Mala alimentación y sedentarismo cultural: Somos la segunda región con más niños obesos

   La obesidad infantil es un tema que nuestro país arrastra hace años, según datos de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), dependiente del Ministerio de Educación, el año 2001 Chile ya presentaba una tasa de obesidad infantil del 17%. En esa época, nuestra región excedía ese porcentaje arrojando un 21% de niños obesos.
   Los datos llevaron al entonces Presidente Ricardo Lagos a crear las metas del decenio, apostando por el programa Vida Chile que tenía como objetivo disminuir esta tasa al 12%. Ya llegamos al Bicentenario y lejos de esa cifra, la Junaeb reconoce, según estadísticas del 2008, un dramático 24,9% de obesidad infantil en la región.

 Cifras que pesan

   El sobrepeso en los niños es ciertamente muy preocupante, esto porque en los primeros 10 años de vida se define el comportamiento nutricional de un individuo. 
   La nutricionista y jefa del departamento de Salud Pública de la seremi de Salud, Silvia Delfín, explica que “ahí se produce una situación metabólica que hace que la célula adiposa se divida, entonces en lugar de tener 1000, tiene 2000, él ya tiene un handicap negativo, entonces si yo le sigo dando comida será obeso y ahí todos los tratamientos no serán muy eficaces”. Distinto es cuando la persona gana peso en edad adulta, ya que la célula sólo aumentará su tamaño, y se reducirá al volver a una dieta normal. 
   Teniendo esto en cuenta, Junaeb realiza -anualmente- una medición de todos los niños que cursan el primer año básico, medida que ayuda también a evaluar las iniciativas realizadas en la etapa preescolar. 
   Los datos arrojaron el año 2001 que la región contaba con un 21,6% de niños obesos, porcentaje que se mantuvo al alza, año tras año, alcanzando el 2007 un histórico 26,4% que desciende en la última medición a un 24,9. Esto significa que el año 2008 de 56 escuelas encuestadas, el 87,5% presentan índices de obesidad y de un total de mil 569 niños, 200 niñas y 190 niños son obesos. En cuanto a la división por provincia, el porcentaje más alto se presenta en Capitán Prat, que cuenta con un 31,1% de niños obesos, seguido por Aysén con un 29,8%; General Carrera con 26,4% y, finalmente, Coyhaique con un 21%.

¡Coma no más, si está flaquito! 

   Silvia Delfín afirma que la obesidad en nuestra región se explica por un alto sedentarismo ligado a factores climáticos y culturales, “la inseguridad ciudadana, por abuso y consumo de alcohol de jóvenes en plazas, mala iluminación, y tenencia irresponsable de perros, no es atractivo sacar a los niños a los parques (…) además está la moda del transporte escolar, el computador, y las posibilidades de que el niño esté en casa aumentan, y no hay niño que mire televisión que no esté comiendo algo”.
   Según la especialista, dado el sedentarismo que presentamos a nivel regional, para sobrevivir no se necesitan más de 1.200 o 1.500 calorías diarias, sin embargo, los hábitos alimenticios de los niños sobrepasan esta tabla. “Un chocolate de 30 gramos te aporta fácilmente 300 calorías, entonces es muy difícil que un niño consuma 2 platos de charquicán, en cambio, fácilmente, come 3 chocolates y ahí ya tiene 600 ó 700 calorías”, precisa.
   Otro de los factores importantes en la obesidad infantil es la utilización de caramelos para tranquilizar o premiar a los niños, agréguele el mito de que la fruta es cara: “una manzana cuesta 80 pesos, un plátano 120 pesos, entonces la gente dice: ‘¡no, es que es muy caro!’ y no lo es”, indica la profesional, agrega que es necesario un trabajo coordinado con Junaeb.
   “Hay niños obesos y estos niños antes de ir al colegio les dan desayuno, y después en el colegio el niño vuelve a tomar desayuno, y luego en 2 horas más tiene colación, y 2 horas después almuerza. Vimos con algunos directores de establecimientos que algunos niños no tenían jornada escolar completa, entonces llegaban a la casa a almorzar de nuevo, en un promedio de 5 horas el niño comía como 6 veces, nos ha faltado intersectorialidad”, reconoce Silvia Delfín.

¿Política gubernamental efectiva? 

   En estos últimos 10 años, el gobierno ha desarrollado una serie de medidas para atacar la obesidad. Veamos.
   En 2005, el Ministerio de Salud (Minsal) reimpulsa la estrategia de Escuelas Promotoras de Salud, medida que persigue mejorar la calidad de vida de los niños en 5 ejes fundamentales: alimentación y nutrición, actividad física, tabaco y alcohol, factores protectores psicosociales y factores ambientales. De este modo en la región, mediante propuesta del Minsal, acceden 20 establecimientos y empiezan a trabajar dichas temáticas bajo la modalidad de Escuelas Promo. 
   En 2006, se implementa la Estrategia Global contra la Obesidad, dando origen en 2007 a las EGO-Escuelas, que son las mismas Escuelas Promotoras con énfasis en nutrición y actividad física, dando orientación nutricional a niños, padres, además de capacitación para apoderados en cocina saludable, sensibilización de la comunidad escolar en temas de obesidad, kiosco saludable, colación asistida y aumento de horas de educación física.

Los kioskos saludables son un aporte al proponer una opción de alimentos bajos en azúcar y grasas, pero la falta de apoyo gubernamental ha dejado la tarea sólo a profesores, padres y alumnos interesados.

   A lo largo de los años estas medidas no han dado los resultados esperados, logrando disminuir la tasa de obesidad levemente sólo este último año. 

Chile Chico lo logra 

   De las 20 Escuelas Promotoras, existe una que ha dado muy buen resultado y es la experiencia realizada en la escuela de Chile Chico. Al comenzar el programa la tasa de obesidad era del 50%, hoy disminuyó a un 34%.
   Un factor central reconocido aquí, es real compromiso por parte de la municipalidad. 
   “Lo tomamos muy en serio, porque éramos una de las comunas con el índice de obesidad más alto en Chile (…) entonces a través de las Promos, que hicimos este convenio con Salud, instalamos los kioscos saludables dentro de los establecimientos educacionales, colocamos profesores de educación física en el primer ciclo (…) y promocionamos el tema de las bicicletas, si vienes a la escuela de Chile Chico afuera hay 200 bicicletas, tuvimos que ampliar y hacer un patio especial”, comenta el alcalde Luperciano Muñoz. 
   Pero todo el esfuerzo se ve amenazado. “La verdad es que nos fue bien, bajamos los índices de obesidad, pero ahora el gobierno de Piñera le quitó el financiamiento a las Promos, yo creo que ahí se esta perjudicando un segmento tan importante, porque el señor (Piñera) habló tanto de la salud y habló tanto de la educación, entonces en el discurso se dice una cosa y cuando se tienen que poner las lucas se hace otra”, afirma el alcalde. 
   Por su parte, el Seremi de Salud, Claudio Vallejos, responde explicando que “el eje fundamental en salud, para los próximos años del gobierno de Sebastián Piñera, son fundamentalmente la prevención, la promoción y mantener a la gente sana, evitando que se enferme, lo que constituye un cambio total del paradigma que se había dado estos últimos 15, 20 ó 30 años”. 
   Vallejos reconoce que “efectivamente, para el año 2010 todo el presupuesto que estaba destinado a este plan específico tuvo que ser recortado, por la re-destinación de fondos por la reconstrucción del terremoto, y porque lo que ocurrió en Chile Chico es excepcional, en relación a lo que ocurrió en el resto del país, porque en Chile Chico gracias a las características de la población y la gente involucrada se logró una conexión y una simbiosis muy intensa entre educación y salud, lo que no se dio en el resto del país, con resultados desastrosos”. 
   Respecto de las medidas que tomarán ahora, el seremi responde que “si me pregunta lo que vamos a hacer mañana, es conversar, analizar, poner sobre la mesa y empezar a trabajar”. 

Experiencias en marcha 

   La escuela de Coyhaique, San José Obrero, ha impulsado -por iniciativa propia- una política de vida saludable en su comunidad estudiantil. El director del establecimiento, Claudio Olave, comenta que ya están a punto de cumplir su segundo año con el kiosco saludable.
   “Parte importante para que la iniciativa funcionara, fue el grado de compromiso de los apoderados. Para incorporar eso en la comunidad necesitas una planificación desde el aula, en el ejercicio diario de una vida saludable, tuvimos una reunión con los profesores, con la profesora encargada de salud, enviamos una carta a los apoderados especificando lo que el Kiosco vende (frutas secas y naturales, agua mineral, sándwich con jamón de pavo, pasta de huevo, tomate, barras de cereal) fuimos creando conciencia de que este kiosquito podía disminuir las colaciones ricas en grasas”, explica el directivo. 
   Si bien en el San José Obrero dieron con el apoderado idóneo para hacerse cargo del kiosco, quien se hizo asesorar por la seremi de Salud, no ocurrió lo mismo en la escuela República Argentina, que entregaron el kiosco y la persona nunca entendió el significado de saludable. Ahora el espacio esta en manos de los alumnos. 
   “Hemos trabajado con los apoderados y alumnos en alimentación y salud física, con la nutricionista capacitaron a los papás sobre alimentación y colaciones, y además se hizo un curso con un chef de comida saludable (…) el año pasado se instaló el kiosco saludable. Aunque no ha sido fácil, ya hemos logrado erradicar los caramelos, ha costado mucho cambiar el switch en los niños, porque están acostumbrados, creo que esta política debería abrirse a los negocios de los alrededores”, propone la profesora encargada del programa EGO-Escuela en el establecimiento, Olga Zúñiga.
   La Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) controla y pesa constantemente a todos los niños. La supervisora técnica de la institución, María Reyes, relata que “hemos hecho convenios con otras instituciones, como los proyectos Promo del Ministerio de Salud, las educadoras han hecho cursos de monitoras en actividad física y psicomotricidad a través de la UFRO, en cada jardín Junji existe al menos una monitora acreditada”. 
   Así también, hace 6 años que mantienen un proyecto de piscina para los infantes y que, además, han cambiado las celebraciones cumpleañeras, reemplazando el caramelo por el tutti frutti con muy buenos resultados. 
   Para junio de este año, se esperan los datos de la Junaeb respecto del año 2009, entonces sabremos si realmente se ha quebrado la curva creciente de la obesidad. También podremos evaluar si las EGO-Escuelas funcionan o si las Promos son medidas prescindibles, como el actual gobierno ha dispuesto, mientras tanto las cifras conocidas por El Patagón Domingo son suficientes para poner en alerta a los padres y reflexionar cómo nutrimos y cómo premiamos a nuestros hijos, porque la dieta excesivamente rica en azúcar y grasas prometen una segura tendencia de adolescentes pre-hipertensos y pre-diabéticos. 

Deporte y Sedentarismo

    Según la Encuesta Nacional de Hábitos de Actividad Física y Deporte en la Población Chilena de 18 años y más, realizada el año 2007 por la Universidad Alberto Hurtado y Chiledeportes, en una muestra de 4 mil 900 personas de las diferentes regiones del país, nos deja al descubierto como la región que presenta un porcentaje de sedentarismo del 88.5%. Nos ubica en un alarmante tercer lugar, a nivel nacional, mientras Magallanes, de similares características climáticas y de aislamiento que Aysén, presenta un índice de sedentarismo 4 puntos más abajo.
   La Estrategia Global contra la Obesidad establece un mínimo de 3 horas semanales de educación física para nuestros menores, dada la importancia del deporte en esta problemática, consultamos a Manuel Díaz, director regional del ahora Instituto Nacional del Deporte (ex Chiledeportes), sobre la oferta programática para los preescolares en la región de Aysén. 

Director, ¿por qué no existe en su institución un foco direccionado a esta problemática?
Nosotros firmamos un acta de compromiso intersectorial: Cumbre de Nutrición de la Patagonia, con Salud, Educación, Junji, Agricultura y Mideplan. La visión que tenemos nosotros no es “has deporte, porque si no te vas a enfermar”, es “has deporte, porque la pasas bien” (…) es una actitud de vida diferente. 

¿En qué se traduce concretamente este compromiso?
En lo concreto, tengo una reunión con Silvia Delfín para que ella nos entregue un plan de nutrición para los deportistas de alto rendimiento, eso se traduce en una medida concreta contra la obesidad.

Es decir, ¿intervenir jóvenes que no presentan índices de obesidad?
Porque trabajas con los padres, citas a los padres y si son 5 hijos, uno es alto rendimiento, entonces ya tienes un efecto multiplicador. A los papás se les da la capacitación, porque el niño no cocina (…) para mí lo que faltan acá son nutricionistas, que mis monitores hagan cursos de nutrición para traspasar ese conocimiento. 

Insisto ¿qué medidas están tomando para atacar la obesidad infantil?
Tenemos un taller de motricidad, porque a los niños no les puedes hacer deporte, sólo juegos pre-deportivos.

A través de Fondeporte Junji se adjudicó un proyecto para llevar a los niños a la piscina, ¿por qué esos proyectos no son parte de una oferta programática estable, viendo las tasas regionales de obesidad?
Porque la declaración de intereses y de principios de Chiledeportes no tiene que ver con salud, ahora cuando nos pidieron revisar la misión institucional incluimos la palabra salud, nosotros en Aysén la propusimos, ahora si la toman en Santiago o no la toman es un tema. Además los recursos están divididos por región y por tener menos habitantes hay menos recursos, entonces si yo incorporo la palabra salud, puedo decir: “¡hey! aquí hay menos habitantes, pero tenemos más enfermedades”, entonces tengo más recursos para implementar programas.

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