Alga Didymo llegó a los ríos de Aysén

Por Nicolás Siriany G.
Fotos: Agencia Imágenes de la Patagonia.

    Junto a Brian Ried, limnólogo del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia CIEP, tengo la posibilidad de ver y de examinar el alga con mis propias manos. Caminamos por un costado del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal para llegar hasta la ribera del río Coyhaique, un kilómetro río abajo respecto al sector Tejas Verdes.

   Lo que en principio fue una señal de alerta y un temor para autoridades, operadores turísticos e interesados por la protección de los ecosistemas y los ríos, ya es una realidad. El Didymo, se encuentra aquí, en una de las piedras cercanas a la orilla, con su aspecto y contextura viscosa que le ha dado denominación de “moco de roca”.

   Hasta el momento había sido detectada (en su primera aparición en Sudamérica) en la cuenca del Río Futaleufú en la Región de Los Lagos, corroborándose su presencia el 29 de abril del presente año. Fue Reid, quien al reflexionar respecto a algunas similitudes entre los ríos Espolón, perteneciente a la cuenca del Futaleufú, y Coyhaique, decidió visitar éste último el pasado 3 de agosto. Al levantar la primera roca desde la ribera del cauce, reconoció de inmediato la presencia de una pequeña floración de Didymo, siendo este hallazgo, la confirmación de la existencia del alga en la Región de Aysén.

   Desde ese momento, se activó con mayor fuerza la preocupación de los organismos públicos y privados vinculados al tema con una intensa agenda de reuniones, planificación y búsqueda de recursos para evitar o minimizar el impacto que el alga, que no afecta al ser humano,  podría producir en los ecosistemas de los ríos, incidiendo de paso en actividades comerciales y humanas ligadas al turismo.     

   El carácter invasor del Didymo, su tolerancia a múltiples condiciones ambientales, su capacidad de propagación y la falta de información respecto a sus fenómenos asociados y consecuencias ambientales, han sido preocupaciones para las naciones que han tenido que enfrentar su asentamiento. Mientras, en nuestro país la subsecretaría de Pesca ya anunció que la decretará como plaga, el CIEP detectó la existencia de células de Didymo en los ríos Aysén, Los Palos, Mañihuales y Blanco, mediante muestras tomadas por investigadores que se encontraban realizando otros estudios en dichos cauces.

El moco de roca

   Nativo de América del Norte, el Didymo o Didymosphenia geminata, es un alga exótica con una importante capacidad de impactar los ecosistemas acuáticos donde es introducida, ya que al sumar variables como la disminución de oxígeno en la cuenca hidrográfica que habita, puede provocar declinaciones en especies de fauna nativa, de invertebrados y de algunos peces.

   En un ecosistema las relaciones que se establecen entre los organismos, las condiciones de su entorno, su alimento y otros factores están estrechamente vinculados. El Didymo es capaz de producir importantes alteraciones en ambientes en los que prospera. Debido a su gran capacidad de adaptación y resistencia a la degradación, el alga comienza a desarrollarse en el río mediante la generación de tallos que capturan sus nutrientes. Dichos tallos, se ramifican y cubren el sustrato que utilizan también algas e invertebrados nativos, modificando la composición de la comunidad bentónica y en última instancia a las poblaciones de peces que de ellos se alimentan.               

   Al crecimiento progresivo de estos tallos, factor fundamental de estos desequilibrios, se le denomina florecimiento, fenómeno que además conlleva un mayor riesgo de propagación debido a una fase de  alta producción celular.

   Sus efectos en los cuerpos de agua en países como Nueva Zelanda, EEUU, Italia y España han sido significativos, y en algunos casos desastrosos. Un ejemplo es el caso de Nueva Zelanda, país que posee características ecosistémicas similares a las de la Patagonia chilena, donde a 18 meses de que el alga fuese vista por primera vez en 2004, esta ya estaba propagada en 12 ríos diferentes, destruyendo la vida en ellos siendo considerada de alto riesgo por el gobierno, debido a su impacto en el sector turismo y en la pesca con mosca.

   Es justamente el impacto sobre turismo y en consecuencia sobre las economías locales ligadas a esta actividad, uno de los mayores problemas que acarrea el alga, ya que su daño no es sólo desde el punto de vista ecológico sino que también estético siendo confundida en ocasiones con papel higiénico arrojado al río o bien como señal de contaminación de las aguas.   

   Esta especie amplía rápidamente su área de distribución geográfica debido a su gran capacidad de ser transportada, principalmente, por el ser humano, sin que éste se de cuenta. Se estima que las esporas (célula reproductora) de Didymo, pueden residir hasta 50 días en la humedad, por lo que puede trasportarse a través de equipos de pesca, embarcaciones, vehículos, animales, y por supuesto a través del flujo natural de los ríos. En resumidas cuentas el alga tiene capacidad para subsistir a través de la humedad, por lo que resulta fundamental comprender que cuando se va de un río al otro se está transportando agua. Es por esto que el llamado es a ser muy cuidadosos en el secado de los elementos de pesca u otros artículos, principalmente, de superficie porosa que conservan la humedad.

En el río Coyhaique

   En el mundo, el Didymo ha presentado escenarios devastadores en los ríos cubriendo en ocasiones grandes tramos con su aspecto invasivo muy similar a un papel higiénico. Sin embargo, aún se desconoce si los efectos sobre los cuerpos de agua de la Patagonia serán similares a los ocurridos en los países más afectados como el caso de Nueva Zelanda.

   Hace algunas semanas atrás Brian Reid estuvo trabajando en el río Espolón, Región de Los Lagos, muy cerca del límite norte de Aysén, constatando la magnitud del efecto del Didymo ya en una etapa de florecimiento. Luego visitó el río Coyhaique donde pudo constatar su presencia, eso sí con un nivel de florecimiento muy pequeño respecto al encontrado en la Región de los Lagos.

   “Más importante que todo es que es la primera confirmación de esta alga invasora en Sudamérica, entonces ahora que está aquí puede esparcirse a otras partes, pero sobre todo cuando hay florecimientos, y sólo hay evidencia en el Espolón”, señala Reid, quien nos muestra de paso una de las rocas del río Coyhaique, donde el Didymo ha alcanzado espesores de hasta 1 centímetro, según lo que se ha podido recabar.

Brian Ried, investigador del CIEP, constató junto a EPD la presencia de la nociva alga en el río Coyhaique.

   El alga ha revestido gran complejidad para los científicos ya que se tiene poca información sobre la misma. Si bien en el pasado, el hogar de esta diatomea se ligaba a aguas con baja cantidad de nutrientes, hoy su capacidad de propagación y proliferación se ha constatado en ambientes diversos. Según el reporte Técnico de la Delegación Regional Patagonia dependiente de la Administración de Parques Nacionales de Argentina, nación que ha manifestado su preocupación ante la problemática, el Didymo es multifacético en su comportamiento actual pudiendo ser encontrado en aguas con temperaturas entre los 4 y 27º C. Otro dato consolidado en el estudio señala que densas matas de algas son capaces de crecer en aguas lentas y poco profundas como en las de mayor profundidad y rapidez.        

   El reporte señala además que en América del Norte y Europa, las floraciones de alta densidad son frecuentes en los ríos directamente bajo los embalses, con ejemplos como el de Canadá donde se ha observado una mayor frecuencia de floraciones de Didymo donde el flujo del agua y su temperatura son reguladas por represas. El estudio señala que existe evidencia sustancial que los ríos regulados favorecen las grandes floraciones del alga, situación que se replicaría en las aguas de la Patagonia con la reciente aparición de este fenómeno aguas debajo de la represa Amutui Quimei, del río Futaleufú.   

   Al leve florecimiento encontrado en el Coyhaique, se suma el hallazgo de células de Didymo en los ríos Aysén, Los Palos, Mañihuales y Blanco los que para Brian Reid indican que “el Didymo está presente en varias partes de Aysén pero hasta ahora no tenemos los florecimientos como el del Espolón”.

 Pasos a seguir

   El alga no afecta al ser humano, una preocupación que debe ser aclarada a modo de generar tranquilidad en la población. Sin embrago, sus efectos podrían impactar fuertemente los ecosistemas prístinos de la Patagonia y la actividad turística ligada a sus ríos.

 Es por esto que si bien en un comienzo el foco estaba puesto sobre el sector norte del territorio aysenino por su proximidad con el sector de Futaleufú, el hallazgo del río Coyhaique obliga a mirar el tema con mayor amplitud. La pasada semana la Subsecretaría de Pesca anunció que decretaría como plaga el alga por su carácter invasivo, de posible afección de actividades económicas y ambientales, lo que implicaría la aplicación de un plan de acción por parte del Servicio Nacional de Pesca, que contenga una etapa de diagnóstico para que luego las zonas afectadas estén sujetas a medidas de control y vigilancia.     

   Sernapesca será el encargado de articular las acciones para enfrenar la llegada del Didymo, como explica Leonardo Núñez, jefe del Departamento de Administración Pesquera de la entidad, quien visitó la región. “Es un hallazgo relevante que nosotros vamos a  evaluar (…) En este minuto no están en forma explícita los elementos como para hacer acciones más concretas, pero estamos haciendo el seguimiento”.

   A través de una serie de reuniones se pretende coordinar a instituciones públicas como el Servicio Ganadero y Agrícola (SAG), la Dirección General de Aguas (DGA), Conama, a modo de que contribuyan con sus experiencias en temas de fiscalización y rastreo del alga. Por otra parte el CIEP continuará aportando información que contribuya a la toma de decisiones de las autoridades regionales y nacionales.    

   En el año 2007 la especialista norteamericana en Didymo, Sara Spaulding, entregó información a las autoridades chilenas respecto al alga y las condiciones favorables existentes en la Patagonia para que esta se desarrolle las que no fueron consideradas. En este contexto surgen cuestionamientos referentes a la capacidad del país ante especies introducidas invasivas que ya están establecidas en el territorio como el visón, las truchas y salmones, castores, y una lista larga de especies que impactan tremendamente la flora y fauna.  

   Giovanni Daneri amplía la reflexión al respecto “Esto es una buena oportunidad para establecer una política nacional de bioseguridad que no solamente contemple el tema del Didymo, sino que el ISA y varias otras plagas. Por ejemplo, tal vez, si se hubiesen tomado algunas medidas contra el visón a tiempo su expansión (…) no sería tan grande. Falta un poquito de esa conciencia de que somos muy vulnerables a la introducción de plagas de especies exóticas”

   En este sentido, Leonardo Núñez de Sernapesca se refiere a la estrategia nacional de biodiversidad que fue promulgada el 2003, sobre la cual se reconoce que la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo es la aparición de las especies exóticas invasivas, que desplazan a las nativas, que cambian la estructura biológica de un lugar determinado. “Cuando esto afecta a un recurso de explotación comercial por ejemplo, o cuando afecta el paisaje y puede en este caso potencialmente generar efectos sobre actividades asociadas al río, entonces se transforma en un problema y es ahí donde tenemos que invertir. Ahora como sociedad recién estamos empezando a trabajar este tema, comprenderás que la estrategia es del año 2003 ha sumado 7 años recién y estamos instalando este tema en todos los servicios públicos”.       

   El tema está en desarrollo. Se esperan campañas de difusión enfocadas a la comunidad y operadores turísticos vinculados a los ríos, para que la población pueda tomar sus propias medidas y contribuir a evitar la propagación del Didymo, como también el anuncio de eventuales acciones de contingencia, que acompañen el trabajo investigativo, cuya premura es esencial para dimensionar los efectos de esta diatomea en la región.

 Alga adaptable

 – Los materiales porosos demoran en secarse, mientras que alga sobrevive hasta 50 días en condiciones de humedad. 

– El secado del equipo de pesca debe realizarse en 24 horas. Una vez seco se necesitan 48 horas más para que las esporas del alga desaparezcan, es decir 72 horas en total.

– En EEUU y Nueva Zelanda existen protocolos de lavado de equipo con soluciones químicas que eliminan el alga.

– Es de suma importancia que personas que pudiesen detectar el Didymo, no intenten tomar muestras ya que podrían favorecer su propagación. En dicho caso tomar contacto con alguna autoridad u operador turístico local.

 

 

9 comentarios en «Alga Didymo llegó a los ríos de Aysén»

  • el 1 septiembre, 2010 a las 14:03
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    ¿Cómo llegó esa alga a estos ríos? yo pienso que fue a través de los turistas que llegan a la región, bueno que sean los operadores turístico los que ataquen el problema, no esperemos que sea el Estado para el beneficio de otros.

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  • el 7 noviembre, 2010 a las 17:54
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    Está claro que la última década la patagonia ha sido visitada durante la temporada de verano por muchos norteamericanos, que ejercen la pesca con mosca, creo que de ahí parte éste problema que ya que ellos traen sus propios implementos de pesca, y arman sus propias moscas.
    Ahora bién, creo que es responsabilidad compartida.

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  • el 28 enero, 2011 a las 10:10
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    Hola, no nos evoquemos a quien trajo o no trajo esta alga, si fueron los gringos o los neocelandeses, evoquemonos en la solución ya que lamentablemente este problema que es muy serio ya existe en nuestros rios.
    Mi consulta al tema es saber como llego a la composición y características de esta alga de tal forma que pueda manejar alternativas para poder trabajar en una posible solución. Hay un equipo que desea realizar estudios al respecto y estamos llanos a cooperar ya que esto es un problema de todos y necesitamos saber si existe información en la red de estudios ya realizados o entes gubernamentales que esten elaborando un plan de contingencia. Estamos realmente preocupados y solo queremos ayudar para salir de algo que es muy grave.
    Cordiales Saludos.
    Javier

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  • el 7 julio, 2011 a las 03:59
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    Creo que se deberia dejar en veda esos Rios, asi se podria controlar un poco el transito en ellos y la propagación del Didymo.
    Mientras buscan la manera de eliminar esa alga…

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  • el 6 enero, 2012 a las 09:17
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    En la Región de Aysén debió existir hace mucho tiempo asi como la aparición de el fenómeno marea roja , hantavirus y otras plagas favorecida su proliferación en los ecosistemas , sin duda el didymo es visible en cuencas de Coyhaique y su aspecto es desagradable y crea serios daños en lo económico , todo estudio de impacto es bueno y ya que con él viviremos debieramos aprender a manejar y respetar las normas de asepsia y antisepsia concocersu comportamiento y difundir prevención ,para no crear dudas que conllevan a empeorar la actual situación.-

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  • el 8 noviembre, 2012 a las 11:42
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    El alga didymo es una diatomea unicelular de muy mal aspecto, y muy rapida para
    reproducirse dadas sus características morfológicas y proteicas que poesee, pero no es
    dañina para el ser humano pero si para las comunidades biotícas bentónicas que existen
    en los rios y aguas donde prolifera ésta diatomea. Pués bien, ¿ Quién la trajo? ¿ Porqué
    es plaga? y como se aborda el tema en Chile? Eso es un tema que nos preocupa y nos ha
    puesto nervioso a todos quienes conocemos de éste problema, y que hay que solucionarlo.
    Es por Ello que les Escribo a todos quienes vean éste portal y se interesen por el problema
    que se contacten con el Ingeniero Ismael Elgueta en Villarrica, porque El ha trabajado en el Tema y TIENE UNA SOLUCION; Su fono es :74498341 , Ahí pueden tener la solucion.

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    • el 19 junio, 2014 a las 17:44
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      Tienes algún trabajo de este ingerniero? estoy haciendo un trabajo sobre el control y me interesa mucho conocer su propuesta.
      he tratado de contactarme telefónicamente pero no puedo

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