Madres Top que se la juegan al 1000%

Mamás al 1000%:“la vida te hizo pan y allí te consumimos”

 Aún cuando los tiempos que corren exigen a la mujer salir de la casa a conducir taxis, micros, tomar herramientas o a dirigir el tránsito, no hay descuido al momento de velar a sus retoños, y en muchos casos ser mamá 2 veces.

Por Priscilla Villavicencio C.
Fotos: Imágenes de la Patagonia

   Se celebra el Día de la Madre y el antiguo estereotipo de la mamá de comercial de tv que hace postres y viste un pulcro delantal, mientras espera en casa a los hijos y al marido de maletín y corbata, dista mucho de las madres al 1000% que hoy trabajan y forman a la vez. El Patagón Domingo devela casos locales que bien Neruda podría llamar mamadres.

Proteger y servir, adentro y afuera

   Lorena Núñez es carabinera hace 16 años, y entre el trabajo administrativo que tiene en su institución y el cuidado de tránsito escolar que realiza a diario, encuentra el tiempo  para cuidar también de sus propios hijos de 12 y 8 años. Hace 4 años que Lorena debe cuidar a sus hijos sola y hacer malabares entre el trabajo y la casa.

Lorena Núñez se reparte el día entre ser carabinera y madre.

   “Tengo doble labor al final. Trabajo todo el día y cuando llego en la tarde, debo justamente preocuparme de hacer tareas, uniformes, mochilas, lustrar zapatos y miles de cosas de mamá, como organizar la casa, el almuerzo para el día siguiente”, aunque a veces complicado, como asegura la uniformada, no es una tarea imposible.

   “Cuando uno toma el ritmo, se acostumbra. Uno piensa siempre que el trabajo es lo que la ayuda a salir adelante y para tener para sus hijos, además que el trabajo que tengo me gratifica completamente”, explica.

   Así, entre los logros personales la carabinera destaca que el mayor de todos es ser mamá. “Es lo más grande que me ha pasado, es lo más lindo cuando uno ve a sus hijos crecer, y que están creciendo bien, uno hace todos los esfuerzos para que eso sea así, no importa tener que hacer de todo en la casa, a veces dormir poco, levantarse muy temprano (…) el trabajo demanda bastante tiempo, a mí lo que más me falta es tener tiempo para estar con ellos, así que cuando lo tenemos lo disfrutamos a concho, nuestro núcleo somos los 3”, remarca Lorena.

6×1, con fuerza de mujer

   Gladys Barría es madre de 6 hijos, entre 15 y 6 años. Hace 5 años que están solos, “ni yo me explico como los puedo cuidar a todos y gracias a Dios, del tiempo que estoy sola están súper bien mis hijos”, relata esta esforzada trabajadora de los programas de empleo, quien entre la casa y el trabajo ya armó una rutina que le permite ser madre y sostenedora de su hogar.

Gladys Barría y sus hijos.

   “Me levanto a las 6 de la mañana, a hacerles sus cosas, a prepararles el desayuno, a vestirlos, irlos a dejar al bus, de ahí venir a mi casa a alistarme para irme al trabajo y en la tarde ya los espero a ellos con el trabajo de mamá de siempre, de hacerles la comida, el aseo, todo, para que los niños vayan todos los días al colegio bien presentados, uno será pobre, pero limpiecito, ¿cierto?”, pregunta esta súper madre que vive en función de su media docena de retoños.

   Gladys reconoce que su hija mayor ha sido un apoyo fundamental para sacar a la familia adelante, porque educar a 6 niños no es tarea fácil, “de repente se ponen medios rebeldes, pero hay que entenderlos también (…) y ellos entienden que yo no tengo descanso, yo trabajo de lunes a domingo con ellos”, explica Gladys, añadiendo que sus hijos son la razón y fuerza para salir adelante. “Lo que más espero yo de mis hijos algún día, es que estudien harto y tengan una profesión para que no anden como yo en la calle recogiendo, que hay que hacer tripas corazón de todo lo que uno pilla y yo no quiero eso para mis hijos”, anhela con esperanza.

¡Feliz Día de la Madre, papá!

   El maestro carpintero, Gilberto Llanquín, lleva ya un año haciéndose cargo de su hija, custodia que obtuvo a través de un tribunal de familia. Hoy nos encontramos con nuestra propia versión de Kramer vs. Kramer, que vimos en el cine en los años ’80. Hoy sabemos que ya no es tan extraño que las labores de madre no sean siempre exclusivas de las mujeres.

   Mientras espera a que sean las 7 de la tarde para que la gente abandone las oficinas y empezar a martillar, Gilberto nos cuenta como desempeña su doble rol de madre y padre para su hija de 11 años.

Gilberto Llanquín junto a su hija Ana María.

   “De repente se pone difícil, pero es todo conversable y bueno es por lo mismo que uno hace ese rol, yo creo que algún día mi hija me lo va a agradecer”, asegura.

   El día de Gilberto comienza a las 6 de la mañana, “a esa hora yo hago fuego y caliento el agua y el gas para que mi hija se bañe con agüita tibia, cuando la casa esta calentita la levanto para que se arregle y se vista”, confiesa con orgullo este hábil carpintero.

   De punta en blanco llega todos los días la niña al colegio, donde estudia horario completo, mientras Gilberto trabaja. Sin embargo, esto no significa que él no esté con ella, “como yo a veces no estoy, tengo un pack de celular, que me contacto solo yo con ella, a cada ratito me estoy comunicando, cuando ella llega a la casa y yo no estoy, siempre le digo que tome once primero y después se dedique a la tarea, si total ya estai en la casa, no tenís apuro”, relata.

   Lavar, planchar cocinar, son tareas que el padre de Ana ya ha hecho suyas, “hago costuras también, yo me crié solo (…) a los 14 quedé solo, de ahí empecé a meterle para adelante y ahora soy un gran ejemplo para hartas personas, porque mi apellido dice mucho y no todos somos iguales”, asegura Llanquín.

   En este año que han vivido solos, Gilberto no sólo debió sostener la casa, también se las arreglo para apoyar a su hija en sus pasos de niña a mujer, “siempre converso con mi hija y bueno me tocó esa parte a mi (…) le recalco siempre que estudie, porque ese es mi anhelo”.

   Aun cuando el ausentismo paterno es el más común, Gilberto Llanquín muestra la otra cara de la moneda, “yo siempre dije que si tenía un hijo iba a ser un ejemplo de padre, hasta ahora la Anita María nunca me ha reclamado nada, y es mi hija y la quiero mucho, todos los días le digo hija te quiero, te amo”, dice este padre con toda la ternura, que redescubrimos en nuestras propias madres, cada año, en su día y que no siempre nos esforzamos de perseverar durante todo el año.

   Estos dignos ejemplos, junto con representar con cariño a todas las mamitas esforzadas y multifacéticas de nuestro Aysén, es la forma en que El Patagón Domingo les desea un feliz día a todas ellas (y a ellos) que entregan su pasión de ser madres.

2 comentarios en «Madres Top que se la juegan al 1000%»

  • el 11 mayo, 2010 a las 01:32
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    Los felicito por este reportaje, en el que aparecen madres y padres esforzados. Siempre es bueno conocer a estas personas con otra realidad laboral o familiar que nos aterrizan y nos permiten valorar lo que tenemos.

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  • el 16 febrero, 2011 a las 02:21
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    Saludos Cabo Nuñez, usted es el ejemplo vivo de que la mujer no es el sexo debil, menos en Carabineros, un ex funcionario de San antonio.

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