Ranking de las peores calles y veredas

A pie o en automóvil, las calles y veredas no dejan de ser un camino duro de avanzar, cuando se nos presenta un “evento” intempestivamente, o nos olvidamos de ese emblemático forado que se mantiene incólume bajo sol,  lluvia o nieve. El municipio, el Serviu y la dirección de obras hidráulicas se conjugan en la solución que a veces tarda, pero…

Por Vicente Manzur V.
Fotos: Agencia Imágenes de la Patagonia

   “Estuve estado gestionando durante meses la posibilidad que alguien se haga cargo del forado que ‘vive’ en avenida Ogana esquina Ignacio Serrano, digo ‘vive’ porque desde que se formó se ha desarrollado, crece, y con lluvia, nieve y escarcha aumenta su peligrosidad”, comenta Nora Torres, vecina que diariamente circula por avenida Ogana e inevitablemente tiene un encuentro con este “evento”, como las autoridades refieren técnicamente a cada bache que presentan las principales arterias de la ciudad.

    El reclamo tiene asidero, pues EPD ha intentado en varias ocasiones una respuesta concreta sobre la “minada” avenida Ogana, y hasta ahora el Serviu nos ha respondido con un plazo de “meses”, para atender este forado que persiste por años.

    Ciertamente, al recorrer las principales calles de la capital regional, es posible advertir que éstas presentan un deterioro evidente, que cualquier vecino -o visitante- notará en los amortiguadores de su vehículo o a pie. Sin duda, una situación que es molestia recurrente de los residentes, especialmente, del sector céntrico por donde circula la mayoría de la población local, vehículos particulares, 4×4, locomoción colectiva y camiones con carga de cierto tonelaje.

   Es cierto que existen soluciones en marcha para remediar el estado de las calles en Coyhaique, según explicaron del Servicio de Vivienda y Urbanismo, y el Ministerio de Obras Públicas,

   Y  es evidente que hay acciones e iniciativas que ya están en marcha. Entre ellas, un “Plan Maestro” de colectores de aguas lluvias, que según explica el director de Obras Hidráulicas del MOP, Felipe Vega, contempla $900 millones, para 19 sectores en Coyhaique.

   “Esta millonaria inversión -en su primera etapa- contempla sumideros para agua lluvias, canalización para cursos de aguas dentro del perímetro urbano”. Vega explica a EPD que para este tipo de planes se realiza un catastro restrospectivo sobre 10 años y es un sistema necesario para mantener por mayor tiempo el buen estado de las calzadas.

    En concreto, hasta la fecha se ha invertido un 60% de los recursos, ante lo cual se espera el nuevo financiamiento sectorial, o a través de Fondo Nacional de Desarrollo Regional, FNDR. Si bien los recursos son cuantiosos y aún falta mucho por hacer, algunos prefieren ver ‘el vaso medio lleno’ más que ‘medio vacío’, argumentando que las ciudades patagonas, en general, van mejorando su cara de la mano de la urbanización.

   Desde el departamento de tránsito municipal, su directora Naishla Laibe, nos detalla algunos de los sectores más conflictivos, como son: Ignacio Serrano con Ogana, Los Coigües con Ogana, o mejor dicho, el eterno río de calle Los Coigües, o nuestra habitual laguna citadina de Freire con 12 de Octubre.

   Cuando usted ve los carteles que dicen peligro -o trabajos a 50 ó 100 metros- es porque la Dirección de Obras del Municipio de Coyhaique trabaja rellenando los hoyos. Y ello es lo que corresponde hacer como medida de corto plazo, según nos dice Maura Calderón la encargada de esta repartición. Sin embargo es el Serviu, el garante de monitorear constantemente el estado de las rutas urbanas.

   Daysi Arriagada, dirigenta de la línea 22 de colectivos de Coyhaique, nos explica como ella y sus colegas sufren el deterioro de los vehículos cuando no logran esquivar todos los “eventos” con que se enfrentan cada día.

   “En este año solamente, ya he ido más de 2 veces al taller, lo cual representa un gasto económico importante”, afirma Daysi Arriagada.

    La secretaría regional de Vivienda informó a EPD que actualmente se desarrolla un contrato de conservación de calles para Coyhaique (con ripio y hormigón) adjudicado el año pasado a la empresa de Pedro Arriagada Fica, por un monto de $107 millones, el cual está en su etapa final de ejecución. El financiamiento proviene del Gobierno Regional, vía FNDR, y la unidad técnica es Serviu, a diferencia de otras comunas en que los recursos son transferidos a cada municipio, quienes se hacen cargo de sus procesos de conservación.

    Así, las prioridades para el arreglo de las calles se definen tomando en cuenta las demandas que se reciben de la comunidad, en especial de los gremios de la locomoción colectiva y dirigentes vecinales, tanto en reuniones como en las mismas oficinas del Serviu. Aunque siempre las necesidades superan la disponibilidad de recursos el Minvu asegura que “pone énfasis en avanzar al máximo con los proyectos de pavimentación, para entregar una solución definitiva a los requerimientos de la comunidad”.

A patita…

 

   Para realizar esta crónica, fue necesario recorrer varias calles y arterias del centro, mientras las autoridades se ponen de acuerdo en quién se hace cargo de los llamados “eventos”.

   Sandra Planzer, presidenta de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Coyhaique, declara que aunque faltan cosas por mejorar y urbanizar, se pueden notar varias mejorías. A juicio de Planzer -sin dejar de ser crítica en su opinión- “(mejorar las calles y veredas) es lo que se debe hacer para el bienestar común”.

   Temas asociados a la habitabilidad de espacios comunes, como calles y veredas, hay varios, de hecho, vecinos hacen mención a la basura arrojada en varios sectores de la ciudad o acumulada en esquinas donde se obstruye el drenaje. Hay consenso en que el problema es  más bien cultural, y que se arrastra de años, el desafío es aplicar un esfuerzo intersectorial para crear conciencia en la comunidad, sobre el manejo de los desechos domiciliarios. También los cables caídos que han sido reemplazados o inutilizados por diversas compañías de servicios son una constante en la ciudad que manifiestan los transeúntes.

   También surgen sugerencias como construir aleros en sectores peatonales, que por medio de subvención -o iniciativa propia- se impulsen. Lo ideal sería crear alguna  norma, como comentan desde el MOP, de manera de que la ciudad sea más amable y segura. Por ahora, lo único seguro es que sin reparaciones oportunas el descontento vecinal, de peatones y conductores dura tanto como los “eventos” más emblemáticos de la ciudad.

Aplanando calles, con más de un tropezón

 

   Caminar es un placer, hasta que la vereda no diga lo contrario, tema en que las responsabilidades no parecen estar muy claras al hablar de su mantención. En los últimos días, literalmente aplanamos calles para constatar que falta mucho por hacer en mejoramiento de calles y veredas. Fuimos al Serviu una vez, de ahí a la Municipalidad, después a Obras Hidráulicas, otra vez al Serviu, y -a que no sabe- de nuevo al municipio.

   La cuestión es que en nuestra tercera peregrinación al Servicio de Vivienda y Urbanismo, el seremi de Vivienda, Nicolás Terrazas, nos explica que ha existido más de una modalidad de proyectos para zanjar el tema de veredas en mal estado.

   “Actualmente se está ejecutando un proyecto de veredas, que fue desarrollado por la municipalidad, en general, la mantención de pequeños accidentes en las veredas o problemas por uso las realiza la municipalidad”, afirma Terrazas.

   De hecho, el propio alcalde Omar Muñoz señala que “hoy, tenemos veredas en muy mal estado, donde incluso se han registrado accidentes”, por lo que durante 4 meses se realizará la reposición total de las aceras de calle Bilbao, entre las calles 12 de octubre y Lillo, lo que contempla la utilización de baldosas micro-vibradas, además de reposición de mobiliario urbano e instalación de nuevas luminarias, “éstas obras van a favorecer la viabilidad peatonal”, valora el edil, con un financiamiento FNDR que alcanza los $ 300 millones, y está en licitación. Pero un proyecto que ya está en ejecución es el que aborda varios sectores de la comuna, también con fondos FNDR, por $420 millones, y que actualmente repone aceras en la calle Tucapel Jiménez, sector Escuela Agrícola.

   Ahora bien, el seremi de Vivienda aclara que en los proyectos llamados de pavimentación participativa -en algunas ocasiones- se incluyen las veredas, sin embargo esto no siempre ocurre. Y es el GORE quién presenta los proyectos de construcción, reparación o reposición.

   Así el problema de los hoyos -o eventos- responde en muchas ocasiones a la premura de una solución, con lugares de nuestra ciudad que se encuentran en impresentable estado: parches, señalética bastante improvisada y en cuestión denotando algo más que falta de coordinación.

Veredas y veredas 

 

    Algunas lectoras asiduas al taco alto, nos relataron como se han “pelado las rodillas’ con su destrucción de medias incluida. En calle Dussen entre la plaza y calle Prat concuerdan en que en más de una oportunidad se han caído, o bien han presenciado algún tropezón monumental. Además nos detallan que en invierno esta situación se complica.

   “Lo que padecemos principalmente las mujeres, e imagino que más de un varón, es que una camina apurada en la mañana o en la tarde en la salida, se va cansada y este asfalto es sumamente desagradable”, comenta una transeúnte habitual del lugar, quien prefiere no mencionar su nombre, al igual que trabajadores de establecimientos y empresas aledaños a la plaza de armas que junto con transitar diariamente por la veredas de la arteria que conecta la plaza con calle Prat, reconocen este tramo como un foco permanente de accidentes.

   Otra vereda conflictiva es la que baja hasta el mismo Serviu, desde Magallanes hasta Gabriela Mistral, donde el costado izquierdo y parcialmente el derecho, están rotos y levantados. Para que decir lo que vivimos en los meses de escarcha, nieve y los actuales ríos y lagunas que nos mojan los pies.

   Un tema que no se puede dejar de tocar en esta zona, son las condiciones climáticas que afecta directamente al hormigón de las calzadas y veredas, según concordaron los profesionales y técnicos a quién entrevistamos.

   Es así que las autoridades pertinentes deben ampliar la conciencia, en la perspectiva vecinal y por cierto turística, donde el urbanismo regional esté en condiciones de ser un verdadero agente de desarrollo local. 

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