Los Trukeros y la cueca sin apellidos

Con una cueca sin apellidos, virtuosa y encendida, Los Trukeros defienden nuestras raíces folclóricas, llevando la fiesta chilena a donde sea que las almas se levantes, rían, bailen, y se atrevan a crear.

Por Priscilla Villavicencio C.

   Es grande el piño, entre cantores, músicos, sonidistas y bailadores la agrupación cultural Los Trukeros reúne a 10 artistas.  Con panderos, acordeones, guitarras y la alegría de la fiesta chilena, han recorrido el país de norte a sur invitando a hacerse parte de la creación.

La agrupación originada en 1997, según explica su director Rodrigo Miranda, nace de la inquietud por trabajar con la poesía popular y  la cueca en específicamente, tomar la lírica y, la poesía de la cueca y trasladarla al nivel musical. De la formación original quedan sólo 4 músicos, con varios recambios en el camino ya han logrado 5 discos y recorrer nuestra larga y angosta faja de tierra.

Viajar y recoger

 Aprender y compartir es lema de la agrupación, que en la gira por la Patagonia pudo mostrar su arte y además realizar talleres donde la comunidad aprendió a escribir una cueca que luego cantaron y bailaron, “es en lo que andamos, dialogando con un lenguaje de tradiciones, festivo, invitando a la gente a vivenciar la cueca y la fiesta chilena con su propia raíz y con su propia formula”, afirma Miranda.

Reviviendo tradiciones

   Si bien  los músicos tienen años de cueca en la piel, en la formación se ven algunos que aún no traspasan la barrera de los 30, dato que llama la atención cuando los jóvenes músicos tienden a explorar otros estilos musicales.

   “La juventud, hubo un tiempo que estuvo bastante divorciada con el folclore chileno en general, pero nos encontramos y es lo que hemos rescatado nosotros en las giras que hemos hecho por varios lugares del país, que ha habido un nuevo reencuentro con nuestras tradiciones, la familia está saliendo en comunidad a participar de la fiesta chilena, ahora a apropósito del Bicentenario está yendo toda la familia a las fondas, uno puede observar que hay niños que acompañan a sus padres”, explica el músico Max Cárcamo.

   Por su parte, el hombre del chin chín, Pavel Aguayo explica “que un músico se acerque a sus tradiciones, más que ser una dificultad, es un trampolín: el jazz, flamenco, el bossa nova, lo que sea, son ritmos populares de esos países, en donde los cultores de origen pueden seguir desarrollándolo (…) dedicarse al canto tradicional es una gran posibilidad para el músico popular, porque tienen la fiesta para ir, el bautizo, el cumpleaños, los mercados, las ferias libres, el territorio completo conoce el repertorio, por lo tanto el fenómeno de la comunicación ahí sucede. Nosotros nos dedicamos a esto hace 14 años si funciona”

   El director de la  agrupación añade que “la cueca chilena es transversal, de Arica a Punta Arenas, independiente de los estilos, estigmas los apellidos que se le da es un abanico abierto que nos refresca a todos, el músico chileno que no conoce su raíz y no pretende practicarla está lejos de ser un músico chileno, porque nacer en Chile y hacer rock, no; hay que conocer la música chilena para hacer rock chileno”.

Cueca sin apellidos

   Hoy en el ‘boom’ de las cuecas bravas, choras y urbanas, Los Trukeros se la juegan por una cueca a secas, al respecto Miranda dice que son estilos, modas que pasan “la herencia popular trasciende a los tiempos (…)  los viejos, cantaban, ¡estas sí que son cuecas!, no como las de al lado, que no hacían bailar a nadie, las cueca es cueca cuando cumple su objetivo, que es armar la fiesta chilena (…) le ponen apellido y la gente no sabe porque se le dice cueca brava, se le denominó no a un estilo, si no que se les llamó así a las que se cantaban en los barrios bravos, que eran las mismas que se cantaban en el campo, las mismas del norte, del el sur, es cueca chilena o cueca tradicional”.

Con el público en el escenario

   En cuanto a esta puesta en escena, ésta es “con vino y combinado”, dicen riendo, y luego aclaran que tiene que ver con la fiesta, espacio donde concurren todos y nace la creación, la alegría, el baile, los cantores, poetas. etc. “Que chorree”, gritan los músicos refiriéndose a la alegría que llevan donde plantan su espectáculo.

   “La puesta en escena siempre es variada, pero siempre es una fiesta donde nosotros tratamos de abrir el escenario hasta el público, el público participa de la fiesta, no es el artista en el escenario y la gente ahí, si no que nosotros hacemos que la gente viva la fiesta chilena en el instante”, afirma Miranda, recordando la intervención del poeta  Clorindo Bilbao en uno de sus shows.

   ¿Y qué ocurre cuando termina la fiesta?, preguntamos. Pavel responde: “ahí uno recopila, el invierno del creador, vuelve a su taller”, Cárcamo agrega: “el silencio también es música”.

Quiénes son los Trukeros:

Rodrigo Miranda, director, voz 
Pavel Aguayo, director artístico, pandero chin chín
Max Cárcamo,  productor general, bajo
Diego Cabello, guitarra
René Alfaro, percusionista
Ignacio Andrade, acordeón
Nilda Ibarra, bailarina
Luis Molina, bailarín
Diego Valenzuela, sonidista
Francisco Bermejo,  fotografía

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