Discapacitados en Aysén: ¿Integración o discriminación?

Discapacidad en la Patagonia:

El 13% marginado de la región de Aysén

El último estudio realizado en Aysén, precisa que son 13 mil 507 personas en situación de discapacidad. De estos la mayoría cuentan con deficiencias físicas, son mujeres, mayores de 30 años, y pertenecen al sector más pobre de nuestra población, ¿cómo es la vida de un discapacitado en Aysén?

Por Priscilla Villavicencio C.
Fotos: Agencia Imágenes de la Patagonia

   Hoy, Chile cuenta sólo con un estudio de discapacidad realizado el año 2004, el que arroja una cifra importante: 13 mil 507 discapacitados en la región de Aysén. Aún cuando el 13% de nuestra población presenta alguna deficiencia, más allá del discurso, las políticas públicas no se han adaptado para facilitarle la vida a nuestros discapacitados.

Obstáculos diarios son las veredas en cada esquina del centro de Coyhaique y las escaleras de la Intendencia, el municipio y diversas oficinas de gobierno. Peor todavía, son las rampas mal diseñadas en servicios públicos como el Gobierno Regional, en la plaza de armas, en instituciones bancarias u obstruidas en céntricas galerías.

   ¿Integración o discriminación?, ¿los discapacitados se auto marginan o se crean “situaciones” de discapacidad? El Patagón Domingo conversó con algunos protagonistas, y de su boca pudimos pernearnos de la región.

Un grito por la dignidad

   El soldador Roberto Vera recibió un disparo en la espalda hace 6 años, incidente que lo dejó parapléjico. Hoy comparte su experiencia como discapacitado, y evalúa el desafiante diseño de la ciudad y las oficinas públicas.
   “En Coyhaique no existe una costumbre para los discapacitados (…) ayer me fui a Provida y no había un baño para discapacitados, me vinieron las ganas y es tanta la demora y el papeleo que me tuve que volver, ir hasta la camioneta y uno llega prácticamente ‘echo’ al vehículo (…) no todos los discapacitados tienen control de esfínter y queda discriminado, se encierra en sus hogares”, de este modo Vera evidencia una realidad de muchos, pero también reclama por la falta de cultura de la propia ciudadanía: “no hay ya derecho para los adultos mayores, embarazadas y discapacitados, eso ya no se respeta, no hay cultura, todos quieren ir primero”.

Estamos marginados

   En cuanto al ordenamiento de la ciudad, Roberto relata algunos de los problemas que ha tenido por falta de rampas y mala ubicación de los estacionamientos. “Las entradas a discapacitados si no están ocultas, son basureros, al final la discapacidad la genera la organización de la ciudad, porque en el norte esto no pasa”.
   En cuanto a labor del municipio, Roberto agrega que “la municipalidad es la que coloca los estacionamientos para discapacitados, pero no hay personas que sepan de discapacidad. Por ejemplo, en Senadis, el estacionamiento está en la esquina, ¿por qué no lo colocaron al frente? En el Unimarc hay una solera de 20 cm ¿quién se va a bajar por ahí? uno queda atrapado”, relata desconsolado.
   Roberto indica que durante el periodo del ex alcalde y ahora diputado David Sandoval, mediante fondos de Senadis se ofrecieron $20 millones para construir un ascensor en la municipalidad, proyecto que no se llevó a cabo.
   “La municipalidad de Coyhaique tiene muchas escaleras, entonces Senadis le da una parte y el otro aporte lo hace la institución, yo he ido 2 veces y no tuve la opción de entrar, me atendieron ahí en la calle Bilbao con Cochrane, porque no había como atender a un discapacitado en silla de ruedas, hace poquitos días fui al juzgado de policía local, no entraba en las puertas, es engorroso, se amarga uno, es humillante”.
   Según relata este trabajador, antiguamente las puertas medían un metro de ancho, actualmente sólo miden 74 centímetros, por donde no pasan las sillas de ruedas que miden 77 cm. En cuanto a las poblaciones entregadas por el gobierno, reconoce que con cada entrega existen al menos 2 casas preparadas para discapacitados, sin embargo, todas las otras cuentan con puertas de 74 cm, “uno no puede ir a visitar a nadie, quedas encerrado”, concluye Vera.

Somos sordos, no discapacitados

   Los que han visitado el “Amigas restorán” de seguro se han encontrado con los jóvenes de la Agrupación de Sordos de Coyhaique, Ascoy, que ahí trabajan. Son 4 sordos que en absoluto silencio y una gran sonrisa le entregan su magia a quien los visita. “Primero, ellos llegaron aquí como alumnos jóvenes en práctica del Liceo Josefina Aguirre, para mí fue un probar y me agradó, me gustó la idea de que ellos trabajaran aquí, porque son personas transparentes, obedientes, trabajan bien y fue un desafío para mí, tuve que aprender las señas, ellos me enseñaron”, relata la dueña del restorán Viviana Navarro. 
   Estrella, Danilo, Jonathan y Joseline estudiaron en la educación técnico profesional, especializándose en cocina. De este modo, día a día atienden mesas, cocinan y son anfitriones del restorán.

Danilo y Estrella, atienden en un restaurante de Coyhaique sintiendo que no son discapacitados, y haciéndolo tan responsablemente como cualquier persona.

   “Cuando vienen las personas, les escribimos, le explicamos que somos sordos -Viviana nos presenta- entregamos la carta, la gente hace la orden, leemos los labios, hacemos de todo, sólo que no escuchamos”, explica Danilo, y su colega Jonathan agrega “somos sordos, pero no discapacitados, podemos hacer todo el trabajo, no importa que no escuchemos”.
   Estos jóvenes se han abierto paso en el mundo laboral gracias a la agrupación Ascoy, que hoy reúne alrededor de 26 personas sordas, agrupación que cumplió 4 años y recientemente inauguró nueva sede. Los cocineros tienen aspiraciones de seguir estudiando fuera de la región y, aunque dicen no tener problemas por su deficiencia sensorial, si piensan que es importante que el resto de la población se esfuerce por aprender el lenguaje de señas. 
   En materia de integración la UMCE, realizó un curso en nuestra región para enseñar lenguaje de señas, tristemente, la profesora Claudia Azócar, declara que fue muy difícil alcanzar la convocatoria necesaria.
   Este taller caló profundo en la maestra, logrando que su conexión con Carabineros la llevara a realizar una linda tarea en pro de los no oyentes. 
   “Mi marido es carabinero, entonces como me involucré en el tema hablé con el mayor de ese entonces y le manifesté la necesidad de enseñar el plan cuadrante a todas las personas, e incluir a los sordos y explicarlo en lenguaje de señas. Se incorporó a Ascoy, se abrió el acceso a carabineros, y ahora hay un carabinero que maneja lenguaje de señas”.

Sin defensa

   Al curso asistieron otros profesionales, como la abogada Ingar Ayala, quien se interesó al tomar un caso donde había una persona sorda, que judicialmente no tenía derecho a defenderse. “El tribunal de familia no tiene atribuciones para nombrar perito en lengua de señas, entonces quedan casi como que son discapacitados mentales y no tiene derecho a defenderse, porque nadie les puede hacer la interpretación (…) y la verdad es que mientras el tribunal no tenga atribuciones es muy difícil que una persona sorda se pueda divorciar o denunciar una violencia intrafamiliar, así quedan discriminados, si no tienen los medios para pagar un perito que los represente en juicio”, explica.

Radiografía a la discapacidad

   Aún cuando el actual Servicio Nacional de la Discapacidad, Senadis ya se prepara para realizar la segunda encuesta nacional de este segmento, el primer estudio nacional de la discapacidad en Chile, Endisc 2004, estableció que el total de discapacitados en la región, un 13,4 %, supera la cifra nacional (12,9%). Indica que 1 de cada 3 hogares ayseninos, presenta al menos un miembro con discapacidad.
   El estudio además permite visualizar la brecha educacional que aún existe entre estas personas. En la región, un 14% de los discapacitados no cuenta con ningún año de estudio aprobado, en Aysén por cada persona con discapacidad que estudia, existen 6 que no lo hacen.
   La discapacidad se divide en 5 tipos de deficiencias: física, visual, auditiva, psiquiátrica, intelectual y visceral. El 7% de la población discapacitada tiene una deficiencia física, equivalentes a 7 mil 87 personas y el 5.3% presenta deficiencia visual.
   Si observamos la tasa de discapacidad por condición socioeconómica, notamos que es mucho más frecuente en el nivel bajo, es decir 1 de cada 5 personas de esa condición presenta discapacidad, mientras que en la media alta y alta, existe 1 por cada 31.

¿Qué pasa con los familiares?

   Pese a que no todas las formas de discapacidad necesitan de cuidado diario, si nos encontramos con casos donde los familiares deben dedicar cuidado absoluto abandonando sus trabajos, ¿quién se preocupa de ellos?
   “Yo he aprendido a trabajar junto con mi señora, ella tuvo que aprender este oficio, ella antes trabajaba en una oficina y no hay un apoyo para ellos, igual quedan en desamparo,  porque ella me tiene que cuidar”, declara Roberto Vera.
   Es para apoyar a estos casos que la Senadis amplía su fondo de micro emprendimiento de discapacitados a los familiares, enseñándoles a llevar a cabo un plan de negocios que les permita cuidar a sus seres queridos y además generar un ingreso al núcleo familiar. De este modo Roberto y su mujer obtuvieron fondos para mejorar su taller de soldaduras y habilitarlo para su silla de ruedas, proyecto con el que además genera empleo para jóvenes de la región. Para este año, en conjunto con Fosis y Funda, la Senadis esta apoyando 60 proyectos de micro emprendimiento para discapacitados, adultos mayores y sus familiares.

Nueva Ley

   Según la directora regional, Senadis, Bárbara Díaz, durante el año 2004 la discapacidad se medía desde el punto de vista de la deficiencia, “hoy son situaciones de discapacidad, como la entrada a un edificio en silla de ruedas, la silla es ayuda técnica que reemplaza a las piernas, si no hay condiciones para que la persona entre al edificio y participe de lo que ocurre adentro, ahí la situación y el contexto está discapacitando a la persona”.
   En febrero de este año comenzó a regir la nueva ley de discapacidad en Chile, que tiene como objetivo la accesibilidad universal, estableciendo normas sobre Igualdad de Oportunidades e Inclusión Social de Personas con Discapacidad, en materias como la accesibilidad física, prevención y rehabilitación, acceso a la información, transporte y capacitación entre otras. Entre los beneficios que se destacan se encuentra la obligación de rotulado en braille para los laboratorios, en cada medicamento o producto cosmético; adaptación de las bibliotecas para personas con discapacidad sensorial; y el plazo de 3 años para que los edificios de la administración pública, sean accesibles para las personas con discapacidad.
   La gradualidad de la ley mantendrá al 13,4% de la región a la espera de su completa implementación, por al menos 3 años, hasta que esto pase, los discapacitados necesitarán ayuda a la hora de leer una fecha de vencimiento, de esperar largamente un turno o de buscar defensoría en un tribunal, la integración llevará tiempo, mientras tanto ¿qué hará cada uno de nosotros al respecto?

4 comentarios en «Discapacitados en Aysén: ¿Integración o discriminación?»

  • el 31 mayo, 2010 a las 12:37
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    Los felicito por abordar la temática de la discapacidad desde una perspectiva muy humana y descrita por una persona en situación de discapacidad; que grafica muy bien acerca de los inconvenientes y barreras tanto urbanisticas, arquitectonicas como actitudinales que sufre este colectivo, cuya situación tanto en nuestra región como en el resto del país no es muy distinta y que con educación, podemos revertir como sociedad.

    Sugiero con mucho respeto, conceptualizar al individuo como «persona con discapacidad o persona en situción de discapacidad», no como discapacitado, ya que es el entorno de la persona el que la «discapacita» o no dependiendo si existen condiciones adecuadas para su plena participación e inclusión.

    Reitero mis felicitaciones y agradezco que la colaboración por mostrar la vida de personas que muchas veces se invisibiliza por falta de información o educación en la materia.

    Bárbara Díaz

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  • el 4 junio, 2010 a las 13:22
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    Comparto plenamente lo expuesto en su reportaje y en los comentarios anteriores; Felicitaciones. Pero me gustaria agregar un nuevo termino, que quizás ya se esta usando o se debiera determinar: «Personas con Capacidades Diferentes»; por que de discpacitadas para nada.

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  • el 29 junio, 2010 a las 13:29
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    hola soy al igual que ustedes una de las personas que ve a diario las falencias de nuestra ciudad, pero ¿quién le pone el cascabel al gato? si a la hora de hablar de capacidades diferentes, como bien señaló Victor, todos nos volvemos sensibles, pero nadie hace nada al respecto. Siento que los entes responsables no hacen nada por cambiar la marginalidad en nuestra region, de la misma forma asumo que como persona ciega no nos damos el tiempo para dejar una señal y por lo mismo marcar presencia en nuestra sociedad. Espero que como ciudadanos no nos pongamos sensibles, somos para una campaña que tenga relacion con las personas con capacidades diferentes, si no entendemos de una vez por todas que también somos integrantes de esta ciudad y tenemos los mismos derechos y obligaciones y, sinceramente, espero que los entes imvolucrados sean nuestra voz y nos den un lugar digno en nuestro entorno la responsabilidad compartida es la mejor amiga de los buenos resultados.

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  • el 7 octubre, 2010 a las 09:21
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    Me gusta el tema, pero resumanlo porque me da lata leerlo 🙁 y no creo qe solo a mi jijijiji

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