueno el articulo de «El Patagón», Pero sin duda, mejor el libro.
    Tu obra refleja el sentimiento de la mayoria de los habitantes de Puerto Aysén, la esperanza y confianza en las autoridades de turno, las fustraciones ante las promesas incumplidas y, finalmente, el manto de olvido que se ha tratado de extender sobre lo ocurrido.
    Para los que quieren el libro, esta a la venta en la tienda «Loly Caroly» (lado de galería Tobar) en Puerto Aysén.
    Un abrazo

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