La certificación que se viene en el mundo pesquero

En el siglo XX, los consumidores del primer mundo esperaban de la pesca industrial productos sanos y bien conservados. En el siglo XXI exigen algo más: que la materia prima se extraiga cumpliendo rigurosos estándares de conservación del recurso. “En el futuro, quienes no certifiquen no podrán vender”, sentenció el experto inglés Ian Scott de la certificadora Moody Marine, durante su paso por Chile.

Por Álvaro Ruiz A.
Colaboración Periodística

   Hace una semana, el holding estadounidense Dellheize America anunció que a partir del 31 de marzo de 2011 los supermercados Hannaford, Sweetbay, Bottom Dollar Food y Food Lion Family of Banners, comenzarán a vender productos del mar de proveedores que manejen el recurso de una manera sostenible. ¿Y quiénes son ellos? Los que certifiquen sus prácticas de captura frente a un organismo acreditado por el Marine Stewardship Council (MSC).

   Ian Scott, representante de unos de esos organismos, Moody Marine Ltd., explica la génesis.

   “En 1978, cuando comencé a trabajar en pesca, ya habían muchas pesquerías sobreexplotadas en el mundo, especialmente en Europa. Sin embargo, el concepto de certificación entró recién hace poco más de 10 años, con la creación del MSC en 1996 gracias al apoyo de Unilever -por entonces, el mayor comprador de alimento marino del mundo- y la World Wildlife Fund (WWF), organización no gubernamental  conservacionista”.

   Scott estuvo en Chile esta semana, liderando un equipo de 3 investigadores que trabajan en la certificación de la merluza común. Proceso que se inició el año pasado y en el cual participan 4 compañías nacionales, 2 de ellas de la zona sur austral. Según este economista de la Universidad de Leeds, es vital que países pesqueros como Chile se suban a este carro, ya que todo indica que las “ecoetiquetas”, como las del MSC, llegaron para quedarse.

   “Cada año son más los supermercados de EEUU y Europa que están adoptando como política vender únicamente la pesca congelada que corresponda a pesquerías certificadas. Walmart, Sainsbury y Waitrose seguirán esa línea entre 2012 y 2014. Y después de eso vendrán las conservas… En definitiva, en el futuro, quienes no certifiquen no podrán vender”.

Tres requisitos

 El estándar medioambiental del MSC define 3 principios, 31 indicadores de rendimiento y varias guías de puntuación específica para medir el estado de una pesquería, conjunto de actividades relacionadas con la captura de recursos animales marinos. Dicho estándar se desarrolló entre 1997 y 1999, a partir de un panel internacional de 8 grupos de trabajo regionales que contemplaron la visión de más de 300 organizaciones, teniendo como telón de fondo las reglas de buena conducta para pesquerías responsables de la FAO.

   “El principio uno, se relaciona con el impacto de la pesquería sobre el recurso mismo, con lograr poblaciones sostenibles, es decir, la pesquería debe operar de manera que la captura pueda continuar indefinidamente, sin que se sobreexplote el recurso. El principio 2 es minimizar el impacto de la pesquería sobre otros elementos del ecosistema; aquí hablamos del ordenamiento de la pesquería y de las otras que se encuentran en su cadena alimentaria. El principio 3 tiene que ver con la buena gestión; es decir, con la política de administración, las leyes de pesca y el papel de los públicos de interés”, resume el representante de Moody Marine.

   Finalmente, además de garantizar las exportaciones en un horizonte de largo plazo, la certificación tiene una serie de beneficios adicionales: reconocimiento de las buenas prácticas para quienes las ejercen, mejoras en la administración pesquera y en la trazabilidad, mayor comprensión de los impactos que ejerce la pesca sobre el medio ambiente, acceso a nuevos mercados, mayor valor agregado, mejor posicionamiento como proveedor, valores potencialmente más altos para las autorizaciones de pesca, potencial reducción de las tasas de interés activa o primas de seguros y mejor percepción por parte de los grupos de interés (autoridades políticas, comunidad, pares empresariales y grupos ambientalistas).

   La certificación es una etapa ulterior del desarrollo de la pesca como sector productivo, concluye Scott: “Mucha gente piensa que la certificación del MSC garantiza la calidad del pescado. No tiene nada que ver con la calidad. Es la sostenibilidad lo que el MSC cautela, que la extracción sea sostenible. Sin embargo, es obvio que si yo como consumidor estoy pagando el precio de un pescado certificado, la calidad del producto además sea la mejor”.

 La pesca en el mundo

   La certificación de una pesquería puede durar 2 años o incluso más, ya que es un proceso que incluye una fase de preevaluación y luego una de consulta con públicos ligados directa e indirectamente a la pesquería. “Para nosotros, las opiniones son interesantes, pero buscamos pruebas, la evidencia que respalde esas opiniones”, agrega Scott.

   El economista explica que las evaluaciones de la entidad certificadora independiente, como Moody Marine, son estudiadas por otra comisión, a fin de que el proceso sea lo más transparente y objetivo posible.

   A nivel mundial, las ecoetiquetas marchan lento, pero seguro. Sólo el MSC ha certificado a más de 88 pesquerías alrededor del mundo desde 1996 y más de 120 se han sumado al proceso de evaluación bajo su tutela. Fruto de ello, las ecoetiquetas figuran en más de 3 mil productos a base de mariscos y pescado que se transan en cerca de 60 países. En el caso de Sudamérica, sólo Argentina en la pesquería de vieira y Chile en la de merluza común están siendo parte del proceso.

   Finalmente, si se considera que de acuerdo al informe “Estado de la pesca mundial y la acuicultura” de la FAO más de la mitad de la pesca proviene de países en vías de desarrollo, la certificación adquiere relevancia más allá de la búsqueda de sostenibilidad de las pesquerías, para convertirse en un mecanismo de incentivo que suma ventajas competitivas y proyecta a Chile como potencia alimentaria.

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